El Festival Internacional de Cante Flamenco de Lo Ferro es un certamen creciente. Se mantiene, pese a ello, en una especie de espíritu ’Peter Pan’, es decir, se limita en su concurso al cante, sin incluir guitarra o baile ni otras posibles variedades de premios. Sin embargo, como decimos, es un festival creciente, rodeado de un pequeño pero muy eficiente equipo de trabajo y que ha ido ampliando su oferta desde otro ámbito, el de la cultura, aumentando en conferencias, presentación de libros, homenajes o ciclos. Y tuvo hace algunos años la idea de los artistas invitados, que además de actuar en sus galas se quedaban varios días por aquí, ofrecían una conferencia o encuentro y, sobre todo, mantenían intercambios con los aficionados y con la prensa de una manera abierta y convencida.
Esa costumbre de impulsar la presencia de artistas e informadores en Lo Ferro, que se mantiene cada vez con más decisión, la impulsó desde su comienzo algún festival, y está en la base de su fulgurante éxito. Es el caso de Flamenco on Fire, de Pamplona, especialmente en sus primeros años, cuando era director Miguel Morán, que fue también su fundador.
«El sábado 26 de julio se celebrará la final de concurso y se otorgará el máximo galardón, el Melón de Oro, además de otros premios importantes, como el de la Ferreña, un cante, con aire de malagueña, creado hace algo más de 25 años por el maestro Antonio Fernández Díaz, Fosforito»
Además de esto hay otros aspectos que hacen de este festival un encuentro anual especialmente amable, cercano y atractivo. Lo Ferro es una barriada de Roldán, a su vez pedanía de Torre Pacheco, de apenas unos centenares de habitantes en la que durante el resto del año apenas hay nada. Bueno, hay una gran riqueza agrícola, como en todo el municipio y en casi todo el Campo de Cartagena, lo que ha atraído en las últimas décadas a miles de inmigrantes, especialmente de origen magrebí, circunstancia que ha provocado los tristes sucesos de semanas atrás, impulsados por extremistas venidos de otros lugares de España. Pero Torre Pacheco es tierra de paz y convivencia.
El festival se celebra estos días de julio al aire libre, bajo las estrellas, bajo la luna, en un auditorio abierto, con numeroso público, entre el que cada vez se cuentan más visitantes foráneos, del resto de la Región de Murcia y de otros lugares de España y del extranjero. Y hay algo para mí decisivo: más que a las consabidas figuras mediáticas se contrata a excelentes artistas, de calidad –en algún caso medio olvidados– difícil de ver por estos pagos. También se cuenta de vez en cuando con alguna figura de moda. Este año, sin ir más lejos, se ha programado a Israel Fernández, el último grito en moda flamenca. Pero lo interesante es poder escuchar a otros artistas escasamente conocidos por el público menos habitual del flamenco, incluso entre los aficionados
La Peña Flamenca Melón de Oro de Lo Ferro, a su vez impulsora del festival, fue creada por un visionario, el ya fallecido Sebastián Escudero, quien contra toda lógica aparente creó aquí el concurso hace cuarenta y cinco años. Hoy se ha convertido en uno de los más importantes de España en su género. Este sábado 26 de julio se celebrará la final de concurso y se otorgará el máximo galardón, el Melón de Oro, además de otros premios importantes, como el de la Ferreña, un cante, con aire de malagueña, creado hace algo más de 25 años por el maestro Antonio Fernández Díaz, Fosforito. Y casi a continuación, a partir del día 31 de este mismo mes de julio, arranca el gigante de los concursos, el Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión. No es poca cosa.







































































