Nacido en Huelva en 1986 y afincado en Sevilla, es un habitual de los escenarios acompañando los mejores artistas del baile, desde Mario Maya a Manuel Liñán pasando por casi todos: Milagros Mengíbar, Merche Esmeralda, Eva Yerbabuena, Rocío Molina, Pastora Galván, Jesús Carmona, Mercedes de Córdoba y un largo etcétera. Además, en su carrera ha sido merecedor de prestigiosos premios, desde un primer premio infantil en el Certamen Nacional de Fandangos Paco Toronjo con once años a la prestigiosa Lámpara Minera en el Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión (2024), que ya había ganado por malagueñas en 2008. En los últimos años continúa con su progreso y anoche tuvimos la ocasión de comprobarlo en Sevilla, donde ejerce casi de artista local. Prueba de su trabajo y trayectoria fue la presencia en el teatro de muchos compañeros de escenarios del mundo flamenco, que seguro volvieron más que satisfechos a casa.
Y hay detalles que denotan intenciones. Llegar al teatro y encontrarte sobre tu asiento un saquito con romero y una nota manuscrita por el propio artista dice mucho del mimo que le ha dedicado a esta presentación. «Hay aromas, sonidos y emociones que permanecen mucho después de haberlos vivido. Que este romero te recuerde el recorrido de tierras entre oriente y occidente. Jesús Corbacho». No lo sabíamos, pero este iba a ser el guion de una noche de cante que recordaremos. Al menos este que les escribe nunca había tenido la oportunidad de degustar tantos estilos diferentes en un único espectáculo y tan bien presentados, y, además, en su justa medida. Prometía el programa –en papel y cumpliendo lo anunciado– un recital a priori extenso por los veinte estilos que presentaba, aunque luego fueron discurriendo de forma equilibrada y fluida como ese gran río que recorre nuestra geografía de oriente a occidente.
Un escenario prácticamente a oscuras con la salvedad de un punto de luz lateral es el que alumbra al cantaor cuando sale a poner un vinilo cuyos surcos dan entrada a unos cantes de levante y a los que se irán incorporando el resto de los actores, con la guitarra de un gran Juan Campallo en primer lugar y posteriormente los omnipresentes Mellis para cerrar con los tangos de Linares.
En las tablas un vestuario y escenografía minimalistas con taburetes cúbicos que se van moviendo de una parte a otra del escenario para ejecutar las diferentes secuencias del recital donde se van sucediendo los corpus de cantes que nos irán trayendo desde el oriente murciano a la tartésica Huelva.
Continuamos por tierras altas con una sucesión de granaína con perfume a Morente y Chacón –Eso nunca lo diré / serrana que yo no te quiero / eso nunca lo diré / porque si me dan fatigas / no sé si te buscaré / serrana que yo no te quiero–, la poco habitual y folclórica cachucha interpretada por Los Mellis y cerrando esta etapa del viaje por unos Fandangos del Albaicín.
«Enhorabuena por este gran paso al frente de un cantaor valiente que propone un espectáculo muy bien preparado y trabajado. Desde aquí le deseamos la mejor de las suertes y que esta propuesta de viaje le lleve a las más lejanas tierras difundiendo su mensaje, que no es más que contar nuestra tierra y nuestro arte»

Seguimos por montañas rondeñas con las alforjas cargadas con liviana, serrana, polo y caña. Podrían resultar pesadas de una tacada, pero transcurren de forma natural. Casi no notamos las transiciones. Eso denota un gran trabajo de estudio, preparación y ejecución, que se percibe a lo largo de todo el espectáculo.
Bajamos a la costa para meternos en malagueñas –Entré en el jardín de Venus / a sembrar varias cosillas / sembré el arrepentimiento/ y me traje la semilla de la flor del escarmiento–, abandolaos y tangos de Málaga. Y por la orilla vamos pasando del Mediterráneo al Atlántico para llegar a Cai subiendo el ritmo por cantiñas y alegrías, pero, aprovechando el mismo compás de doce tiempos, aparece un maravilloso juguetito y receso intermedio por soleá de Cádiz que hace las delicias del que suscribe acordándome de los grandes: Si alguna vez vas a Cai, Tú eres la tonta inocente, Que toquen al arrebato las campanas…
Dejamos la costa para subir a Córdoba y que Jesús se luzca evocando a Marchena en su Romance a Córdoba. Un Pepe Marchena que parece estar siendo justamente reivindicado, especialmente desde Huelva con cantaoras como Rocío Marquez o Sandra Carrasco. Con Aires de Córdoba a capela Jesús enhebra una prodigiosa secuencia de cantes acordándose de Rafael El Guerra por soleares –En la madrugá del puente–, Pepe Pinto –Córdoba de mi alma–, fandangos de Lucena del Niño de Cabra –Si te llamas Araceli, no llores ni tengas pena– o los que cantaban Vallejo o Porrina –Y en criticar y murmurar–, y llegando ya a Triana –Dime lo que quieres– para entrar de lleno en la cava de los gitanos por derecho y soleá como Undibé manda: Se hunda la catedrá, Mas valía y te casara con Pinea el Zapatero, Anda diciendo tu mare que tu vale más que yo, Esto sí que es cosa grande tol mundo quiere a mi niña… y así hasta completar una maravillosa secuencia por soleares que nos ponen el nudo en la garganta.
Y cuando parece que hemos tocado techo llegamos a tierras jerezanas con las conocidas seguiriyas A Clavito y canela interpretadas más ligeras de lo acostumbrado para ofrecer un nuevo juego de compás y ritmo con las bulerías al estilo de lo ejecutado anteriormente con las alegrías-soleares. Bonito diálogo entre Jesús que va culminando sus seguiriyas cuando Antonio y Manuel van entrando por bulerías en sucesivas tandas sin guitarra, solo con palmas todos por bulerías al golpe hasta que la guitarra rescata de nuevo el aire de seguiriya para culminar en todo lo alto.
Y no podía faltar el esperado cierre por Huelva, empezando por cantes de Trilla de Alosno –Soy como el oro– y cuando aparece el compás de los Mellis continuamos ya haciendo un último recorrido por esos cantes propios en los que Jesús echa el resto cantando a su patria chica de la sierra al mar –Blanca y azul es la bandera de la tierra de mi cuna, como mi Huelva ninguna– pasando por Valverde y culminando con el valiente que quizás no es el que mas favorece a su tesitura vocal –¿De dónde nació el fandango? / Si alguien tiene alguna duda / yo se lo digo cantando: / que Huelva no hay más que una / y sin Huelva no hay fandango–, pero eso no empaña los noventa minutos que hemos disfrutado con sumo gusto.
«Sevilla te quiere, Jesús», suena desde el patio de butacas. Poco más podemos añadir nosotros. Enhorabuena por este gran paso al frente de un cantaor valiente que propone un espectáculo muy bien preparado y trabajado. Desde aquí le deseamos la mejor de las suertes y que esta propuesta de viaje le lleve a las más lejanas tierras difundiendo su mensaje, que no es más que contar nuestra tierra y nuestro arte.
Ficha artística
Cante de Oriente a Occidente, de Jesús Corbacho
Ciclo Flamenco Aparte, Fundación Cajasol
Teatro Cajasol Sevilla
6 de noviembre de 2026
Cante: Jesús Corbacho
Guitarra: Juan Campallo
Voces y compás: Antonio y Manuel Montes Los Mellis






















