El rol e importancia de la mujer gitana en el flamenco son cuestiones incontestables, tanto en el proceso de aprendizaje cuanto en la transmisión de esta concepción tan singular y auténtica de una expresión artística que llamamos flamenco.
Y escribo lo que antecede porque se ha olvidado que una gacetilla publicada en el sevillano diario La Andalucía, anuncia para el 29 de septiembre de 1860, día del santo de don Miguel Barrera, dueño del Salón de Oriente, un baile por convite, al cual asistirán los principales cantadores, las más famosas “guillabaoras flamencas” y las boleras más notables en bailes del país.
Es, pues, la primera vez que aparece la palabra flamenca en clara alusión a las “cantaoras gitanas”. Y poco después, aparece el primer anuncio revelador del nacimiento del término Flamenco. Fue en la gacetilla también del Salón de Oriente, en la calle Trajano y bajo la dirección de Manuel de la Barrera, donde, con fecha 21 de abril de 1866, puede leerse: Gran concierto de bailes del país con cantos y bailes flamencos, empezando a partir de entonces a sustituir la denominación Flamenco al habitual de bailes del país y cantes andaluces.
Y un dato más. Aquellos que acusan a la mujer de que no ha legitimado nada, que anoten que el primer martinete de la historia lo graba una mujer, La Gitana de Jerez, escuchado en la sevillana calle Sierpes 95 con motivo de la presentación de los cilindros fonográficos de la casa Edison el 13 de febrero de 1896.
Ciento treinta años después, nos encontramos en el Muelle de la Sal Hotel Triana con una terna de mujeres cantaoras que lucieron energía incuestionable, pero a las que les faltó algo de mayor variedad tipológica y que no todas eran gitanas, por más que el catálogo que ofrecieron estuviera pleno de afectos pero no en un ejercicio de diversidad, aunque sí de compromiso ante la hondura que demandan sus seguidores.
Abrieron por tonás Montse Cortés y La Fabi, cerrando la arcense con la seguiriya portuense de Juanichi el Manijero, momento en que anunciaba la ausencia de Remedios Amaya por enfermedad, siendo sustituida por Mara Rey.
«’Mujeres gitanas’ es un espectáculo dinámico, aunque incompleto, con cantes no siempre controlados por las guitarras pero que, al ser tan rítmico, resultó alegre, jovial, refulgente y ligero, aprecio que se tradujo en el aplauso del público»

Desde la participación individual, la cantaora barcelonesa Montse Cortés tiene un fraseo camaronero que incluso es interesante en los agudos, sedosos y bien nutridos, procurando atraer al respetable con una canción por tangos y más tangos, en los que se percibía que el ensayo fue cortito y con sifón, en tanto que estuvo bastante más aceptable por bulerías, con un vibrato algo excesivo pero sí de un timbre flamenco noble, destacando en ese rasgo, donde lució una voz que se nos antoja nunca del todo liberada, solamente suelta en los medios tonos, que se iba haciendo menos audible conforme se acercaba a las notas más graves.
La cantaora arcense La Fabi tiene una voz muy bien proyectada y cosechó un éxito incontestable, como puso de manifestó por alegrías y una bien ejecutada soleá por bulerías que dedicó a la bailaora Carmen Ledesma, donde proyectó un notable volumen y solvente capacidad técnica, nada parca en matices y llamativamente profunda desde el punto de vista interpretativo, como la percibimos en la bulería, edificante y haciendo un lucimiento en la versatilidad e incluso poniendo de manifiesto sus más que notables dotes vocales.
Mara Rey, a la que llamarían a última hora para sustituir a Remedios Amaya, sorprendió por su capacidad tonal y su alto rango artístico, a más de su facilidad para el registro medio agudo, que lo emite con total naturalidad, sin esfuerzo aparente, una cualidad que se agradece, sobre todo, en la ejecución de la bulería, con un tubo de resonancia que expresa de forma hartamente flamenca, y poniendo de relieve que las guitarras no eran precisamente las más aptas para esa noche, tanto que la cantaora salió triunfante merced a su dominio y a que se acomodó a la perfección a sus propias características canoras.
La terna citada, no obstante, encontró compenetración total con la percusión de Piraña, cuyo nivel de exigencia no fue nada superficial, dado que contribuyó sobremanera al resultado artístico general, incluido el fin de fiesta.
A modo de síntesis, Mujeres gitanas es un espectáculo dinámico, aunque incompleto, con cantes no siempre controlados por las guitarras pero que, al ser tan rítmico, resultó alegre, jovial, refulgente y ligero, aprecio que se tradujo en el aplauso del público.
Post Data.- Como seguimos sin programa de mano, la ficha artística está hecha a tanteo, por lo que habrá de disculpar el lector algún posible error.
Ficha artística
Mujeres gitanas, de La Fabi, Montse Cortés, Mara Rey y Josemi Carmona
XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla
Muelle de la Sal, Sevilla
17 de septiembre de 2026
Cante: Montse Cortés, La Fabi y Mara Rey
Guitarra: Josemi Carmona y José Serrano
Percusión: Israel Suárez, alias Piraña
Bajo: Álvaro Llanos
Palmas: Los Cherokee





















