La Bienal de Sevilla no ha hecho más que empezar, pero este sábado vivimos ya una de las más gratas sorpresas que nos deparará su programa. Sorpresa, entiéndase, en el sentido de algo imprevisible, novedoso, arriesgado y llevado a muy buen puerto. Porque nadie duda a estas alturas de las capacidades de Juan Antonio Suárez, Canito, guitarrista singularísimo, como del músico que llevó el tres cubano al flamenco, Raúl Rodríguez, al que hemos visto acompañar a gente tan diversa como su señora madre, Martirio, Kiko Veneno, Javier Ruibal, Juan Perro, el dúo Caraoscura o aquel fantástico grupo llamado Son de la Frontera.
Como la suma de talentos no siempre garantiza un resultado óptimo, quedaba por ver si esta iniciativa del director de la Bienal, Luis Ybarra, iba a rendir del modo deseado. El escenario donde íbamos a salir de dudas era el Espacio Turina de la capital hispalense, casi lleno para la ocasión de un público muy distinto al de, por ejemplo, el Maestranza: edad madura de media, estética predominantemente indie y actitud de saber, o al menos intuir, qué venían a ver.
El técnico Quique Seco debió de sudar la camiseta en los primeros compases del recital, porque la diferencia de sonido de los instrumentos, las dinámicas y los cambios de tempo empezaron poniéndolo difícil. No obstante, Canito y Raúl no tardaron en ir acoplando sus respectivos instrumentos con pulcra sincronización y armonía, ya en la bulería graciosamente titulada Bienalina, ya en los tanguillos titulados con no menos guasa El señor de los tanguillos, grabados por Canito en su disco Son de ayer, pero coloreados con los arreglos de Raúl, cuyo tres sonaba por momentos latino, jazzero, jondo y hasta a laúd árabe, según la ocasión.
Solo en el escenario, Canito brindó otro de los momentazos del concierto con Lágrima, una soleá morosísima, muy intimista, que dedicó al maestro Rafael Riqueni. Y todavía aprovechó para, en plena moda de Christopher Nolan y su versión cinematográfica de la Odisea, añadir una bulería inspirada en la vuelta de Ulises a Ítaca, “porque todos estamos en un viaje de regreso”.
«Podría decirse que Dios los cría y Luis Ybarra los junta, pero, como señaló Raúl Rodríguez micro en mano, el experimento no habría podido consumarse sin la personalidad a un tiempo fortísima y abierta de unos músicos entregados ‘al noble entendimiento entre seres humanos, tan difícil y tan duro en el mundo de hoy’. Amén»

Llegó el turno de Raúl Rodríguez para mostrar sus cualidades sin otra compañía que la de su tres, y lo hizo con un seguiriyón poderoso que arrancó los oles más espontáneos de la tarde en el patio de butacas. Si quieren ustedes oírlo, pueden encontrarla bajo el título Pisar las brasas en su álbum La razón eléctrica, pero difícilmente podrán sentir en casa la vibración que recorrió el auditorio de la calle Laraña.
A partir de ese momento, con los nervios y los interrogantes convenientemente conjurados, ya todo fueron sonrisas sobre las tablas. Primero con las bulerías de Raúl, muy melódicas y barrocas, que dan título al citado disco, dedicadas a la mayor gloria de Diego de Morón y Rafael Amador, maestros y abridores de caminos que nos dejaron en el último año; y luego con esas Alegrías de Currito que el tresero escribió para su ahijado, el hijo de su compadre Paco Pavía, hoy consumado artista que canta y rapea a compás.
Dos composiciones conjuntas, las bulerías Hermeto del Gastor, llenas de sabrosas travesuras rítmicas, y los tangos bautizados como Punteao de ida y vuelta, pusieron el broche a esta clase magistral de flamencura y complicidad.
Podría decirse que Dios los cría y Luis Ybarra los junta, pero, como señaló Raúl Rodríguez micro en mano, el experimento no habría podido consumarse sin la personalidad a un tiempo fortísima y abierta de unos músicos entregados “al noble entendimiento entre seres humanos, tan difícil y tan duro en el mundo de hoy”. Amén.
Ficha artística
La cuerda al aire, de Canito & Raúl Rodríguez
XXIV Bienal de Sevilla
Sala Turina, Sevilla
12 de septiembre de 2026
Guitarra Flamenca: Juan Antonio Suárez, Canito
Tres Flamenco: Raúl Rodríguez















