Las mariposas se remueven estos días en el estómago de José Anillo Salazar (Cádiz, 1978) cada vez que piensa en la cita que tiene el viernes 17 de octubre en el Gran Teatro Falla. El gaditano quiere conquistar el templo de los ladrillos coloraos a base de lo que lleva haciendo toda la vida: cante del bueno que a menudo ha servido para sacar lo mejor de los mejores, desde Cristina Hoyos a Miguel Poveda, pero que ahora se pone al servicio de su propio discurso: el que despliega en su último disco, Filosofía. Espontáneo y natural siempre, recibe a sus compañeros de expoflamenco para hablar de este concierto.
– Cantar en casa, ¿es para usted una ventaja o una responsabilidad añadida?
– Volver a Cádiz tiene siempre esas dos caras: es muy difícil estar a la altura para tu gente, pero al mismo tiempo recibes ese cariño que no vas a tener en otra parte. Es un arma de doble filo [risas].
– En todo caso, ¿es complicado sentirse profeta en la propia tierra?
– No sé qué decirte. Llevo treinta años de profesional y para mí es una suerte poder presentar por fin mi segundo disco, porque el primero ni siquiera tuve oportunidad de presentarlo.
– ¿Cómo fue eso?
– Simplemente no cuadró, no pude hacerlo en directo. No tuvo presentación como tal ni en la Bienal, ni en Flamenco viene del Sur, ni en el Festival de Jerez… Me encontré todo el pescado vendido.
– ¿De qué manera ha crecido José Anillo desde aquel debut hasta Filosofía?
– El primer disco era cantar todo lo que había vivido con una vertiginosidad muy grande, era la tarjeta de presentación de lo que yo era y hacía. Filosofía es algo muy diferente. Soy el José de ahora, con mucha más madurez, sin miedo a que lo que hago le guste o no a los demás. Me fui al estudio con José Bolita, le dije “tengo este proyecto, a ver qué sale”, y fuimos grabando lo que nos iba gustando, sin pretensiones de mercado, sin pretender gustar a los puristas ni a los no puristas. Un trabajo en libertad.
«Yo no hago ahora la malagueña del Mellizo como cuando tenía quince años. Uno va creciendo y descubriendo otros sitios donde ir. Ves dónde te mueves mejor, conoces tus limitaciones, tus virtudes y tus defectos. Los cantes son siempre los mismos, pero aprendes a ejecutarlos y transmitirlos»
– Y el reto de llevarlo al directo, ¿está resultando sencillo?
– Sí, sobre todo gracias a haber contado con la dirección de la bailaora sevillana Ángeles Gabaldón, que está muy curtida en la dirección de escena. Vamos a hacer los temas del disco y algunas cosas más. Ángeles bailará la guajireña… ¡Pero ni siquiera yo sé por dónde me va a salir!
– ¿Con qué otros invitados contará?
José Quevedo Bolita será el primer guitarra, vendrá con su hijo José Quevedo Jr., y también estará como guitarrista invitado Juan Antonio Gómez, que es el primero que me tocó. Completan el elenco Paquito González a la percusión, Dani Taketo al bajo, José Carra al piano y Víctor Carrasco y Roberto Jaén a los coros y palmas. Y por supuesto estará mi hermana Encarna también.
– Va usted con toda la artillería…
– ¡Con todo! Si no, ¿para qué voy a ir? [risas]
– ¿Se siente más a gusto arropado por una gran banda, o con formatos más íntimos?
Va a haber de todo, la soleá dedicada a Sevilla va a tener solo guitarra, también habrá unas malagueñas con piano que no están en el disco… Yo me adapto a todo, con banda o sin ella soy camaleónico.
– La verdad es que puede usted tirar de quien quiera, porque más que decir con quién ha cantado, acabamos antes si decimos con quién no. Pero, ¿quiénes le han dejado una huella más profunda?
– Trabajar con Cristina Hoyos fue muy importante para mi carrera. Hacíamos 250 actuaciones al año, era soltar la maleta de invierno y coger la de verano, ¡gracias a dios la compañía nos ponía el vestuario, hasta los zapatos! Belén Maya también me enseñó mucho, Israel Galván… Musicalmente, lo más memorable ha sido coincidir en el estudio con Paco, pero he vivido cosas muy grandes con otros: Poveda, Farruquito y familia… Una de las personas con las que más me ha gustado trabajar es con Joan Albert Amargós. Muchos dirán que no es flamenco, pero no saben las que el tito Joan es capaz de formar…
– Eso de que se aprende toda la vida, ¿es falsa humildad?
– En el tema del cante siempre puedes ir aprendiendo, lo haces de una manera distinta según la época que te toca vivir. Yo no hago ahora la malagueña del Mellizo como cuando tenía quince años. Uno va creciendo y descubriendo otros sitios donde ir. Ves dónde te mueves mejor, conoces tus limitaciones, tus virtudes y tus defectos. Los cantes son siempre los mismos, pero aprendes a ejecutarlos y transmitirlos.
«Por suerte o por desgracia tenemos el carnaval, que quita mucho. En cualquier sitio hay más interés por el flamenco que en Cádiz. (…) Yo voy por Cádiz y no me conoce nadie, pero a un niño de una comparsa o un cuarteto lo conoce todo el mundo y tiene 500.000 seguidores en Instagram»
– La verdad, ¿está en el escenario, o también en el estudio?
– A mí me gustan los dos. Soy también muy maquinita, producir me vuelve loco. El estudio es el laboratorio, y uno se puede emocionar perfectamente en la pecera o tocando botones, siempre que vayas con la predisposición de disfrutar y no de sufrir, que era lo que me pasaba al principio: a ver si me sale bien, a ver si le gusta a este o al otro…
– En los últimos años nos han dejado grandes maestros gaditanos. Usted pertenece a la generación que toma el relevo de Chano, de Mariana… Pero no hay muchos cantaores en nuestra ciudad. ¿Por qué?
– Bueno, ya quisiera yo tener ese lugar… Ahora como cantaor leyenda nos queda Juan Villar, y luego estamos los demás. Pero sí, creo que falta afición y apoyo institucional. Por suerte o por desgracia tenemos el carnaval, que quita mucho. En cualquier sitio hay más interés por el flamenco que en Cádiz. Si se promocionara el flamenco como el carnaval, Cádiz sería otra cosa. No habemos muchos, pero los que habemos somos buenos.
– Con los guitarristas pasa igual…
– Yo voy por Cádiz y no me conoce nadie, pero a un niño de una comparsa o un cuarteto lo conoce todo el mundo y tiene 500.000 seguidores en Instagram.
– Usted, ¿se siente flamenco por los cuatro costados?
– Bueno, salí en el 2019 en una comparsa por vivir la experiencia, y no pasé ni a cuartos [risas].
– ¿Qué veremos en el Falla el día 17?
– Va a ser una noche muy bonita, el público va a disfrutar y conocer quién es José Anillo en el cante, qué siente y cómo lo siente, cómo vive el flamenco desde su punto de vista y su forma. Una noche de buena música, buen cante y buen baile. ♦
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