En expoflamenco comentamos hace poco un libro notable, Las letras del cante, publicado por Ediciones Colibrí en 2024. Decíamos que en ese libro confluyen en impecable reunión los astros, o los investigadores y creadores, como es el caso de este libro escrito a tres manos, así como que es una garantía tener en una misma obra las firmas de José L. Blanco Garza, letrista premiado en la Bienal de Sevilla, José L. Rodríguez Ojeda, conocido por sus letras en voz de muchos y buenos cantaores y por su labor didáctica, poeta fino también, y la del profesor y periodista Francisco Robles. En este enlace puede consultarse la reseña completa.
Y algo más atrás nos ocupábamos en otro medio hermano, Jondoweb, ya desaparecido por desgracia con todo su contenido, de las letras flamencas completas –o casi– de Rodríguez Ojeda, de quien ahora comentamos su último libro, Canción del camino, subtitulado Poesía reunida (1994-2024). Antes había aparecido otra recopilación de sus letras en Ediciones Signatura, Mis letras para el cante, 2008.
De Casi todas mis letras para el cante, editado por Anantes en 2020, decíamos que era difícil decirlo mejor y más jondo y que estábamos, y seguimos sosteniéndolo, por la maestría en el uso del lenguaje de las letras o coplas flamencas, desde la recopilación de Demófilo, de la que es heredero; por la profundidad en el tratamiento de temas universales como el amor, la muerte, las sentencias, Dios, la denuncia social, la madre, etc.; por su encaje perfecto en el cante o en los diferentes estilos o palos del mismo, que conoce muy bien, ante una obra maestra del género, sin casi. Recordábamos que así lo describe también con su prosa elegante y certera el prologuista, un maestro de la comunicación flamenca como José María Velázquez Gaztelu, que lo sitúa, «a medio camino entre el pausado resplandor melancólico de Manuel y el canto profundo de Antonio y, en última instancia, establece una limpia complicidad literaria con Francisco Moreno Galván». Dicho queda: una obra maestra del género de las letras flamencas, de la lírica que hace de soporte poético del cante flamenco.
Terminábamos con alguna muestra, que recordamos aquí y donde haga falta, porque no nos cansamos de su calidad, unida a la voz de los cantaores y cantaoras que las han cantado, por soleá:
Lleva esta pena conmigo
tantos momentos pasaos
que ya le tengo cariño.
Hay quien a un árbol se arrima
buscando la buena sombra
y el árbol le cae encima.
Este mundo está mal hecho
con engaños y mentiras
desde los mismos cimientos.
Por petenera:
Las penas que cura el tiempo
no son de mucha amargura,
que esta pena que yo tengo
con el tiempo no se cura.
O, entre otros, pues ha tratado numerosos palos, un cante de Levante:
Yo me gasto en disfrutá,
cuando el trabajo termina,
casi entero mi jorná
por si algún día la mina
no me deja salir más.
«Poesía reunida de ocho libros del poeta carmonense, además gran letrista, donde el flamenco tiene su cabida, como no podía ser menos teniendo en cuenta la calidad como poeta y aficionado al flamenco de José L. Rodríguez Ojeda. Una buena edición de Colibrí, además, con ilustraciones de José Ramón Ramos, atractivas, marca ya de la editorial»
José Luis Rodríguez Ojeda, un lujo para su Carmona natal, es muy conocido y querido entre los aficionados y entre los artistas flamencos, sobre todo los cantaores, que a menudo le piden letras para sus discos. Es autor de más de diez libros, desde Consecuencia de andar –1994– a este último, Canción del camino. Poesía reunida (1994-2024).
Logró el accésit del premio de poesía Luis Cernuda y sus letras han sido grabadas por más de veinte artistas del cante. Los citaremos a todos para no levantar controversias ni disgustos, a sabiendas de que para él todos son igual de importantes, como demuestra con el esfuerzo que realiza y la calidad de sus entregas. Aquí están, en el mismo orden en que aparecen en el libro Casi todas mis letras para el cante: Calixto Sánchez, Curro Malena, Miguel Vargas, José Parrondo, El Chozas, Manuel de Paula, José Valencia, Julián Estrada, José Galán, Juan Casillas, Pepe Peregil, Paco Moya, Kiki de Castilblanco, Rubito Hijo, Manuel Cuevas, Gema Jiménez, Laura Vital, Manuel Cástulo, Miguel Ortega, Plácido González, Antonio Ortega, Manuel Romero, María Marín y Edu Hidalgo. Como vemos, de todas las generaciones, lo que ha hecho que las letras de José Luis formen parte del imaginario flamenco de todos nosotros.
Aquí un ejemplo, Calixto Sánchez por granaína, en directo, con la guitarra del recordado Pedro Bacán:
Él y muchos saben de nuestra debilidad por Miguel Vargas, al que hemos dedicado un libro, y por ello elegimos un cante suyo, con letras de José Luis, del disco Al aire mis ilusiones, con las guitarras de Manolo Franco y José L. Postigo, editado por Senador en 1996, con todas las letras de nuestro poeta, excepto las conocidas marianas Entorna la puerta, que son del maestro Paco Moreno Galván. Estas son las letras de esta magnífica seguiriya:
Mentira es el mundo,
mentira fue siempre,
por mu poquito de una mano a otra
la verdad se vende.
A contarme penas
no me venga nadie,
que yo las mías a nadie le cuento
y sí que son grandes.
En aquella callecita oscura
había un rincón
donde a fuerza de llanto yo aliviaba la pena
de mi corazón.
La segunda la podemos escuchar en esta grabación en directo en Canal Sur, en 1990, con Manuel de Palma:
En Canción del camino, se reúnen sus libros de poesía, no de letras flamencas, aunque las letras flamencas son poesía, claro, pero es una distinción clara a la vez. Aquí veremos por orden cronológico los libros de poesía no destinada al cante, aunque pueda hablar de cante, pero en cualquier tono, lenguaje o métrica. Son treinta años, desde 1994 hasta 2024, y, de este tipo de poesía comentada, ocho libros más varios inéditos. Una quintilla que se reproduce en la contracubierta puede resumir su poética:
En la canción del camino
-grave tono, leve son-
lo que viví lo imagino
entre el azar y el destino,
entre el sueño y la razón.
Como expresa este poema metapoético y como dice el prologuista certero del libro, Francisco Martínez Cuadrado, en sus versos no hay máscara, no hay retórica hueca, no hay palabras ni sentimientos altisonantes. Y aparece la vida, reflejada en su obra, concluye, como vivencia que no es camino de rosas, sino el incierto y mudable camino de la vida. Hace un recorrido libro a libro verdaderamente competente.
Nos centramos en el libro que tiene referencias al flamenco, sin ser, repetimos, letras flamencas, sino poemas inspirados en el flamenco y sus muchos aspectos. A Gazel, poemas del cante, de 2000, nos acerca a los artistas, a las letras, a lugares flamencos como Triana, a palos o estilos, etc. Una variada gama de sensaciones muy bien expresadas en estos versos. Del duende tan manido dice: «Porque para mí el Flamenco / es sentir del corazón / y es también conocimiento» (p. 89). El poema Letras flamencas, p. 102, tras evocar a Demófilo y a su hijo Manuel Machado, así como a Manuel Balmaseda, expresa su devoción hacia las letras y la necesidad de tomarlas él mismo para escribir buena parte de su poesía:
También sirven de molde
a mi sentir, de horma
para versos escritos;
como siguen ahora.
Leedlos, son mi vida.
Y mi vida es mi obra.
Hay varios poemas dedicados a palos concretos, como la soleá, la seguiriya, la toná, la malagueña, la petenera, las cantiñas, la liviana, la guajira, la nana y el romance. La malagueña es la siguiente:
Queré que acaba, aun con daños
por ser querer turbulento,
la memoria, en pocos años,
le levanta un monumento;
recuerdos que son engaños.
En el capítulo de homenajes, vemos semblanzas de Luis Caballero, Pedro Bacán, Juan Casillas, Miguel Vargas y el pintor y letrista Francisco Moreno Galván. El homenaje al último concluye:
Su palabra, sus letras para el cante;
ese recio decir en voz paisana
sacude, como entonces, mi conciencia
y me hace sentir que el pueblo existe.
En definitiva, poesía reunida de ocho libros del poeta carmonense, además gran letrista, donde el flamenco tiene su cabida, como no podía ser menos teniendo en cuenta la calidad como poeta y aficionado al flamenco de José L. Rodríguez Ojeda. Una buena edición de Colibrí, además, con ilustraciones de José Ramón Ramos, atractivas, marca ya de la editorial, y edición de QR de Pedro Ramírez que amenizan y complementan la lectura, con la posibilidad de escuchar algunos poemas en la voz del poeta.
→ José L. Rodríguez Ojeda. Canción del camino. Poesía reunida (1994-2024). Sevilla, Ediciones Colibrí, 2024









































































Gracias por esta excelente presentación de la obra de Rodríguez Ojeda. Tiene muchos seguidores dentro y fuera de Andalucía.
Muchas gracias a usted por la lectura y el comentario. Es un grande.