¿Se han preguntado alguna vez qué ocurre detrás de cada escenario? ¿A qué le tiene miedo un artista? ¿Cuáles son sus mayores temores? ¿De qué situaciones complicadas en pleno desarrollo de un espectáculo han tenido que salir airosos sin que el público lo note? ¿Hay mucha rivalidad entre artistas?
Pues de todo ello nos habla Susana Lupiáñez La Lupi en su nuevo espectáculo, Lo inédito, que se preestrenó el sábado 28 de junio en el Teatro Municipal Villa de Torrox.
Ya nos lo avisaba en la entrevista que amablemente nos concedió a este medio, que iba a ser un espectáculo donde ella se sinceraba y que iba a remover muchos sentimientos. Y vaya si los removió.
Como si fuera una barbie flamenca, en su cajita, con todos sus complementos, vestida de amarillo –ese color que se decidió que era maldito cuando Molière murió vestido con él en plena escena–, La Lupi se presenta al público. Mientras, Iván Amaya, como si del mito de Pigmalión se tratara, le insufla vida, juega con ella y la maneja a su antojo.
Por si ir con bata de cola amarilla fuera poco, además, suena una petenera, palo tradicionalmente tachado de traer mal fario, sobre todo para los artistas gitanos. La Lupi, demostrando una vez más esa técnica apabullante y ese don interpretativo, que en ocasiones tuvo un punto clown, baila como puede, luchando contra todos los intentos de frenarla de su Pigmalión, quien es también todo eso que un artista teme y que no le permite ser él mismo. Mención aparte merece el mundo sonoro que crea David Galiano para dar la atmósfera perfecta a cada escena.
De la lúgubre petenera pasamos a unas cantiñas luminosas y vibrantes en las que la voz de Alfredo Tejada nos puso la piel de gallina. Y ahí pudimos observar todo un catálogo de desgracias que pueden ocurrirle a un bailaor encima de un escenario, como que te cierren el telón, que tus músicos no te hagan caso y te revienten bailando o que el vestido se te rompa.
«Ese delicado giro de manos, esa coordinación exacta de movimientos y desplantes con el cante y la música, esa entrega absoluta, ese deseo de perfección insaciable que es marca inconfundible de esta bailaora malagueña»

Aparece Miguel Ángel Corbacho con traje de corto. Su baile por jaleos extremeños fue una verdadera delicia, mostrándonos enjundia flamenca pero jalonada de técnicas depuradísimas de danza clásica española. Junto con La Lupi, esta vez de negro, hicieron un paso a dos de una compenetración exquisita. En esta ocasión, el trasfondo del número nos hablaba de los egos.
La siguiente propuesta nos trae de nuevo a Iván Amaya, que con su expresión corporal contemporánea, en un dominio del cuerpo que crea una gran sensación de plasticidad y fluidez, vuelve a ejercer su presión sobre La Lupi, generándole indecisión, inseguridad y, siendo de nuevo una rémora para ella, intenta manipularla mientras suena una pieza por bulerías, ejecutada por Antonio González con maestría, tónica general de toda su intervención.
Brillante y arrebatadora fue la siguiente coreografía, un paso a tres de La Lupi, Iván Amaya y Miguel Ángel Corbacho, cada uno con un mantón, creando unas estampas de gran belleza que entusiasmaron al público. ¿Se libra alguien en su profesión de sufrir la rivalidad y las críticas entre compañeros? Con qué arte y genialidad se resolvió esta pregunta, trayendo la conversación telefónica de Lola Flores y Estrellita Castro en la película Casa Flora (Ramón Fernández, 1973).
Y es que La Lupi nunca deja de sorprendernos y en este espectáculo no iba a ser menos, pues demuestra ser también una gran actriz al interpretar un monólogo a modo de confesión, mientras, ahora sí, le toca embelesado Curro de María una pieza instrumental. Nos dice cosas como ‘La Lupi se comió a Susana’ o ‘no me gusta mi cara cuando bailo’. Por eso se coloca una moretta veneciana y baila al cante de Tejada por soleá apolá –que se acordó de Marchena–, poniendo todo su ser, toda su técnica al servicio de su expresividad, de su creatividad infinita: ese delicado giro de manos, esa coordinación exacta de movimientos y desplantes con el cante y la música, esa entrega absoluta, ese deseo de perfección insaciable que es marca inconfundible de esta bailaora malagueña.
Al final, todo es objetivo y observable, como en un museo y, al final, cómo no, hay que quemar los miedos, acabar con todo lo que nos coarta y nos frena, y buscar la libertad.
No se preocupen si al leer esta crítica les entran ganas de ver este espectáculo, pues, si no pudieron ver el preestreno, ¡están de suerte! Muy pronto será el estreno oficial en el marco de la Bienal de Arte Flamenco de Málaga. Yo de ustedes no me lo perdería. Avisados quedan.
Ficha artística
Lo inédito, de La Lupi
Teatro Municipal Villa de Torrox, Málaga
28 de junio de 2025
Aforo: Lleno
Dirección: Alberto Velasco
Baile: La Lupi, Iván Amaya y Miguel Ángel Corbacho
Cantaor: Alfredo Tejada
Guitarra: Antonio González
Percusión: David Galiano
Colaboración especial: Curro de María










































































