Juega en otra liga. Así de sencillo. Se sale de la tabla por arriba. Va sobrao. Pero no presume. Jesús Carmona ofreció probablemente uno de los mejores recitales de baile que se recuerdan en la ensolerada peña. El templo del flamenco sevillano estaba hasta la colcha. Y la gente se quedó fuera sin entrada. Aquello era un hormiguero de aficionaos y artistas que vinieron a contemplar la personalidad y el baile de rango mayor. Jesús tumbó la Peña Flamenca Torres Macarena dejando marcada su impronta en los maderos del escenario.
Lo organizó junto a la peña La Fábrica de Arte, productora del guitarrista Antonio Santiago ‘Ñoño’, que acompañó al bailaor con un pulgar vertiginoso que cosió de alzapúas su sonanta, brillante y bien pulsada, muy flamenca, rebosante de compás. Desde el solo por seguiriya liviana con el que abrió hasta el fin de fiesta impagable con el que abrochó la actuación, derrochó flamencura y destreza.
Al cante, la garganta gorda repujada de bronces morenos de Jonathan Reyes y el almíbar del conocimiento y las filigranas de la nuez colmá de preciosismo y buen gusto de Jesús Corbacho. El cuadro era pa enmarcarlo y grabarlo en la retina de las estampas con duende. Como el que les asistió en la soleá por bulería que colorearon con los tintes del terruño lebrijano o los aires trianeros, entre otros guiños, además del fandango que endosó por ahí Corbacho ligando los tercios con otras estrofas para divertirse con el azúcar del cante.
«La elegancia exquisita de un braceo lento al elevar sus manos, el porte y el gesto adecuado conformaron momentos tensos de recogimiento que hicieron crujir las carnes de la afición. Los chasquidos de sus dedos con las muñecas cruzás, el ceño fruncido cuando dolía, los pies escrupulosamente precisos, los dibujos de su cuerpo, el saberse parar…»
El baile se hizo por taranto con tangos. Anduvo Carmona desde el camerino marcando con presencia, llevando el paseo con la solemnidad que requiere. Donde algunos han metido ya tres desplantes, a él le dio tiempo solo a pisar los escalones, endiñando el primero de los quiebros que desató su cintura. La elegancia exquisita de un braceo lento al elevar sus manos, el porte y el gesto adecuado conformaron momentos tensos de recogimiento que hicieron crujir las carnes de la afición. Los chasquidos de sus dedos con las muñecas cruzás, el ceño fruncido cuando dolía, los pies escrupulosamente precisos, los dibujos de su cuerpo, el saberse parar… Fueron algunos de los ingredientes que sacudieron las entretelas del respetable.
La transición a los tangos le cambió la cara. Y se movió zalamero redondeando las figuras, acorde a lo que se bailaba. Porque Jesús Carmona le bailó al cante y al toque, respondiendo con sus hechuras de enjundia a cada uno de los tercios o a las falsetas y rasgueos de la guitarra. Fue un diálogo sublime de jondura que zamarreó a un público ardiente que lo jaleó a espuertas de oles incontenidos. ¡Y como chocolateó Jonathan! ¡Y cómo bordó Corbacho ahí mismo un fandangazo de Aznalcóllar! Jesús repartió flores con sus manos. Después celebraron la alegría por cantiñas, donde Corbacho se acordó de Carapiera, el mirabrás, Triana o el reniego de los rosales marchenero. Jonathan lo hizo de Utrera, también de Lebrija. Y tronó la soleá. Paquirrí, La Andonda… Da lo mismo. Porque Jesús Carmona le hizo un monumento al palo. Parafraseando las cadencias de los quejíos, recortándose en los cierres, recio con las ducas, arrebatadoramente flamenco y potente en las arremetías, gallardo en las parás. Bailó por soleá pa comérselo. Rotundo, de técnica intachable, con sensibilidad, paladar y sabiduría. Singularmente personal, distinto.
El remate por bulerías derritió la cera de la cordura birlándonos el sentío. Zapateaos poderosos, unos brazos de locura, giros, patás y replantes surtidos, age, rajo, compás… Ralentizó una llamada para colmo del dominio en el juego con los tiempos. Porque Carmona en eso está pasao de vuelta. Es un bailaor de otro nivel, milita en la siguiente dimensión. Es único.
El Choro, Marina Valiente, Juan José Amador, El Extremeño, Carmen Ledesma e Inés Rubio nos regalaron un fin de fiesta de categoría suprema para guinda del pastel. Lo de Jesús Carmona es una cosa tremenda. De verdad os lo digo.
Ficha artística
Recital de baile de Jesús Carmona
Peña Flamenca Torres Macarena, Sevilla
14 de febrero de 2025
Baile: Jesús Carmona
Cante: Jonathan Reyes y Jesús Corbacho
Guitarra: Antonio Santiago ‘Ñoño’
































































































