Los dos primeros días del Cabildo Flamenco de Archidona han sobrepasado las expectativas que ya habían despertado al contemplar su magnífico cartel promocional —diseñado por José Luis Solís—, que prometía convertir el pueblo malagueño en una constelación cultural de lo hondo. Se trata de un pueblo precioso, enclavado en la sierra, que goza de un envidiable patrimonio histórico, una gastronomía propia —sueño con sus molletes— y unos paisajes naturales cuya belleza resulta sublime cuando el sol cae sobre los campos de olivos al atardecer. Además de todo eso, hemos podido disfrutar de conferencias de destacados investigadores y actuaciones de artistas de categoría.
Todo comenzó con un discurso del alcalde, Juan Manuel Almohalla, que enfatizó la importancia de un festival único en el panorama cultural de España. Después, el profesor José Luis Nuevo nos encandiló con una conferencia dedicada a la biografía de Emilio Lafuente y Alcántara y al cancionero popular que publicó en 1865. Recitó varios de los versos recopilados y destacó la importancia de rescatar de las sombras del olvido la literatura popular, tan relevante para la historiografía y tan significativa para la sociedad actual.
Tras la conferencia, bajamos de la Sala Municipal de Exposiciones al Teatro Municipal para escuchar algunas de las seguidillas y coplas del cancionero en la voz de Sebastián Cruz, quien tuvo que sustituir a una enferma Rocío Luna. Se trata de un cantaor sumamente versátil: colabora en el proyecto vanguardista Frente Abierto y, cuando quiere, canta flamenco tradicional de forma excepcional, como hizo para todos nosotros. Fue acompañado por la exquisita sonanta de José Luis Medina, un guitarrista completísimo cuyo nombre escuché por primera vez en este Cabildo. Sobre su talento, José Luis Ortiz Nuevo no dudó en decirme lo siguiente mientras tomábamos unas cervezas después del acto: «Este guitarrista es un máquina, como todos hoy en día. La guitarra está a un nivel…».
El segundo día comenzó con una conferencia magistral de Ramón Soler, a la que asistieron casi doscientos alumnos del IES José Navarro y Alba y del IES Luis Barahona de Soto de Archidona, durante dos sesiones celebradas en el Salón de Actos Carmen Linares. Sus palabras, de alguna manera, respondieron al reciente llamamiento de Antonio Banderas a acercar la cultura a los jóvenes, a ofrecerles algo que los obligue a soltar los móviles adictivos. Su ponencia, El flamenco en el cancionero popular de Lafuente y Alcántara, se apoyó en recursos audiovisuales que captaron la atención de un público adolescente que pudo comprobar cómo las coplas y seguidillas de aquel cancionero se manifestaban en los repertorios de grandes maestros del flamenco: Chano Lobato, La Perla de Cádiz, Pepe de la Matrona, Antonio Mairena, entre otros. También descubrimos ese mismo cancionero popular decimonónico en la voz de Lolita Flores en su famosísima canción Saradonga:
Cuando tenía dinero,
me llamaban don Tomás.
Ahora que no lo tengo,
me llaman Tomás no más.
«Belén Maya no necesita ninguna presentación ni ningún adjetivo que pretenda medir su excelencia, porque lo suyo es algo más allá de las palabras. Sus movimientos dancísticos parecieron explotar en el escenario en millones de colores, como un atardecer en Archidona»

Pero no fue hasta la noche del segundo día del Cabildo cuando la identidad del festival se desnudó delante de todos los asistentes mediante el baile de Belén Maya, en un espectáculo surreal, Morente cantó Lafuente. Esa bailaora no necesita ninguna presentación ni ningún adjetivo que pretenda medir su excelencia, porque lo suyo es algo más allá de las palabras. Sus movimientos dancísticos parecieron explotar en el escenario en millones de colores, como un atardecer en Archidona.
Estos colores también fueron notas musicales gracias a la guitarra de una joven promesa de este instrumento complicadísimo incluso de afinar, cuyo dominio demuestra una sabiduría poco característica de alguien con apenas veintiún años: David de Ana. Tampoco dudé en halagar el cante del maestro Antonio Campos, exquisito en todo momento.
El espectáculo fue dirigido por el Dr. José Javier León, profesor del Máster Interuniversitario en Investigación y Análisis del Flamenco en la Universidad de Granada, más conocido por su autoría de una docena de libros, varios de ellos sobre flamenco. En esta ocasión, pisó el escenario como director y actor de una obra que exploró las intersecciones entre el cancionero de Lafuente y Alcántara y el cante de Enrique Morente de manera innovadora, y en la cual reveló su propio talento teatral.
¿Qué inspiró a aquel joven archidonés decimonónico a recopilar las coplas y seguidillas que luego publicó en un cancionero popular? Nadie puede afirmarlo con rotundidad, pero seguramente descubrió en aquellos cantes populares una parte de sí mismo que quiso explorar y compartir con los demás mediante la publicación de un cancionero que alguna editorial debería reeditar. Gracias a su labor, y a la de los organizadores del Cabildo Flamenco de Archidona, hemos podido formar parte del diálogo que el flamenco mantiene con otras expresiones artísticas y también con su pasado, la mejor manera, opino, de vislumbrar los caminos venideros de un arte en plena efervescencia. ♦









































































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