Antes de nada quiero agradecer a Miguel Poveda lo mucho que viene haciendo durante toda su carrera por abrir caminos al flamenco y, especialmente, por su amor sincero al poeta de los poetas, por entregarse en cuerpo y alma a ensalzar la memoria de Federico.
Me sorprende cómo, revisando lo mucho que se ha escrito y escribe sobre la relación de García Lorca y el flamenco, en general se mencionan los lugares comunes que todos conocemos, desde Argentinita y su amistad con Federico y la grabación de las canciones con el poeta al piano, Pastora y sus Lorqueñas, Los cuatro muleros del Niño de Marchena, pasando por Camarón y Morente, todos genios, hasta llegar a la muchos flamencos que se han dejado inspirar por el arte de Lorca para sus trabajos, entre ellos por supuesto nuestro Miguel Poveda. Lo que no acabo de comprender es por qué en buena parte de los escritos consultados apenas se menciona que Antonio Gades estrenó en Roma en ¡1974! su maravillosa versión de Bodas de Sangre. Tres meses más tarde, en los últimos estertores del franquismo, la obra llegó a Madrid como parte de la programación del Tercer Festival Internacional de Danza de la capital, en el Teatro de la Zarzuela. Es decir, en los últimos tiempos de la dictadura se estrena una de las obras más emblemáticas del genial coreógrafo alicantino/madrileño, protagonizada por el bailarín y su pareja artística de entonces, la sevillana Cristina Hoyos, que fue primera bailarina de la la Compañía entre 1968 y 1988. En 1975 llevan la obra por América y Europa cosechando éxitos allá donde iba. Después, al ser nombrado director del BNE la obra será el mascarón de proa del repertorio del recién creado ballet. En 1981 Carlos Saura inicia su andadura con el flamenco filmando esta obra maestra coreografiada por Gades.
El ballet se montó en los estudios de Amor de Dios, en los años que el bilbaíno Juan María Bourio lo regentaba en la madrileña calle del mismo nombre desde 1953 hasta que se traslada a los altos del mercado de Antón Martín. Hay un hecho único en la historia del montaje de Bodas de Sangre que poca gente conoce. Algo insólito, creo que jamás se ha montado una obra de esta manera. Me lo contó el autor de la música de Bodas, el gran Emilio de Diego, por entonces guitarrista de Gades y su brazo derecho en cuestiones musicales desde sus inicios. Resulta que, durante el montaje del ballet, Gades colgó un cartel en la puerta del estudio en el que iba creando la coreografía con la leyenda: “Prohibida la entrada a Emilio de Diego”.
Normalmente, cuando se hace un ballet, se monta sobre una música concreta. Es decir, primero está la música y, sobre ella, se hace la coreografía. Eso es lo habitual, y yo diría que es lo que siempre se ha hecho. Es complicado coreografiar sin un soporte musical. Pero Gades, que era un genio, quiso primero adaptar la obra de Lorca para ser bailada, sin estar atado a la música: a un compás, tempo, melodía y armonía determinados, una sujeción que obliga al que baila. Y Antonio quería tener libertad de movimiento, nunca mejor dicho. Solo cuando las escenas, los pasos y la coreografía de los bailables estaba hecha, solo entonces dejó entrar a Emilio en el estudio de Amor de Dios, y sobre los pasos que creó Antonio, el guitarrista y compositor madrileño construyó la música deliciosa de esa obra inmortal. Cuando la escuchen no se olviden de esto, les aseguro que lo harán de una forma diferente. Tan grande era el talento de Gades para coreografiar sin música como el de Emilio para crear una música adaptada a los pasos creados por el bailarín.
«No acabo de comprender por qué en buena parte de los escritos consultados sobre la relación de Lorca y el flamenco apenas se menciona que Antonio Gades estrenó en Roma en ¡1974! su maravillosa versión de ‘Bodas de Sangre’. Tres meses más tarde, la obra llegó a Madrid como parte de la programación del Tercer Festival Internacional de Danza de la capital, en el Teatro de la Zarzuela»
Esto me lo relata Emilio sin darse cuenta de mi sorpresa. La verdad que no lo asimilé hasta que nos lo acabó de contar a Antoñito García y a servidor de ustedes durante una día que nos fuimos a verle, en calidad de asistente y presidente de la Fundación Antonio Gades. Fue el 19 de abril de 2005, ocho meses después de fallecer el maestro. Sé la fecha exacta ya que, al regresar a Madrid, en la radio se comentó la fumata blanca que daba cuenta del nombramiento de Ratzinger como nuevo Papa Benedicto XVI. Emilio de Diego vivía retirado en un pueblecito de Segovia y nos recibió en su casa, donde estuvo varias horas contándonos mil batallititas que grabé con un minidisc que guardo como un tesoro. Grabación que recoge anécdotas de tres rombos que jamás compartiré con nadie. Eso quedó para nosotros, jajaja. El talentoso guitarrista Emilio de Diego es uno de los que más saben de la vida y milagros de Gades, Paco de Lucía y genios de esa categoría, con los que convivió durante muchos años.
El resultado es de todos conocido, una obra maestra que lleva miles de funciones. Un ballet que dura poco más de cuarenta minutos, de ahí que se haga normalmente como segunda parte para hacer en la primera otra obra. En el caso de Gades hacían la Suite Flamenca, la primera obra maestra del coreógrafo. Muchos han querido incorporar Bodas de Gades, que así se conoce, como segunda parte para meter su obra en la primera y llevarse el 50 por ciento de los derechos de autor. Algún día contaré el interés del BNE en esta “treta”. Con Bodas en la segunda parte tienes el éxito asegurado, aunque en la primera metas un bodrio, y a la hora de repartir…
Miles son las funciones que se han realizado de esta obra. Además de la compañía de Gades la han llevado a las tablas el Ballet Nacional de Cuba, el Ballet de la Ópera de Roma, el Ballet de Andalucía. Pocas obras pueden presumir de tener un éxito de público como la versión de Gades de Bodas de Sangre, la inmortal obra de Federico Garcia Lorca estrenada el 8 de marzo de 1933 en el Teatro Beatriz de Madrid.
Diez años antes Rafael Aguilar estrenaba en Ginebra Rango, en 1963, su versión de La casa Bernarda Alba. Obra en la que, por cierto, Antonio Gades llegó a interpretar el papel de Bernarda, con su falda y moño, medio siglo antes de que los nuevos flamencos “innovaran” con un atuendo similar. ♦















