Estamos ya en la sexta edición del Festival Milnoff de Granada, que llegó desde sus inicios como evento innovador con una programación diversa y funcional, abierta y gratuita en muchos de sus espectáculos para generar afición y conciencia cultural. Su director, Pepe Luis Habichuela, tiene un amplio bagaje como artista y como productor y director de eventos, por lo que no es difícil adivinar el éxito que está teniendo este ciclo flamenco.
Con numerosas actividades en plazas y diferentes espacios escénicos, pudimos acudir a una de las grandes sesiones de cante que se han programado para este año: Luis el Zambo, Agujetas chico y Manuel Monje, con la sonanta compartida de Curro Carrasco.
La noche transcurrió en un formato sencillo pero acertado. Tres generaciones de cantaores jerezanos, tres personalidades partiendo de un nexo común y con dispares resultados. Una ronda de tonás y martinetes a pie de escenario con la Alhambra como telón de fondo escuchando, porque el espacio del Auditorio de la Chumbera, para quien no lo conozca, tiene una enorme cristalera que cubre toda la retaguardia y se aparece en primera persona la Alhambra y, a la hora que se celebró, una puesta de sol con duende.
El más joven, Manuel Monje, abrió por martinetes y deblas. Agujetas chico, como no podía ser de otra manera, se acordó de los suyos, de su mare y de su abuelo, y Luis el Zambo se acordó de Tío Borrico de Jerez en una toná con letra propia para cerrar con la toná del olivarito del valle de Tomás Pavón. Los primeros aplausos ganaron en intensidad conforme íbamos escuchando los repertorios de cada uno de los protagonistas.
«Una buena elección de tres generaciones cantaoras de Jerez, con sellos propios y con ganas de agradar a un público exigente»
A partir de aquí el individualismo capitaneó la escena. El más joven, que no novato, se acordó de Chacón por malagueñas rematando con rondeña de Rafael Romero y fandango de Frasquito Yerbabuena. La malagueña la tiene cogida, interiorizada, a la que imprime un deje especial muy a lo jerezano. Sin embargo, la rondeña de Rafael Romero y el fandango de Frasquito se ajustaron a los canónes melódicos, pero eché de menos aportar la entereza que requieren estos cantes. Anunció posteriormente que se iba a acordar de Morente y Federico García Lorca por tangos. En consecuencia, incluyó un abanico estilístico variado y versátil. La guitarra de Curro Carrasco, acertada en todo momento, empezó por granaínas dando la vez al meslimático recuerdo de Enrique en la magnánima versión del Lenguaje de las flores de Lorca con un Manuel que si bien aún es joven para afrontar la dificultad de este tango, lo resolvió con soltura y grandeza. Porque Manuel es un portento joven del cante que se encuentra en fase de crecimiento profesional y al que su gran afición le hace indagar e investigar fuera de las fronteras jerezanas para crecer, por lo que hay que ser generosos con quienes están llamados a ser el futuro del cante. Continuó con tangos de Pastora y de Badajoz, a los que cambió la letra para virar a Jerez –De Jerez yo me venío, yo me he venío de Jerez– y rematar recordando a Juana la del Revuelo.
El relevo lo dio el mediano de la generación, Agujetas chico, que hizo una soleá acancionada. Acancionada porque suena un estribillo muy en la onda de Sorderita para cantar dos estilos de la Andonda y volver al estribillo pegadizo. Habrá que cuestionarse en el marco de la libertad expresiva de los artistas que estas performances de los cantes tengan un sentido musical o son fruto de una simple aportación que hay que introducir en cantes clásicos.
De casta le viene al galgo, el cante en la sangre o cualquier otra perífrasis para referirse a un sello cantaor y a una familia cantaora que es reconocida por ser la escenificación de la pureza gitana del cante por seguiriyas. Los Agujetas por ahí no fallan nunca. Y más si se salen de las lindes que marcaron sus antecesores, porque Agujetas se acordó de Frijones, de Tío José de Paula y Curro Durse, cante cortito y al corazón. Remató su faena por fandangos, los de Manuel Agujetas y Dolores, tanto monta monta tanto.
El trío de ases cantaores finalizó con la intervención del más veterano, el último mohicano del cante de Jerez vivo, la escuela jerezana de transmisión natural: don Luis. No fue prolijo en cantes aunque sí en estilos. Soleá y seguiriyas. Ná mas. Y ná menos. En el primero, un repertorio muy extenso pero repetitivo estilísticamente. En el segundo, tres cuerpos de cante con repetición de estilos de Jerez y remate del Fillo. Nos quedamos con las ganas de escuchar su cante estrella, la bulería por soleá, pero el más veterano de los tres artistas fue el más intenso y corto en cantes. Hubo un fin de fiesta improvisado por bulerías que no fue más allá de un cúmulo de bulerías cortas sin más esencia. En resumen, una buena elección de tres generaciones cantaoras de Jerez, con sellos propios y con ganas de agradar a un público exigente.
Ficha artística
Recital de cante de Luis El Zambo, Agujetas Chico y Manuel Monje
Festival Milnoff Granada 2025
Auditorio Municipal La Chumbera, Granada
6 de junio de 2025
Cante: Luis el Zambo, Agujetas chico, Manuel Monje
Guitarra: Curro Carrasco
Compás: Manuel Cantarote, Juan Diego Valencia








































































