La bien remozada bombonera del Teatro Lope de Vega (Sevilla) abrió sus puertas este lunes 21 de Bienal para acoger Tunisia, la propuesta a tres bandas de Rafael Riqueni junto al popular saxofonista de los Rolling Stones Tim Ries y el batería uruguayo Guillermo McGuill.
Sevilla, Detroit y Montevideo se han unido en esta Bienal para poner sabores de jazz a las flamencas composiciones del guitarrista Rafael Riqueni. Un estreno absoluto en la programación de la Bienal que viene caracterizado por dos aspectos a tener en cuenta. Uno, para ser un estreno absoluto contiene un importante número de temas del disco Parque de María Luisa (editado en 2017) bien conocidos y escuchados, algún tema de los Rolling Stones y una interpretación de la banda sonora de la película Desayuno con diamantes, entre otros, con lo cual poco de original y novedoso se ha dado en este espectáculo tan esperado por el público en Sevilla. Y por otro lado, tampoco es la primera vez que se unen jazz y flamenco, en una apuesta comunicativa entre ambas formas musicales que da como resultado la fina sustancia del mestizaje.
Hablar de Rafael Riqueni es tocar con los dedos la mágica capacidad de este trianero para realizar composiciones de una belleza que trasciende lo habitual en las guitarras contemporáneas. Su manera de entender la realidad, su habilidad para escuchar los sonidos del aire le han dado maravillosas composiciones que nos han deleitado los sentidos y han alimentado la capacidad de transmisión que tanto se reivindica en el arte flamenco.
Es habitual que los conciertos en solitario de Rafael Riqueni tengan un escenario desnudo, una silla de enea en el centro y una luz cenital que le imprime cierto aire de intimidad, de aislamiento, de soledad del compositor con su guitarra que sobrecoge y crea un ambiente en el que el espectador cree poder traspasar la delgada línea del espacio vital del artista, dando como resultado la total conexión y complicidad con su música.
«Hemos vivido un espectáculo de gran calidad musical y ejecución, pero ha faltado esa magia, esa fuerza expresiva, esos momentos de despertar los sentidos a los que nos tiene acostumbrados Rafael Riqueni, cuyas composiciones son capaces de hacer volar nuestra imaginación cabalgando sobre los acordes de su guitarra»

En Tunisia se ha tomado una orientación distinta. El escenario se encuentra lleno de elementos como piano, soportes, instrumentos de viento, batería y cajón, además de las sillas de los dos músicos principales, ocupando Riqueni el lugar central y Tim Ries el espacio a la izquierda, cerca del piano. La parte derecha se ha reservado al batería y el cajón que hará sonar por bulerías. En esta amalgama de objetos, Riqueni cede esa forma de construcción escénica para compartir la fuerza musical con Tim Ries y McGuill quedando, en ocasiones, diluido el sonido y el toque del guitarrista entre los demás instrumentos, así como su figura tímidamente expuesta entre los músicos.
Saxo, flauta travesera, saxo tenor y piano son los instrumentos que alternadamente Tim Ries hará sonar para que el jazz comulgue con el flamenco, cosa que con facilidad consigue, ya que conoce muy bien la obra de Riqueni y existe una curiosa complicidad entre ambos. Y de la misma manera, el batería McGuill ha llevado a cabo su aportación, en todo momento atento a los aires inspiradores de los músicos principales. No es difícil que dos formas musicales que se construyen desde una metódica improvisación puedan encontrar espacios de comunicación gracias a la precisa ejecución de tres músicos de indudable calidad instrumental.
No podemos más que alabar la indiscutible calidad de los tres grandes músicos, cuyas carreras artísticas avalan cualquier descripción posible. Sin embargo, el espectáculo en su conjunto ha estado caracterizado por una lenta templanza que no ha logrado sorprender al público que llenaba los asientos del Lope de Vega. Ha faltado esa fuerza que se espera en ciertos momentos de la obra que eleva al espectador desde los pasajes en decrecendo hasta los momentos álgidos de la composición donde se puede dar el estremecimiento y dar rienda suelta a las emociones.
Ciertamente, hemos vivido un espectáculo de gran calidad musical y ejecución, pero ha faltado esa magia, esa fuerza expresiva, esos momentos de despertar los sentidos a los que nos tiene acostumbrados Rafael Riqueni, cuyas composiciones son capaces de hacer volar nuestra imaginación cabalgando sobre los acordes de su guitarra.
Ficha Artística
Tunisia, de Rafael Riqueni y Tim Ries
XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla
Teatro Lope de Vega
21 de septiembre de 2026
Guitarra: Rafael Riqueni
Saxofón tenor/soprano, flauta y piano: Tim Ries
Batería y percusión: Guillermo McGill
Dirección artística: Paco Bech






















