Hace unos años vi un espectáculo de la compañía Mucha Muchacha que, después de una considerable exhibición de baile muy físico, terminaba con un desenlace inesperado: el escenario se llenaba de colchones y almohadas, y las chicas pasaban los últimos veinte minutos del montaje tumbadas en ellos, conversando en pijama. Era una escena deliciosa, llena de naturalidad, que me vino varias veces a la memoria mientras asistía al estreno de La misma sangre del cuerpo, la propuesta de la cantaora jienense Ángeles Toledano para la Bienal de Sevilla.
La artista de Villanueva de la Reina posee muchas cualidades para tener un lugar destacado en la nueva generación de estrellas flamencas: una voz potente y afinada, una imagen cuidada, una compañía de peso detrás y lo que es más extraordinario, un discurso muy bien articulado, abiertamente feminista, sororo y emancipador, que impregna por completo su primer disco, Sangre sucia. Precisamente del tema que cierra este álbum, al parecer nunca cantado en directo, surge la idea de este montaje y su título.
La artista sale a escena en camiseta y calzón blancos, interpretando sobre una guitarra pregrabada con sonido rugoso de disco primitivo la malagueña de El Personita, aquel cantaor de Linares que aseguraba que, por muy joven que se hubiera casado, nunca abandonaría a su hermana. A una hermana, parece aseverar Toledano, no se la abandona nunca. Y a todas las mujeres las siente como tales.
Valderrama, que interpretó el cante de El Personita en alguna grabación, toma a continuación el testigo con su cante de temporeras En los surcos abiertos, mientras comparecen sobre las tablas tres compañeras habituales de Toledano, Belén Vega, Sara Corea y Laura Reyes, ataviadas igualmente con prendas interiores que resaltan la diversidad de sus cuerpos –incluida una hermosa y redonda tripa, la de Vega, en avanzado estado de gestación.
«En la fiesta pijama de Ángeles Toledano no hay alcohol ni reguetón, sino esa necesidad de crear un espacio afectivo donde poder reconocerse a sí mismas, y desde el cual crecer y proyectarse hacia los demás. Y es una fiesta netamente flamenca, porque no hay nada que la artista jienense no pueda decir con los códigos de este viejo arte que nunca deja de conmovernos»

Cuatro mujeres muy distintas que van a fundirse en un sofisticado coro, jugando con la polifonía y los recitados, aquí con unos versos de Araora, allá con las mononas de Villanueva o las jotas de los Villares, en lo que se antoja una declaración de amor a la tierra natal y una necesidad de saber de dónde venimos y qué savia nos ha alimentado.
Las cantiñas de La Mejorana, que ya nos adelantara Toledano en la gala inaugural de la Bienal, marcan un punto de inflexión y la entrada en escena de una veintena larga de chicas de la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla (ESAD) igualmente vestidas con prendas blancas más o menos íntimas, en un desfile que puede resultar ingenuo o sensual, o ambas cosas a la vez, pero que sobre todo crea una energía, la propia de la fuerza y la belleza –no siempre normativa– de la juventud.
Ángeles Toledano se muestra muy generosa con sus compañeras, como si quisiera repartir su protagonismo entre todo el elenco, pero también sabe dar su golpe de autoridad y recordar por qué es la jefa: por ejemplo, tocando el piano y cantando sevillanas con todas bailando alrededor, en una escena muy de su amigo Yerai Cortés; o sentándose en la orilla del escenario para bordar una caña con un apabullante dominio de los tonos y de los tiempos.
La anunciada presencia de Benito Bernal a la guitarra, que acaso hubiera introducido un elemento disonante masculino en el elenco, fue finalmente reemplazada por las cuatro cantaoras tocando y cantando por fandangos, antes de reunirse de nuevo todas, flamencas y actrices, en el taranto camaronero y la taranta Eres guapa, para concluir en el abrazo total de La misma sangre del cuerpo.
En la fiesta pijama de Ángeles Toledano no hay alcohol ni reguetón, sino la misma ternura, la sensibilidad y la complicidad que vimos en aquella de Mucha Muchacha, esa necesidad de crear un espacio afectivo donde poder reconocerse a sí mismas, y desde el cual crecer y proyectarse hacia los demás. Y es, sobre todo, una fiesta netamente flamenca, porque no hay nada que la artista jienense no pueda decir con los códigos de este viejo arte que nunca deja de conmovernos.
Ficha artística
La misma sangre del cuerpo, de Ángeles Toledano
XXIV Bienal de Sevilla
Teatro Alameda de Sevilla
12 de septiembre de 2026
Artista: Ángeles Toledano
Cantaoras y guitarras: Belén Vega, Sara Corea, Laura Reyes
Intérpretes ESAD (Escuela Superior de Arte Dramático) Sevilla
Andrea Losada Rodríguez, Adriana Heredia Csoka, Noa Gamero, Vania Pimentel Hurtado, María de la Rosa, Paula Lavandera, Elena Puerta Moreno, Manuela Bernal, Carmen Bravo, Ana Lovera, Saida Rosa, Elena Cano, Irene Gallego, Jimena Pérez, Natalia Galocha, Judit Silva, Natalia González, Marta Macho, Paula Castaño Sánchez, Susana Migueles Domínguez, Desireé Fresno Giráldez, Amalia González, Olenka Veneto, Julia Flores, Gema Arriaza, Laura Fortunati




















