Si hay una generación de guitarristas que han marcado una época de excelencia en la historia de la sonanta esa es la de los nacidos en los años cuarenta del siglo XX. Discípulos directos e indirectos de Sabicas y Ricardo, Melchor y el gran Montoya supieron, dando pasos de gigante, renovar el instrumento, tanto el de acompañamiento al cante y al baile como la guitarra de concierto, proyectándola al siglo XXI con una solidez de estilo fuera de lo común. Entre ellos están los cuatro hermanos de una familia gitana de guitarristas de Granada que desembarcaron en el Madrid de los tablaos y formaron el taco. Luis, Juan, Pepe y Carlos forman parte ya de la historia. Hoy se nos acaba de ir Pepe (nos queda Carlos), el más independiente, el más vanguardista, el que pescó en todos los caladeros de la música contemporánea. Nada se le resistía. Cuando estabas a punto de cumplir 82 años, se nos ha apagado nuestro tío Pepe. Estaba ya malito y, según me cuentan, en la puerta de su casa en el Paseo de Extremadura había un gentío esta tarde, querían despedirse del maestro. Aquel piso donde tantas veces fui a escuchar a Pepe en su habitación de las guitarras, y a comer el delicioso puchero de su Amparo Niño, gitana de la aristocracia trianera que se casó con el tercer hermano de esa saga granadina de guitarristas que fueron los Carmona Carmona, para el arte los Habichuela.
Pepe estaba siempre dispuesto a regalar su talento como intérprete y compositor, señalando el camino a los jóvenes para que no perdieran la senda de la verdadera flamencura, pero arriesgando, siempre al filo. Su obra discográfica se reparte entre sus grabaciones acompañando el cante, donde destacan los discos junto a su querido y admirado Enrique Morente, regalándonos la mejor escuela de guitarra flamenca de acompañamiento al cante en joyas como Despegando, el Homenaje a Don Antonio Chacón, o el maravilloso Negra, si tú supieras. Otras muchas colaboraciones jalonan una carrera brillante, aunque como solista ha dejado grabaciones que marcan una época. A Mandeli de 1983, Habichuela en rama de 1997 con las inolvidables seguiriyas airosas Amanecer, con mi tocayo Tino Di Geraldo, recuperando para siempre la forma antigua de tocar por ese estilo, jondo por antonomasia, renovándolo y proyectándolo al futuro, hasta el punto de que hoy se las nombra como seguiriyas nuevas. Y mucho más, porque contribuyó al flamenco más innovador, con Los Imposibles con Cristina Pluhar, el disco con la Bollywood Strings, un alarde de dominio de la guitarra y la mejor fusión de músicos y músicas, o los encuentros con su amigo el contrabajista Dave Holland.
«La pulsación más eficaz que he escuchado. Y esos rasgueos marca de la casa. Aquel sonido inconfundible ya queda en el recuerdo. Jamás te olvidaremos, querido Pepe. Nos dejas a tu hijo Josemi, heredero de tu descomunal talento, que tanta buena música nos sigue regalando. Ya estás con tu Enrique, con tu hermano Luis y con tu querido Juan»
A Gamboa le ha dado tiempo a hacer un libro maravilloso, Now or never, a tres bandas: Pepe, Amparo y Josemi.
Pepe fue un MAESTRO, con mayúsculas, sin ojana, por derecho. Un amante del flamenco verdad. Y un amigo adorado con el que siempre se aprendía. No se podía tocar mejor. Recuerdo una guitarra destartalada que teníamos en el mago, con tres cuerdas, y nos daba un concierto. La pulsación más eficaz que he escuchado. Y esos rasgueos marca de la casa. Aquel sonido inconfundible ya queda en el recuerdo. Jamás te olvidaremos, querido Pepe. Nos dejas a tu hijo Josemi, heredero de tu descomunal talento, que tanta buena música nos sigue regalando. Ya estás con tu Enrique, con tu hermano Luis y con tu querido Juan. Descansa en paz. ♦



















































































