No me cabe duda que Arcángel es por hoy un cantaor de su tiempo, con un gran conocimiento del oficio y capaz de darlo todo en el escenario cuando se lo propone. En el escenario en el que se han desarrollado la mayoría de actuaciones de la I Bienal de Flamenco de Granada, en la antesala del cierre de esta primera edición que ofrecerá al público la Sosegá, un nuevo palo flamenco, creado ad hoc por encargo de Cervezas Alhambra, el onubense se sacó de la manga un repertorio al que no nos tiene acostumbrados en tanto que en esa rememoranza o recuerdo a los maestros no tuvo que viajar demasiado al pasado, no se fue necesariamente al origen del cante, ni necesitó refrendar los estilos de los creadores. Se adelantó y no fue más allá de hace cincuenta años, época en la que aún quedaban creadores, si no de estilos, sí de estéticas y canciones aflamencadas que hoy son hits del pasado más reciente. No en vano, hubo espacio para esos antiguos clásicos.
Vino con la guitarra del ecijano Salvador Gutiérrez, la percusión de Lito Mánez y los coros y palmas de Los Mellis. Con el título Abecedario flamenco, hizo una suerte de repertorio amplio, engarzado en oro y marfil además de en cantes inconexos en los ritmos pero que hilvanó con coherencia y sentido musical. La leyenda del tiempo en la versión de Enrique Morente dio el pistoletazo de salida a su buen hacer. Por su parte, un magnífico juego de medición de tiempos, de entrar y salir fuera de ellos pero acoplados en los remates sin fisuras hasta que Los Mellis, que hicieron coros casi más que Arcángel cantó, alteraron el normal desarrollo de lo previsto. Durante los primeros veinticinco minutos no hubo cierre de cantes, ni parones musicales ni lugar para aplausos, porque el onubense engarzó un cante tras otro alterando igualmente el modelo original. Así, por bulerías introdujo el fandango de Dolores de la Huerta, Los Mellis la letra Están puestos en balanza por rondeñas, y de nuevo el cantaor el fandango del Niño Cabra con transición imperceptible a los tangos de Morente. En ellos, los coros de Los Mellis volvieron a aparecer, siendo así toda la noche. No hubo tregua, hasta en la sopa estuvieron innecesariamente. El diálogo del Amargo fue otra inyección de coros que dieron la vez a Arcángel para meterlo en tiempo de soleá por bulería y rematar con la bulería lenta de Lole y Manuel, el primero de los hits incluidos en el abecedario del cante. Por tonás de trilla recuperó una de las suyas, de su disco del 2001.
«El culmen vino con la vindicación exultante de los cantes de su tierra en los que no tiene rival. Larga de fandangos de Huelva con adornos personales apuntando a Paco Toronjo en dos de ellos que llegaron al alma y se mecieron con los Canés bajos de Alosno»
Aquí se detuvo el tiempo y el cante. Tocaba recoger aplausos tras los veinticinco minutos del tirón.
Y volvieron mas coritos en la versión de Diego Carrasco de Nana de colores, aquellos míticos tangos en los que participó Remedios Amaya y remate por bulerías con falsetas de Paco de Lucía y ecos de Camarón, que fueron cantados por Los Mellis por separado. Aquí sí que hay que ensalzarlos porque individualmente son capaces de mostrarse como son aunque les costase no acompañarse el uno al otro.
Arcángel recuperó otro de los hits más actuales y que mejor está envejeciendo en el arquetipo de los cuplés de bulerías de las últimas décadas: Alfileres de colores, de Diego Carrasco. Por contra, creo que se equivocó al tomar prestada la guitarra de Salvador Gutiérrez y quedarse solo en el escenario para interpretar diferentes temas, y para sin más recordar a Lole con Dime y más tarde a Mayte Martín con S.O.S. para rematar con los tangos de Camarón Como el agua. Del de San Fernando también tomó prestadas las bulerías Na es eterno y Viejo mundo. Donde se creció fue en las alegrías, que domina a la perfección, les imprime un aire fresco sin perder la esencia salinera y es reconocible su estilo propio, pero de nuevo más coros sobreros, que no hicieron sino desaliñar el cante. Menos dosis de coros es más.
El culmen vino con la vindicación exultante de los cantes de su tierra en los que no tiene rival. Larga de fandangos de Huelva con adornos personales apuntando a Paco Toronjo en dos de ellos que llegaron al alma y se mecieron con los Canés bajos de Alosno. Para rematar con bis se fue a Jerez, a la mitad ná más, para rescatar el conocido tema Aire de José Mercé que siempre da resultado y deja un sabor flamenco en cualquier tipología de público.
Ficha Artística
Abecedario flamenco, de Arcángel
I Bienal de Flamenco de Granada.
Abadía del Sacromonte, Granada
26 de septiembre de 2025
Cante: Arcángel
Guitarra: Salvador Gutiérrez
Palmas y coros: Los Mellis
Percusión: Lito Mánez







































































