Con una segunda edición cargada de ilusión, esfuerzo y conocimiento de lo que se trae entre manos, Francisco Hidalgo dio el jueves 20 de agosto el pistoletazo de salida al Tagarnina Fest. Un apuesta interesante en lo que a la difusión y promoción del flamenco se refiere, en esta Sierra de Líjar donde el Flamenco no tiene una presencia digna de mención. El Tagarnina Fest además de poner un nuevo festival en el mapa flamenco de la provincia de Cádiz. Trae la sensibilidad por el baile, que se completa con el cante, toque y acompañamiento de las compañías invitadas a participar en el cartel. Sin duda, la selección acertada y de muy alta calidad de los dos eventos hasta ahora celebrados se debe al amplio dominio del organizador, ya que él mismo es uno de los bailaores de referencia en el panorama contemporáneo.
Traer el flamenco a su pueblo, Algodonales, en concreto el baile en todas sus expresiones, y apostar por despertar la sensibilidad de sus habitantes hacia la danza y el baile son objetivos dignos de resaltar. Este es un pueblo amable, hospitalario y cordial que abre sus calles y plazas a los muchos visitantes que acuden atraídos por la belleza del lugar y por la cita flamenca. Sin duda, los tres enclaves en los que se desarrollaron los distintos días del festival son escenarios de enorme belleza arquitectónica y de peso histórico, aunando la cultura del municipio a la cultura que el flamenco representa, en una unión que carece de disputa por lo acertado de la idea. Tagarnina Fest toma su nombre de la planta que sirve a la gastronomía local, con una naturalidad que muestra cómo es posible darse la mano pasado y presente, en una apuesta por conservar y explorar nuevos lenguajes interpretativos que nacen sosteniéndose en los pilares heredados y preservados desde la raíz, con la mirada en el presente y proyección hacia el futuro.
Esta segunda edición se inició el día 20 con una actividad de baile inmersiva, intergeneracional, divertida y tremendamente didáctica, ya que no hay nada para sentir una emoción que vivirla en primera persona. De la mano y maestría de Alejandro Rodríguez, se ofreció una master class familiar bajo el título Tor pueblo a la plaza a bailar por tangos. Es preciso referir que dicha plaza es la de la Constitución, lugar de paso, encuentro y socialización de los algodonaleños y algodoñaleñas, donde pivota la vida del pueblo, punto neurálgico que se llenó de musica en la noche festivalera, y donde compartieron la cita propios y visitantes, de todas las edades, quienes aprendieron el compás del tango flamenco y marcaron unos pasos que culminaron en una coreografía divertida y llena de sonrisas, bajo la mano motivadora y dicharachera de Alejandro Rodríguez. Entre participantes y curiosos que no se atrevieron a mostrar su arte natural la plaza se llenó de alegría y festividad compartida.
Y ya con el ánimo lleno de flamenco, se desarrolló el primer espectáculo del cartel de 2026, justo delante del pórtico de la Iglesia de Santa Ana, cuya fachada sirvió de soberbio fondo de escenario para comenzar, ya cerrada la noche, la gala flamenca De tablao, que vino a rememorar los aires de dichos establecimientos que se reparten por la geografía mundial. Con el baile de Ángeles Gabaldón y Abel Harana, acompañados por el cante de José Anillo y Manuel Gago, bajo los acordes de la guitarra de Juan Antonio Gómez. Un repertorio de sevillanas, taranto, tangos, abandolaos, alegrías y cantiñas, con un fin de fiesta por bulerías, cumplieron con las expectativas de un público que llenaba las sillas delante del escenario.
«María Moreno nos regaló una noche de buen baile, de señorío con su baile sensual de gran maestría, con aires por alegrías, bulería por soleá, soleá y, cómo no, su remate por bulerías, que nos dejó el ánimo con ganas de más. María es de esas bailaoras que disfrutan del escenario y dirigen su sonrisa al público»

El segundo día del cartel, viernes 21, contó con dos espectáculos en los que la comunión clasicismo y vanguardia se hizo más palpable, en otro escenario mítico de la localidad como es la Fuente Alta, donde los lavaderos tradicionales sirven como telón de fondo. La primera parte fue protagonizada por Daniel Doña y Cristian Martín, de la compañía Danza Española Renovada, quienes hicieron alarde de su enorme capacidad dancística y creativa con su espectáculo Retrospectiva 2.0. Un viaje por la historia del baile flamenco y de la danza contemporánea en el que fueron dibujando sobre sus propios cuerpos los movimientos que se clavaban en un baile a dos perfeccionista y bellísimo, con una precisión y compenetración entre ambos digna de elogio, desarrollando en el escenario figuras de gran belleza que avalaron su alta profesionalidad. El espectáculo convino un recorrido entre contemporaneidad y clasicismo, desde la danza más vanguardista pasando por la música clásica española, antiguos romances que nos llevaron a los orígenes, farruca, tonás, sevillanas que ambos bailaores entretejieron con movimientos propios y personalísimos. El público asistente, de nuevo, abarrotó el lugar no solo en las sillas dispuestas por la organización, también improvisadamente alrededor del escenario, lo que se tradujo de nuevo en una experiencia interactiva entre flamenco y público.
La segunda parte corrió de la mano de la jovencísima y ya consolidada bailaora Ana Almagro con el espectáculo Mujeres de bandera, con la guitarra de la portuense Antonia Jiménez y el cante de Naike Ponce. Tres mujeres, tres personalidades, tres banderas y tres fuerzas sobre el escenario. Ana Almagro sorprendió a más de un espectador, apareciendo entre las gentes que se apostaban en el lateral del escenario hasta culminar en el centro de las tablas. Su cuerpo menudo no deja anticipar la fuerza de su baile lleno de vigor, de flamencura y de arte, ese que es y llamamos universal, que derramó en la noche del Tagarnina Fest. Ana es de las bailaoras que saben mandar en el escenario. Todo cuanto acontece está dirigido por el movimiento sinuoso de su cuerpo y repiqueteante de sus pies, que dirigen el baile como una auténtica directora de sus músicos. Ella y su compañía se llevaron una de las ovaciones de esta segunda edición, hoy que parece medirse todo por los aplausos, en este caso muy merecidos.
Y llegó el sábado para llenar Algodonales de sabor a “esto se acaba por este año”. Tan es así que su director Francisco Hidalgo apuntó que el año próximo tendría mayor duración. Ojalá sea verdad, porque estas citas son muy necesarias en zonas donde el flamenco no abunda y es preciso que surjan propuestas como el Tagarnina Fest, que el Ayuntamiento apoyó desde el primer instante, y que cuenta con la financiación pública de la Junta de Andalucía, la Diputación de Cádiz y del consistorio, junto con el patrocinio de comercios y entidades privadas del pueblo. Entre todos suman la fuerza financiera del festival.
Broche de oro, y cierre del cartel de esta segunda edición, a cargo de la bailaora gaditana María Moreno, que vino acompañada de las voces jerezanas asoleradas de Miguel Lavi y Miguel Soto ‘Londro’, bajo los acordes de la guitarra de Óscar Lago. Un cuadro con sabor a Cai por los cuatro costados, en un espectáculo que firma bajo el título de Recreo. El escenario en esta ocasión se montó junto al pórtico del Ayuntamiento y María Moreno nos regaló una noche de buen baile, de señorío con su baile sensual de gran maestría, con aires por alegrías, bulería por soleá, soleá y, cómo no, su remate por bulerías, que nos dejó el ánimo con ganas de más. María Moreno es de esas bailaoras que disfrutan del escenario, que dirigen su sonrisa al público y que hacen sentir su disfrute para compartirlo con el respetable. Y con esta brillante actuación se apagaron las luces de la segunda edición de 2026.
Como dijo el presentador, Francisco Hidalgo, en varias ocasiones, ¡larga vida al Tagarnina Fest! ♦

































