José Antonio Carmona Carmona, Pepe Habichuela, nace en 1944 en Granada. Se cría como guitarrista en el Sacromonte, absorbiendo las verdaderas vivencias de aquella época. Nieto de Habichuela el Viejo, hermano de Juan, Luis y Carlos, y padre Josemi Carmona, miembro de Ketama junto a Juan y Antonio Carmona. Además de sus vivencias cercanas, Pepe se nutre de Sabicas, Ricardo, Melchor, Montoya y Mario Escudero, sin dejar de aportar el toque personal. Además de transmitir sus conocimientos a generaciones venideras. De hecho, abre nuevos caminos a la evolución del flamenco. Es el guitarrista perfecto para los discos innovadores que graba con Morente.
Es en 1963 cuando llega a Madrid y acompaña a figuras como Pepe Marchena, Juanito Valderrama, La Paquera, Fosforito o Camarón. Su hermano Juan lo llama para sustituirle, porque este iba a Estados Unidos, a la Feria Mundial de Nueva York. Una estrecha relación con Enrique Morente en los 70 marca un destino diferente en ambas carreras artísticas. Pepe descubre un universo armónico que sellarían en los trabajos discográficos Despegando y Homenaje a D. Antonio Chacón, que ganó el Premio Nacional de Discografía. Aparte, y en solitario, deja testimonio en 1983 A Mandeli y en 1997, donde colabora su hijo Josemi Carmona, con Habichuela en Rama. A los que le siguen Yerba Güena en 2001, con el músico indobritánico Nitin Sawhney, y Hands en 2010. Su guitarra acompaña a todo el elenco artístico flamenco durante varias generaciones. De manera nacional e internacional. Destacan sus trabajos con Mario Maya, El Güito, Carmen Mora, La Cañeta, Jarrito, El Cabrero, Estrella Morente, Marina Heredia o con Jacob Pastorius, Don Cherry y Dave Hollan. Se le reconoce con la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, el Castillete de Oro de La Unión o la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, entre numerosos homenajes y reconocimientos. Destacamos el reconocimiento de Moments Festival por su revolución de lo jondo y testigo vivo y nexo con la historia del flamenco contemporáneo.
«Pepe Habichuela tiene un toque de acompañamiento identificativo, apreciado, ortodoxo y aromatizado con matices inexplicables. Pero su toque de concierto no se queda atrás. Está vivo en un mástil en el que la técnica se pone al servicio de la transmisión. Sus detalles, remates, velocidad y expresión aúnan la verdadera modernidad que se descubre en la tradición»
Pepe Habichuela tiene un toque de acompañamiento identificativo, apreciado, ortodoxo y aromatizado con matices inexplicables. Pero su toque de concierto no se queda atrás. Está vivo en un mástil en el que la técnica se pone al servicio de la transmisión. Sus detalles, remates, velocidad y expresión aúnan la verdadera modernidad que se descubre en la tradición. Sirvan de ejemplo sus palabras para una entrevista de 2021 en Expoflamenco: «En el flamenco antiguo está el flamenco de verdad».
Pero Pepe no renuncia a la evolución. Y es a través de su guitarra en la que incorpora recursos expresivos del lenguaje musical universal. Su flamencura se aprecia con la templanza y la sabiduría de los maestros. Por la escuela en la que se mira reluce la tradición. Pero sus inquietudes elaboran un lenguaje equilibrado, nuevo y añejo muy difícil de alcanzar en la guitarra de hoy.
La herencia dinástica implica una responsabilidad. Aunque vemos en la guitarra de Juan Habichuela un camino ejemplar a seguir. Pepe es más osado. Sirva como ejemplo la seguiriya Amanecer. Aunque en este tema incorpora elementos novedosos, destaca por la pureza del toque jondo. Combina la tradición del toque granaíno con una gran elegancia, fuerza rítmica y sensibilidad armónica propia del guitarrista. O la soleá por bulerías Remate, en la que hay pasajes que parecen una sucesión de remates flamencos encadenados. Pepe busca la pausa justa, el compás puro y el pulso natural sin prisas. Se caracteriza por desplantes medidos, potencia limpia en el pulgar y resoluciones armónicas típicas de Granada. Representa la transición perfecta entre el toque tradicional de acompañamiento al cante y la jondura solista.
La figura de Pepe Habichuela quedará en el alma de la historia flamenca. El mismo constructor de guitarras Felipe Conde tiene el modelo réplica de la guitarra que le construyeron en 1986. Modelo con el que Pepe acompaña al cante con acordes que antes de él no se practicaban. Su guitarra baila y canta. Se mete en el alma y te pellizca las entrañas. Su toque no se olvida de la fuerza rítmica de las cuevas de Granada sin alejarse de la elegancia melódica. Abre caminos al nuevo flamenco para mezclar su soniquete con jazz. Posee un rasgueo trepidante, poderoso y lleno de pureza.
«Pepe expone un sonido de bordones grueso, limpio, con ligados profundos que evocan directamente la escuela clásica. Reinventa los tangos de Graná comunicando su guitarra con una base rítmica de herencia jazz-fusión. Creo que el maestro Pepe Habichuela genera esa conexión con lo que se cataloga el nuevo flamenco instrumental»
No puedo obviar que su trabajo Habichuela en Rama me fascina. El título del álbum es una declaración de principios: música directa, orgánica y sin pulir. Muestra a Pepe como guitarrista consagrado. Un solista que no necesita esconderse detrás de grandes orquestaciones. Su guitarra suena desnuda, limpia, con una pulsación rotunda. Con una rítmica entre el aire y el silencio, en la que cada matiz o sutileza cobran el mismo valor. La colaboración con su hijo, Josemi Carmona, refleja la línea del trabajo discográfico. Una dupla, padre e hijo, que revisten y reavivan los palos más antiguos con un nuevo traje lleno de armonías sutiles y contemporáneas. Dos guitarras que unen una vanguardia que se daba en Madrid en la década de los noventa con el más puro y verdadero toque del Sacromonte. A través de este álbum se demuestra cómo los guitarristas que ejercen como buenos escuderos también aportan su identidad al toque solista. Puede ser un punto de partida evolutivo hacia un flamenco más moderno. Y evidencia cómo pueden convivir la tradición y la modernidad desde un respeto y buen trato musical.
La guitarra de Pepe es en la que la luminosidad y la flamencura emanan desde los estilos clásicos. Entre seguiriyas solemnes, soleares monumentales, el aire destilado por bulerías, el aroma gaditano de sus alegrías, la lírica rondeña, la nostálgica taranta, el rancio soniquete por tangos del Sacromonte, la sensibilidad entre pulgar y trémolo de sus granaínas o la alegre frescura de sus rumbas.
Pepe expone un sonido de bordones grueso, limpio, con ligados profundos que evocan directamente la escuela clásica. Reinventa los tangos de Graná comunicando su guitarra con una base rítmica de herencia jazz-fusión. Creo que el maestro Pepe Habichuela genera esa conexión con lo que se cataloga el nuevo flamenco instrumental. Su equilibrio es perfecto entre su herencia y la vanguardia que asalta por momentos. Una persona cercana, sencilla, afable, empático, flamenco, visionario.
Pepe no altera su música ni su forma de tocar. Es, siempre él, su guitarra. Sus picados vertiginosos, sus personales rasgueos, sus melódicos trémolos o armónicos arpegios. Pepe, su guitarra, y su verdad. Maestro eterno donde los haya. Un filosofo flamenco que trajo a nuestros días su mentalidad musical. Que supo ser y estar para el flamenco y para los flamencos. Y en referencia a lo que cantara Lola Flores, «en la soleá de mis noches sin lunas». Pues para mi un Remate. Un tema en forma de soleá por bulerías que tantos momentos me hizo disfrutar de la guitarra de Pepe Habichuela.
Gracias, Maestro Eterno.


















































































