Susana Lupiáñez Pinto ‘La Lupi’ (Málaga, 1971) es una de las bailaoras y coreógrafas con más personalidad de nuestro país. Sus espectáculos son siempre esperados con devoción por los aficionados y sus seguidores, que son legión. Y es una de las docentes más requeridas en todo el mundo para impartir clases magistrales, cursos específicos y jornadas de aprendizaje de todos los niveles de baile flamenco. Actualmente se encuentra trabajando en la residencia artística In-Progress, organizada por Flamenco Festival en colaboración con el Ayuntamiento de Torrox. Como culmen a estas residencias, el 28 de junio tendrá lugar en Torrox el preestreno de su última obra, Lo inédito, que después podrá verse en la Bienal de Arte Flamenco de Málaga el 25 de julio.
Con la generosidad y la cercanía que le caracteriza, La Lupi charló con nosotros sobre este último espectáculo y otras cuestiones inherentes a su carrera tan vocacional.
– Susana, te encuentras trabajando en las residencias artísticas In progress que lleva a cabo Flamenco Festival junto al Ayuntamiento de Torrox, en un marco maravilloso entre mar y campo. ¿Cómo estás viviendo esta experiencia?
– Está siendo maravilloso. Yo nunca había estado en una residencia como esta. Residencia técnica, sí, pero como esta convivencia, nunca. Es un proceso apasionante, pues estamos constantemente intercambiando ideas, aportando al espectáculo, desarrollando el arte día y noche. ¡No nos queremos ir!
– Vinculado a esta residencia está el espectáculo Lo inédito. Cuéntanos, ¿en qué te inspiras y cómo se gesta el proceso creativo de esta obra?
– Llevo años dándole vueltas con multitud de ideas, aunque trabajando de lleno en él llevamos desde el 1 de febrero. Me inspiro en la propia experiencia de la vida, escenas de penurias que he podido pasar en el escenario, pero también de felicidad. Todo lo que te puedes encontrar cuando te expones encima de un escenario, y a veces el público no es ni medio consciente. Cómo un artista sale del paso ante cualquier adversidad, pero también cómo se siente en esas situaciones y qué ocurre cuando el artista se va a su casa. Yo lo saco de mi propia experiencia y de la charla con otros compañeros, lo importante que son algunas cosas para nosotros como las supersticiones, la suerte. Es un espectáculo muy personal, va a remover emociones.
– Te pones bajo la dirección de Alberto Velasco. ¿Qué tal es la experiencia?
– Alberto Velasco ha hecho una gran labor de patronaje y costura, uniendo una serie de escenas que han dado un resultado muy bonito. Para mí está siendo una experiencia única y muy enriquecedora trabajar con él.
«Yo les pediría que intenten tomarse su tiempo y vayan despacio en el aprendizaje, sobre todo en la sinergia del toque, el baile y el cante. Que no solo se miren a sí mismos en cuatro paredes y un espejo. Que sean muy aficionados. Que vean la riqueza de los otros»
– Normalmente llevas más de un cantaor, pero en esta ocasión solo hay uno: Alfredo Tejada. Si me permites la expresión, parece tu cantaor fetiche, porque tenéis un feeling muy especial.
– Sí, sí, totalmente. Alfredo Tejada es mi cantaor fetiche. Es un cantaor que me conoce muy bien, nos conocemos ambos muy bien. Es importante que quien te cante sea alguien a quien admires y que también te admire a ti. Cuando existe esa admiración ya está todo. Porque hay otros cantaores que te pueden gustar, pero esa conexión que tengo con Alfredo Tejada… Es que cuando Alfredo me canta y yo bailo, creo que llego al clímax.
– Esa compenetración tan absoluta y mágica que involucra también al espectador, que lo percibe.
– Es que Alfredo canta desgarrándose, con la voz, con el diafragma y con el alma. Yo lo percibo así, está dentro de mí y lo irradio hacia el público. Es una conexión increíble, la verdad.

– En tus espectáculos siempre llevas a Málaga por bandera, aunque sea un simple guiño, ya sea recordando a artistas o a personajes malagueños o incluyendo los verdiales, cuyo baile siempre has reivindicado. ¿Va a pasar eso también en Lo inédito?
– Sí, sí. Yo soy como esos directores de cine que tienen un leit motiv en sus películas, el mío es Málaga. Puede ser un baile, puede ser un nombre, puede ser una concepción mía al respecto. Yo soy muy ‘malaguita’, muy de mi tierra. Cuando Miguel Poveda actuó en el Teatro Real de Madrid, me dio a elegir mi número solo con total libertad y yo elegí montar unos verdiales, para que la gente conozca la idiosincrasia de los bailes de mi tierra.
– Susana, tú siempre has coreografiado tus espectáculos, con muchos éxitos a tus espaldas en este aspecto. Pero por primera vez vas a ser coreografiada. ¿Cómo es eso para ti?
– Pues yo encantada. Yo siempre tengo hambre de aprender, siempre. Entonces me he puesto al servicio de mis compañeros de elenco Miguel Ángel Corbacho, subdirector del Ballet Nacional, e Iván Amaya, con una carrera artística intachable. Aparte de ser enriquecedor, para mí es como a esa niña que la sueltan en Disneyworld, sale la niña que hay dentro de mí, que necesita aprender todos los días. Yo le dedico muchas horas al estudio, en solitario, ensayando muchas horas.
«Yo soy muy ‘malaguita’, muy de mi tierra. Cuando Miguel Poveda actuó en el Teatro Real de Madrid me dio a elegir mi número solo con total libertad y yo elegí montar unos verdiales, para que la gente conozca la idiosincrasia de los bailes de mi tierra»
– Da igual los años de carrera que lleves, tú representas eso que decía Goya: aún aprendo…
– Sí, para mí es fundamental. Es mi motivación para levantarme cada día.
– En esa línea, también has tenido un ‘ojo externo’ que ha venido a darte su punto de vista.
– ¡Hombre! Es una amiga, un referente, alguien que admiro, que se llama Eva Yerbabuena. Ella me dijo ‘vente a mi estudio con Iván Amaya’, que estaba como alucinando allí, y fue un día tan especial, tan bonito… Eva es tan generosa, tan amiga, tan compañera, que no tengo palabras. Yo, además, tenía tantas ganas de que ella aportara algo en un espectáculo mío… Y ella me dijo ‘por supuesto, estoy aquí’, y para mí ha sido un regalo.
– Al hilo del tema compañeros, hay que destacar qué buena compañera eres de tus colegas artistas. Bueno, tú y también tu pareja Curro de María. ¡Cómo se nota cuando Curro y Susana van a ver un espectáculo! Porque no paran de jalear y dar calor al artista que esté en ese momento en el escenario. Y eso no todo el mundo está dispuesto a darlo.
– Mira, ¿sabes una cosa? Cuando tú amas esta profesión de verdad y eres aficionado de verdad, eso va por encima de tus propios intereses, de tu ego. Nosotros estamos al servicio del arte. Somos muy aficionados. Amamos esto tanto que lo amamos por encima de nosotros. Y ese es el truco para no tener frustración, porque siempre hay alguien que hace algo mejor que tú, a todos los niveles.
– Pero es que tener esa humildad de ver que alguien hace algo mejor que tú también es casi excepcional. No todo el mundo la tiene.
– Totalmente. Pero yo soy la primera que me pongo faltas. Para mí es muy importante el afán de superación. También tienes que tener un equilibrio y saber gustarte y disfrutarte, pero sin dejar de valorar lo que otros hacen mejor que tú. Cuando viene algún espectáculo a Málaga y no puedo ir a verlo, yo sufro, porque somos muy aficionados. Y creo que esa es la clave para ser feliz en esta profesión. A veces, como en todas las profesiones, tienes tus más y tus menos, pero la vocación está y estará intacta hasta que me muera.
«Tienes que tener un equilibrio y saber gustarte y disfrutarte, pero sin dejar de valorar lo que otros hacen mejor que tú. Cuando viene algún espectáculo a Málaga y no puedo ir a verlo, yo sufro, porque Curro y yo somos muy aficionados. Creo que esa es la clave para ser feliz en esta profesión»

– ¿Nos puedes adelantar alguna primicia sobre lo que veremos en Lo inédito?
– Es muy La Lupi. Yo estoy constantemente en escena, en cuerpo, en alma, mostrando partes de mi vida, parte de lo que yo soy y por qué soy así. Me desnudo ante el público y cuento mis miedos, que eso es una catarsis que ayuda a curarme. Es una cura, me ayuda a limpiar el alma y poder seguir adelante. El peso musical del espectáculo esta vez no lo lleva Curro de María, sino que lo lleva un guitarrista joven pero con una sólida carrera como es Antonio González. Tiene frescura y con una disponibilidad absoluta hacia el proyecto. Esa frescura la necesitamos también para alimentarnos. Y por supuesto quiero destacar que esto se puede llevar a cabo gracias al magnífico equipo que tengo. Yo llevo el timón, pero todos vamos a una. David Galiano en la percusión, Ana del Rey como ayudante de dirección, Marina Perea en la regiduría, Adolfo Rodríguez en la iluminación y Antonio Romero y Ángel Olalla en el sonido.
– Es que precisamente, abundando en esto, tanto desde tu escuela como desde tú compañía le has dado oportunidad a muchos artistas que después se han proyectado en solitario en el flamenco y han hecho sus carreras y van diciendo con orgullo ‘yo empecé con La Lupi’.
– Esa es nuestra responsabilidad, dar oportunidad a los demás. Cuando yo tenía 27 años y llegué a Málaga desde Madrid, aquí había artistas jóvenes con talento. Vi claro que tenía que darles la oportunidad de que se les viera en un escenario. Y hubo una lucha constante para que eso ocurriera. Muchísima gente, bailaores, cantaores, percusionistas, guitarristas… Miro para atrás y me da una gran satisfacción y un gran amor a ellos. Voy a verlos, les jaleo, les animo. Ha sido un camino de crecimiento todos juntos.
– Eres una de las mejores docentes, porque creo que tienes un don que no todo el mundo tiene, que es el don de la comunicación. Eres capaz de comunicar a otros esa pasión que a ti te recorre y utilizarla para la enseñanza. Eres requerida en todo el mundo para impartir cursos, pero ¿qué retorno le da eso a La Lupi? ¿Qué te llevas a casa después de cada curso?
– Una gran satisfacción. Yo me entrego, me dejo la piel, porque no mido y soy insaciable. Me tienen que decir, ‘venga, Lupi, que la clase ha acabado, que llevas diez minutos de más’. He aprendido mucho enseñando. Creo que la mayor parte de lo que he aprendido en mi vida ha sido enseñando.
«La obra ‘Lo inédito’ es muy La Lupi. Yo estoy constantemente en escena, en cuerpo, en alma, mostrando partes de mi vida, parte de lo que yo soy y por qué soy así. Me desnudo ante el público y cuento mis miedos, que eso es una catarsis que ayuda a curarme»
– ¿Como ves el panorama actual del flamenco?
– Yo veo que actualmente hay un nivel técnico increíble. Hay muchas cosas positivas, mucha gente joven que tiene claro que se quiere dedicar a esto, tanto al flamenco más clásico como a corrientes más vanguardistas, o a la danza española. Las generaciones de ahora tienen todo a mano, una información muy valiosa que antes no teníamos, y ellos lo pueden tener todo en Internet. En la enseñanza también lo noto, lo rápido que aprenden. Pero claro, todo tiene su contrapunto. Las vivencias con los maestros son muchas menos, y el ‘a fuego lento’ marca más que lo rápido. Ahora, en la era de las redes sociales, un vídeo no puede durar más de un minuto porque si no, no lo ve nadie. Imagínate la metodología que tengo que utilizar en mis cursos para que estén atentos durante hora y media, y sea una enseñanza productiva. Yo les pediría que intenten tomarse su tiempo y vayan despacio en el aprendizaje, sobre todo en la sinergia del toque, el baile y el cante. Que no solo se miren a sí mismos en cuatro paredes y un espejo. Que sean muy aficionados. Que vean la riqueza de los otros. ♦






































































