La vida a veces te depara bonitas sorpresas. Uno puede imaginarse cómo sonará una seguiriya acompañada por un órgano positivo, pero algo muy distinto es experimentarlo en la realidad.
Esa realidad nos la trajo la Bienal de Arte Flamenco de Málaga, uniendo una serie de circunstancias que convirtieron en mágica la experiencia: un enclave sencillo y a la vez majestuoso como Macharaviaya, el recogimiento de su Iglesia de San Jacinto, una voz jonda y conocedora como la de Bonela Hijo, la joven guitarra de Bonela Chico y la maestría y sensibilidad de Antonio del Pino al clave y al órgano positivo.
Se podría pensar que estos instrumentos de siglos pasados iban a ser excesivamente invasivos para el cante y que la comunión iba a ser difícil, pero para eso estaba la sutileza y delicadeza de Antonio del Pino, que supo fundirse con el cante y la guitarra contribuyendo a crear una atmósfera de solemnidad que no restó, sino que, muy al contrario, sumó una nueva dimensión perceptiva para los sentidos.
Empezaron por uno de los palos más dolientes del abanico flamenco, la seguiriya, en su modalidad más corta y punzante, la jerezana, vía Tía Anica la Piriñaca y el Nitri, una elección muy acertada para un recital como éste.
Los acordes de la malagueña nos fueron estremeciendo, Antonio del Pino sabiendo darle al órgano los acentos del cante y la guitarra de Bonela Chico en perfecta comunión. Bonela Hijo comenzó por el prefacio de la malagueña del Mellizo, de nuevo muy pertinente, ya que precisamente de este cantaor gaditano se dice que adoraba sentarse en la catedral de Cádiz a escuchar misa cantada y que de ahí pudo inspirarse para crear su malagueña. Continuó con la del Maestro Ojana, también con un aire litúrgico, para rematar por cantes de Juan Breva. Bonela supo vencer la dificultad que conlleva adaptarse al tono del órgano, que condicionó la tesitura de su cante, pero que afinó a la perfección en todo momento.
«En un lugar como Macharaviaya, cuna de la familia Gálvez, que llegaron a ser virreyes y ministros del imperio español, se nos antojó perfecto el paseo por tierras americanas al que nos llevó Bonela Hijo a través de la vidalita, la milonga de la Niña de la Puebla y como remate, una flamenquísima interpretación del tango Mano a Mano de Carlos Gardel»

Se sentó Antonio del Pino al clave y nos interpretó unas xácaras del siglo XVII, a las que acompañaron los Bonela con palmas en compás de soleá. No en vano, esta pieza asociada a la picaresca y a lo popular ha sido tenida en cuenta como antecedente en modos y cadencias de algunos palos.
La soleá adquirió gran solemnidad de nuevo en la unión de voz, guitarra y órgano, perfectamente compenetrados, en un todo armónico que engrandeció al cante.
Nos sorprendieron gratamente los sones airosos y cortesanos de la Folía al clave de Antonio del Pino, quien de nuevo supo darle a esta danza del siglo XVIII matices que la acercaran al propósito flamenco, siendo acompañado por Bonela Chico a las castañuelas, creando una pieza de gran belleza que hizo las delicias del público asistente.
Si estuvo Bonela Chico preciso con las castañuelas, demostró su técnica y frescura interpretando el zapateado de Esteban de Sánlucar, guitarrista que se caracterizó no solo por su toque de acompañamiento, sino por sus solos de concierto en un momento en el que muy pocos guitarristas lo hacían.
Para terminar, en un lugar como Macharaviaya, cuna de la familia Gálvez, que llegaron a ser virreyes y ministros del imperio español, se nos antojó perfecto el paseo por tierras americanas al que nos llevó Bonela Hijo a través de la vidalita, la milonga de la Niña de la Puebla y como remate, una flamenquísima interpretación del tango Mano a Mano de Carlos Gardel.
Un recital que brilló por la calidad de sus intérpretes, por su coordinación y armonía y por saber encontrar el punto justo de duración, que nos dejó contentos pero con ese regusto de querer más. La Iglesia de San Jacinto resonó con los aplausos del público en pie.
Ficha artística
Barroco flamenco, de Bonela Hijo y Antonio del Pino
IX Bienal de Arte Flamenco de Málaga
Iglesia de San Jacinto, Macharaviaya, Málaga
11 de julio de 2025
Cante: Bonela Hijo
Clave y órgano positivo: Antonio del Pino
Guitarra: Bonela Chico









































































