La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla reconoce a Sandra Carrasco, Olga Pericet, José Fermín Fernández, Alejandro Hurtado y al espectáculo Babel. Torre viva, de David Coria como algunos de los nombres y propuestas más destacados de esta edición. El jurado de los Premios Giraldillo ha distinguido a Sandra Carrasco con el Giraldillo al Cante, a Olga Pericet con el Giraldillo al Baile, a José Fermín Fernández y Alejandro Hurtado, ex aequo, con el Giraldillo al Toque, y a Canito y Raúl Rodríguez con el Giraldillo a la Música Instrumental.
El jurado ha valorado en la cantaora Sandra Carrasco “su recreación de la tradición, haciendo del cante un patrimonio vivo”; una decisión que el jurado ha fundamentado también en “su aportación creativa en lo musical y escénico”.
En el apartado de Baile, el reconocimiento recae en Olga Pericet, “por su recital íntimo y depurado realizado desde la madurez, la precisión y la riqueza rítmica y expresiva”, ha valorado el jurado.
Y el Giraldillo al Toque distingue, ex aequo, a José Fermín Fernández y Alejandro Hurtado, en ambos casos, “por ofrecer un itinerario por la guitarra flamenca de concierto desde sus pilares hasta el desarrollo estético actual”; mientras que el de Música Instrumental reconoce a Canito y Raul Rodríguez “por la concepción global y rica de lo instrumental en el flamenco, y sus posibilidades de diálogo artístico”.
Entre los reconocimientos de esta edición se encuentra también el Giraldillo al Mejor Espectáculo, que el jurado concede a Babel. Torre viva, de David Coria, por “su coherencia narrativa y su propuesta coreográfica que interpelan directamente al espectador”.
Junto a estas cinco categorías, el jurado ha decidido conceder el Giraldillo Revelación a Lucía La Bronce, “por su calidad y versatilidad interpretativa, así como por un desarrollo personal que invita a pensar en futuras creaciones”. El Giraldillo al Momento Mágico a Esperanza Fernández, José Valencia y Duquende, “por la monumental seguiriya a tres voces que interpretaron en el espectáculo A Canela y Clavo, celebrado en conmemoración del 600 aniversario de la entrada del pueblo gitano en la península ibérica”. El Giraldillo del Jurado al Cante a Carmen Linares, “por su maestría cantaora, su trayectoria profesional y su papel como enlace vivo del cante tradicional y referente para las nuevas generaciones”. El Giraldillo del Jurado al Baile a Isabel Bayón, “por su singularidad artística, su dominio del lenguaje flamenco en diálogo con el cante, su conexión emocional y la preservación del legado histórico de la escuela sevillana del baile”. Y el Giraldillo del Jurado de la Guitarra a Cañizares, “por conectar los universos sonoros de la guitarra flamenca con el mundo sinfónico y crear nuevos lenguajes musicales”.
«Los Premios Giraldillo recuperan en esta XXIV edición su función de señalar aquellas propuestas, artistas y momentos que han destacado dentro de la programación de la Bienal. El jurado ha puesto el foco en la calidad, la singularidad y la capacidad de abrir nuevas vías en el flamenco, atendiendo a las diferentes formas de creación que conviven en la muestra»

Los Premios Giraldillo recuperan así, en esta XXIV edición, su función de señalar aquellas propuestas, artistas y momentos que han destacado dentro de la programación de la Bienal. El jurado ha puesto el foco en la calidad, la singularidad y la capacidad de abrir nuevas vías en el flamenco, atendiendo a las diferentes formas de creación que conviven en la muestra.
La delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, Angie Moreno, ha manifestado que “recuperar los Premios Giraldillo era una deuda pendiente con este acontecimiento y con los propios artistas. Con esta decisión, volvemos a situar a Sevilla como el gran altavoz del flamenco, reconociendo el talento como se merece y dando a la Bienal el peso y el prestigio que nunca debió perder. Con este paso terminamos de redondear una edición estratégica para la Bienal, dejando claro que no solo buscamos ofrecer grandes espectáculos, sino consolidar un modelo que premia la maestría y hace ciudad”.
Por su parte, el director de la Bienal, Luis Ybarra, ha destacado que “después de dos ediciones otorgando un único Giraldillo de honor, en el que se ha distinguido toda una carrera, entendíamos que era el momento de recuperar uno de los galardones más importantes del flamenco, que ha marcado carreras y generado algunos de los grandes debates dentro del género desde los años 80 en adelante. Creemos que esta es la mejor forma de darle entidad y altura. Se ha hecho una selección con expertos de diferentes materias y generaciones, del mundo de la prensa, la investigación, las artes escénicas, músicos profesionales, etc., con la idea de abarcar las distintas miradas que requiere una programación de las características de la Bienal. Una muestra que no es un certamen, sino un acontecimiento cultural en el que se distingue, a criterio de este jurado, lo más reseñable”.
La decisión ha correspondido a un jurado integrado por José Manuel Gamboa, Eusebia López, Juan Garrido, Marta Carrasco, Rocío Coral, Cristina Cruces, Fran Pérez, Francisco Bernier, Manuel Macías, Paco Escobar y Francisco Cuadrado. Profesionales procedentes de ámbitos como la crítica y el periodismo, la investigación, las artes escénicas y la interpretación musical. Una composición que reúne distintas miradas sobre una programación que, por su amplitud y diversidad, abarca diferentes formas de entender, crear y vivir el flamenco. Los galardones serán entregados en un acto en 2027.
Reconocimiento ligado a la historia de la Bienal
Los Premios Giraldillo nacieron con la propia Bienal en 1980. En aquella primera edición se concedió un único Giraldillo, el Giraldillo del Cante, que recibió Calixto Sánchez. Durante las décadas de los ochenta y los noventa, los galardones adoptaron principalmente la fórmula de concurso, con convocatorias alternas en las especialidades de Cante, Baile y Toque. Se convirtieron así tanto en un respaldo para artistas que comenzaban sus trayectorias como en una forma de reconocimiento a los grandes maestros.
Con el cambio de milenio, la Bienal adaptó el modelo de los Giraldillos a la evolución del flamenco y de su creación escénica. El carácter competitivo fue dejando paso a una distinción vinculada a los espectáculos y artistas presentes en la programación, con jurados especializados formados por críticos, flamencólogos, creadores y artistas. Hasta 2018, los galardones reconocieron distintas facetas de la creación flamenca y señalaron algunas de las propuestas, artistas y momentos más significativos de la Bienal.
Tras dos ediciones en las que la Bienal concedió un único Giraldillo de Honor para distinguir trayectorias de especial relevancia, esta XXIV edición recupera los galardones vinculados a la programación. El regreso de los Giraldillos permite volver a poner el foco, desde distintas categorías, en aquello que cada edición aporta al presente y al futuro del flamenco. ♦














