Juan Carlos Muñoz –San Roque, Cádiz, 1963– es autor de más de treinta libros de letras flamencas desde 2008. Ha obtenido premios y reconocimientos como Sanroqueño del año, Andaluz del año en el Centro Andaluz de General Alvear, Argentina, o Mención de Honor Ciudad de San Roque del Ayuntamiento de San Roque, entre otros.
Sobre su trayectoria y repercusión entre los artistas nos resume el propio autor:
«A día de hoy se me han cantado 783 temas flamencos repartidos entre 200 artistas desde 2007 que comencé a escribir letras para el cante, y se me han cantado 80 en mi colaboración en 18 discos. Además, tengo escritos 6600 temas de todos los palos flamencos. He publicado 32 obras poéticas y he colaborado en 30 obras poéticas colectivas».
Es habitual que dedique libros completos a palos y estilos, como fandangos, soleares, granaínas, alegrías, tientos, peteneras, etc. En ExpoFlamenco hemos comentado algunos de ellos, como los de peteneras y saetas:
Libro de peteneras, sin mal fario, y otro de saetas de Juan Carlos Muñoz
Asimismo, a poetas como García Lorca, al que anteriormente había dedicado tres libros, ahora cuatro con el que comentamos. Le preguntamos por esta predilección, que coincide con la de muchos artistas que lo han versionado, así como por el valor que da a esta última entrega:
«He dedicado cuatro obras poéticas a Federico García Lorca, ya que desde muy joven me sentí atraído por su poesía. Para mí esta obra poética es una de las más importantes que he publicado desde 2008, que vio la luz mi primera publicación. Admiro la poesía de Federico García Lorca desde que era muy joven, y aún hoy, más de cuarenta y cinco años después, su obra poética me sigue emocionando con la misma intensidad.
En sus versos encuentro belleza, jondura, verdad, y una forma muy personal de expresar el amor, el dolor, la libertad, su admiración por el pueblo gitano y el misterio de la vida y la muerte. Esa capacidad de conmover y de seguir hablando al corazón generación tras generación es lo que mantiene viva mi pasión por su eterna y brillante obra poética».
«Admiro la poesía de Federico García Lorca desde que era muy joven. En sus versos encuentro belleza, jondura, verdad, y una forma muy personal de expresar el amor, el dolor, la libertad, su admiración por el pueblo gitano y el misterio de la vida y la muerte»
Como también en Expoflamenco comenté en dos artículos, Federico es un referente para los poetas y, desde luego, para los flamencos, pues es uno de los más leídos y cantados en excelentes versiones, en general, por los artistas flamencos, especialmente los gitanos. Este es el que alude a esa preferencia:
Como en sus anteriores libros al poeta, usa diversos palos y estilos del flamenco, de la baraja del cante: granaína, toná, malagueña, soleá, seguiriya, petenera, bambera, etc.
En el anterior de 2025, Mis versos flamencos a Federico García Lorca, parte III, la granaína no podía faltar, claro, tratándose del poeta de Granada, aludiendo a su origen, a su personalidad, a su relación con el flamenco e incluso a su inclinación sexual. A esto último se refiere esta media granaína:
Era un joven apasionado,
de la vida y del amor
era un joven apasionado,
nunca quiso ocultar
su condición sexual,
y sus ganitas de amar.
A su muerte trágica está destinada esta otra:
Granada llora la ausencia,
del poeta de lo jondo
Granada llora la ausencia,
como el agua de los ríos
Federico es manantial,
donde siempre se ha bebío.
En 2026 publica Lorca. Legado flamenco. Antología poética. Un compendio de todo su amor a la poesía de Lorca y a su personalidad especial. Como dice el prologuista, Juan Emilio Ríos Vera, el poemario «es un recorrido emocionante por toda la vida y obra de Federico, como si fuera un vía crucis, preñado de caídas, éxitos, desengaños, momentos álgidos y profundas depresiones», donde el autor acaba «metiéndose en su piel en cada vericueto del camino y mostrándonos qué sentiría Federico en cada trance de su torturada existencia».
A ese legado del poeta granadino escribe en una estrofa del poema El poeta inmortal del siglo XX –p. 29–:
Nos dejó un legado de luna y fuego,
de duende, de guitarra y sentimiento,
buscando estrellas por el firmamento.
Todos los temas universales y los específicos de la vida del poeta están en el libro, como en los anteriores: la vida, la muerte, el dolor, la libertad… y cada paso de las vicisitudes de la vida agridulce de Lorca. Usa para ello poemas y letras flamencas por palos como seguiriya, nana, soleá, petenera, granaína, tientos, alegrías, etc. Selecciono algunas de las que más me han gustado como despedida de estos poetas hermanados por el amor a la poesía y al flamenco, Lorca y Juan Carlos Muñoz:
Toná
Somos parte de la vida,
ríos que buscan la mar,
otoño de hojas caídas,
penas que hacen llorar.
Soleá
Te acostumbras al dolor
lo mismo que se acostumbra
el desierto a la calor.
Granaína
Lorca siempre será eterno,
hasta que el mundo sea mundo
Lorca siempre será eterno,
es verdad que lo mataron
pero la historia ha dicho,
Dios mío que se equivocaron.
Y preguntado el poeta por varias de su preferencia, nos señaló las siguientes:
Nana flamenca a Federico
Na, na, na, na, na…
Disparos sonaron
y de madrugada,
a Lorca mataron.
No lo merecía,
y daño le hicieron
pero bien sabían,
que cobardes fueron.
Con sus pensamientos,
solo paseaba
y bajo la luna,
versos recitaba.
Poesía eterna,
eterna poesía
Federico era,
pura fantasía.
Pasarán los años,
pasarán mil vidas
y recordaremos,
siempre su partida.
Soleá
Su poesía tiene vida
poco importa que se fuera,
sin anunciar su partida.
Cruelmente le asesinaron
pero hicieron inmortal,
y sus versos no callaron.
Era un amante de sueños,
tan solo quería vivir
y expresar sus sentimientos,
a la hora de escribir.
Su alma era poesía
y un lamento bien amargo,
impregnao de fantasía.
Por su Granada,
se paseaba
y hasta las flores,
le saludaban.
Granaína
Imaginaba un mundo nuevo,
impregnao de poesía…
imaginaba un mundo nuevo,
por Granada paseaba
acompañado de su sombra,
y en silencio recitaba.
Granaína
Lorca siempre será eterno,
hasta que el mundo sea mundo…
Lorca siempre será eterno,
es verdad que lo mataron
pero la historia ha dicho,
Dios mío que se equivocaron.
Media granaína
No perdáis más vuestro tiempo,
buscando a Federico…
no perdáis más vuestro tiempo,
su poesía tiene vida
poco importa que se fuera,
sin anunciar su partida.
Siguiriya
Todo muy oscuro,
el poeta veía…
su alma estaba muy apagada,
y no sonreía.
Muy mala sangre,
hay que tener…
para desearle la muerte,
y sin merecer.
En una fosa,
le enterraron…
y cruelmente su pobre cuerpo,
lo abandonaron.
Lorca recita versos callados
El silencio es un reflejo,
la muerte se acerca y espera
la esperanza enmudece,
y la pena desespera.
Madrugada del treinta y seis,
Federico mira al cielo
recita versos callados,
la tierra aguarda su duelo.
Mejor despedida que otras letras cantadas no puede haber. Aquí Manuel Romero el Cotorro canta, con la guitarra de Ulrich Gottwald, en www.origenesflamencos.com:
→ Juan Carlos Muñoz, Lorca. Legado flamenco. Antología poética. Bóveda y Letras Ediciones, 2026













