El silencio en las tablas enmudeció al graderío. Los artistas del cartel fueron saliendo uno a uno colocándose en el proscenio. Y se hizo la fiesta. La bulería por soleá desató el baile de Eva Yerbabuena que, arropada por la atinada percusión de Dani Suárez, la guitarra magistral de su inseparable compañero Paco Jarana, el cante fino y almibarado de Ezequiel Montoya, el quejío lastimero de Manuel de Gines y las campanas gordas de trapío que tiene el palaciego Miguel Ortega en el gañote, comenzó a cortejar a la afición, que asistió al ritual del baile por el baile de la madurez jonda de Eva.
Vino sin concesiones a la vanguardia, sin tonterías. Su discurso fue la jondura y el gozo de bailar porque sí, reencontrándose con su Eva más visceral, flamenca y rotunda. Sin necesidad de demostrar nada. Y cuando Eva baila, manda. Punto. No hay más alegaciones. Eva es Eva. Y lo de Yerbabuena ‘sobra’ porque a todo el mundo le tiemblan las telillas del corazón y se le eriza la piel cuando imagina su estampa regando el aroma de su apellido derechito al paladar de los que saben istinguí. Eva zamarreó los cimientos del baile volviendo a su esencia ante los flamencos cabales de Mairena. Fue en los previos del LXIV Festival de Cante Jondo Antonio Mairena en el Teatro Municipal mairenero, en el Calixto Sánchez. Y se najó con la talega repleta de oles y palmas a compás por una actuación sublime, más que a la altura de lo que se le exige a una maestra del baile actual de su magna categoría.
La bulería por soleá supo a juerga, a espontaneidad y a flamenco mamao. Entre jaleos y palmas, Eva liberó sus caderas al son de la amalgama, con un braceo redondo y colmao de recortes, los pies precisos y fuertes, los contoneos en su momento justo, sobrá de compás y con el gesto oportuno. Bailó con todo el cuerpo, con el corazón y el alma, dándose enterita, desnudando su exquisita sabiduría ante un público enardecido que disfrutó la faena. Desde la punta del tacón al caracol del flequillo todo era age. Y su mirá cuchillitos penetrantes que perfilaron la silueta del duende en cada uno de los desplantes y sus hechuras al recogerse.
«Vino sin concesiones a la vanguardia, sin tonterías. Su discurso fue la jondura y el gozo de bailar porque sí, reencontrándose con su Eva más visceral, flamenca y rotunda. Sin necesidad de demostrar nada. Y cuando Eva baila, manda. Punto. No hay más alegaciones. Eva es Eva»
Los cenitales dieron su lugar a los cantaores, que alternaron unas cuantas letras, rebuscando en las tonás y la trilla de Ezequiel, las mieles de los corríos y la debla del de Gines o los pregones mecíos y rajaos de Miguel Ortega, que estuvo especialmente enjundioso durante toda la noche. Precedieron la negrura abisal de una seguiriya punzante en la que Eva, que principió en la silla, bailó sobre la navaja de las duquelas estirando la tensión emocional, doliéndose y estremeciendo de escalofríos al respetable, mudo ante el ofrecimiento de una bailaora que abrió su pecho en canal mostrando la sangre de sus más profundas heridas. Y con un halo de intimismo apuñaló el aire callado con el macho de Juan Junquera la nuez privilegiada y sentida de Ortega, doblegando el cuerpo menúo de Eva a la que le crujieron hasta las costillas dibujando el fin de la verea seguiriyera.
El dichoso pitido de una alarma enturbió los comienzos del solo de guitarra de Jarana. Pero después derritió por soleá, derramando sobre los seis ríos de plata de sus cuerdas la sensibilidad musical que muy poquitos poseen. Paco es de los que están tocados por la varita. Pero se mantiene a la sombra siendo uno de los mejores guitarristas y compositores flamencos del panorama actual. Y desde hace mucho tiempo. Un bicharraco de los güenos.
Cantiñas de Lebrija, la de Carapiera y alegrías de Córdoba se rifaron las voces del cuadro: Ezequiel, Manuel de Gines y Miguel Ortega. Y en una esquinita de los maderos Eva le bailó al cante, solita pa ellos, preñá de gitanería –lo sé, que no vende cal–, zalamera y picantona, flamencona y risueña. Con los hombros, con los ojos, con los brazos, con el culo… Tronaron los aplausos. El público en pie. Eva bailó como le dio la gana. Eva bailó como baila Eva.
Ficha artística
Espectáculo flamenco de Eva Yerbabuena
Previos del LXIV Festival de Cante Jondo Antonio Mairena
Teatro Municipal Calixto Sánchez, Mairena del Alcor, Sevilla
3 de septiembre de 2025
Baile: Eva Yerbabuena
Cante: Ezequiel Montoya, Manuel de Gines y Miguel Ortega
Guitarra: Paco Jarana
Compás: El Oruco
Percusión: Dani Suárez































































































