Uno de los muchos problemas que presenta la investigación del flamenco son los localismos. Un fuego que en muchas ocasiones ha sido propagado por habladurías sin fundamento. Recuerdo que un profesor universitario me dijo una vez que la flamencología es la única ‘ciencia’ que da por verdad ‘lo que uno le contó al otro’ sin ningún documento probatorio de por medio. La transmisión oral no hay que desdeñarla pero sí mantenerla en cuarentena. (Fernanda de Utrera y el Borrico de Jerez dejaron oro molío en sus versiones del cante de la Serneta; las fotos son de archivo y de Pedro Carabante)
Quizás uno de los casos más llamativos haya sido el de las relaciones Serneta – Jerez – Utrera. Entre otras razones porque hasta 7 variantes de soleás andan en juego. Un suculento plato para cualquier geografía flamenca.; todo un premio y unas buenas medallas para la condecoración jonda.
Hasta ahora, que yo vea, el asunto ha dividido más que unido. La disputa, creo que inútil por otra parte, se ha mantenido en pos de ver si son de Utrera o de Jerez. El arte pertenece a los ‘sentimientos de la humanidad’, que diría el recordado Paco Toronjo. Y, en todo caso, esas soleás son de una artista llamada Mercedes Fernández Vargas, dado que las recreaciones flamencas tienen nombres y apellidos al ser aportes personales que sobrepasan límites geográficos y colectivos; pese a que puedan tener ciertos acentos territoriales. Lo verdaderamente cabal es que los vínculos entre Jerez y Utrera se refuerzan gracias a la Serneta, y esto es lo importante, rivalidades absurdas a otro lado.
Sirva como cuestión preliminar que hay dos vías para esclarecer el entuerto (a) y (b), juzguen ustedes mismos:
(a) El profesor e investigador Daniel Pineda Novo mantuvo en la conferencia Dos Siglos de Flamenco, en el entonces Centro Andaluz de Flamenco, que La Serneta marchó ‘muy joven’ a Utrera sin ofrecer más documentación que algunos testimonios. A él lo siguieron casi todos los flamencólogos, incluido Juan de la Plata que da incluso una edad concreta de esta partida: 23 años.
(b) El investigador José Manuel Martín Barbadillo aportó una serie de datos contrastados por padrones y archivos que desmienten rotudamente lo anterior. Llegando a confirmar con documentación que, en todo caso, la llegada de la cantaora a Utrera sería después del año 1.903, al estar empadronada en distintos domicilios de Jerez hasta ese año. Esto es, se marcharía a Utrera con unos 43 años aproximadamente.
En este enlace, tenéis el artículo completo de Barbadillo, publicado en su momento en la web de Deflamenco:
¿De dónde es la soleá de LA SERNETA? – Revista DeFlamenco.com
Sea como fuere, la verdad que nos da bastante igual. Sus soleás no son de Jerez ni de Utrera. Son suyas, de Merced La Serneta, como he dicho. Ella unió gracias a su capacidad interpretativa a estas nobles tierras del cante, un asunto que se ha querido usar para la división. Ya veremos en el curso como en la creación de sus cantes aparecen también otras geografías como Cádiz, en origen, y Triana, en destino. Y no por ello hay que rasgarse las vestiduras por rivalidades que no llevan a ninguna parte. Utrera y Jerez, aquello que unió la Serneta que no lo separe el hombre.
Continuará…
Este entuerto lo estudiaremos en nuestro curso de verano previsto para el 25 de julio, del que os refresco este enlace:







































