El pasado mes de marzo de este año 2025, de vivir, hubiese cumplido cien años Pencho Cros, el gran referente de los cantes mineros de La Unión, pero murió en 2007, lo que no ha hecho sino acrecentar el mito, la leyenda, alimentada por la nostalgia de quien yo califiqué hace años como el hombre tranquilo, el hombre que nunca quiso salir de su pueblo para intentar una carrera profesional, que se conformó con pasear por sus calles, visitar las tabernas con los amigos, especialmente con su compadre el guitarrista gitano Antonio Fernández. Eso sí, no dejó de actuar ante el público en el Festival de La Unión y en otros. Desaparecido Pencho solo queda como referente del cante minero la gran cantaora Encarnación Fernández. Fuera de ellos dos no hay ningún gran referente actual del cante minero en La Unión.
Dicen que antes de la creación en 1961 del hoy célebre Festival del Cante de las Minas, Pencho ya cantaba y regalaba su cante a los amigos apoyado en cualquier barra de bar, pero cantaba cualquier cosa, especialmente tangos argentinos. Y no es extraño. Seguro que su voz honda de barítono se prestaba bien para evocar al gran Carlos Gardel, con su cadencia porteña. Cuando el festival nació en 1961, las minas, explotadas desde la época de los romanos, ya estaban en decadencia, una decadencia que se completó en los años noventa del pasado siglo, cuando cerró la última mina que aún funcionaba.
«En marzo de 2025, de vivir, hubiese cumplido cien años Pencho Cros, el gran referente de los cantes mineros de La Unión, pero murió en 2007, lo que no ha hecho sino acrecentar el mito, la leyenda, alimentada por la nostalgia de quien yo califiqué hace años como el hombre tranquilo»
Y con la decadencia de las minas había llegado también muchos años atrás el olvido de los cantes mineros. Nada de picadores de la mina que salían de las profundidades de la sierra cantando tarantas. Si acaso se escuchaba y tarareaba, como casi en toda España, al gran Pepe Marchena o al no menos grande Juan Valderrama. De hecho el único minero auténtico, unionense (Pencho solo trabajó fugazmente en la mina) que ganó una Lámpara minera del festival, en el año 1964, fue Eleuterio Andréu, que cantaba una taranta preciosa con aires entre marchenero y de Valderrama.
Es conocido un incidente. A comienzos de los años sesenta, Valderrama vino a La Unión a cantar. Como se encontraba en la tierra de los cantes mineros quiso complacer al público y cantar una taranta, pero el público protestó y le pidió que cantara El emigrante y otras de sus coplas populares. Valderrama sufrió una decepción y se sintió dolido. Pero ante este hecho, que se conoció en la ciudad, un alcalde de entonces, Esteban Bernal, fallecido hace tres años a los 92 años de edad, reaccionó y nada más llegado a la alcaldía en 1961 se puso en contacto con un cantaor cartagenero que había conocido años antes a Antonio Grau Dausset, hijo del mítico Rojo el Alpargatero, y ayudado por personalidades unionenses de la cultura, como el escritor y pintor Asensio Sáez, surgió ese mismo año el concurso, cuya primera edición ganaría precisamente Piñana. El propio Esteban Bernal, durante un homenaje del festival poco antes de morir, declaraba a la Fundación Cante de las Minas: “El Festival nació de la incomprensión de los unionenses al despreciar estos la intención de Juanito Valderrama de dar a conocer los cantes mineros en el municipio, reclamando a este las canciones populares del momento”.
Fuese como fuese, que Pencho Cros comenzase a cantar flamenco antes o después del festival, eso sería intrascendente para valorar sus virtudes artísticas y el hecho de que consiguiese en tres ocasiones la Lámpara Minera –1965, 1972 y 1976–, que creara un estilo propio de minera, y que haya sido un verdadero profeta en su tierra, La Unión, que lo reconoció de diversas maneras en vida (hijo predilecto, calle con su nombre, placa en el paseo del flamenco) y que le está homenajeando durante todo este año de su centenario y se le ha concedido la medalla de oro de la ciudad. Durante estos días del certamen puede verse una exposición de fotografías que recorren su vida. Y se le recuerda cada vez con más intensidad. Gloria a Pencho Cros.








































































Pencho Cros nació el 7 de febrero, una pequeña corrección de su biógrafa, María Jesús Villar, con todo el cariño.