Paco Sánchez (Dos Hermanas, 1948) es conocido en el mundo del flamenco, además de su larga trayectoria periodística, por poseer un archivo fotográfico casi insondable. Esos riquísimos fondos gráficos han alimentado múltiples catálogos y exposiciones, la última de las cuales se presenta este martes 1 de septiembre, a las 21.00 horas, en el marco del LXV Festival de Cante Jondo Antonio Mairena.
Diego Clavel, pureza del cante es el título de esta muestra, que se adentra en la huella profunda de una de las voces esenciales del cante jondo, y que podrá visitarse en el Patio del Pozo del Centro de Interpretación del Festival de Cante Jondo Antonio Mairena y la Feria de Abril, en la Casa Palacio de los Duques de Arcos. A través de la mirada del fotógrafo, la muestra rescata la presencia, la memoria y el pulso artístico del maestro de La Puebla de Cazalla.
“Conocí a Diego Clavel, cuando trabajaba en la radio”, recuerda Paco Sánchez, “en la emisora La Voz del Guadalquivir de Sevilla, donde era locutor. Fui a grabar el prestigioso festival de La Puebla de Cazalla, conocido como Reunión de Cante Jondo, que puso en marcha el pintor y poeta Francisco Moreno Galván. Yo tenía ya la afición a la fotografía, colaboraba en varios periódicos: Pueblo, Abc, Suroeste y otras publicaciones. Era un colaborador freelance. Me llevé la cámara a La Puebla con la idea de simultanear mis dos pasiones. Hacía las introducciones de los artistas en la grabación, a modo de falso directo, y mientras actuaban, cogía la cámara y a ver qué conseguía”.
«Cada vez que escuchaba la voz de este hombre me emocionaba más. Hasta que cuando cantó por seguiriya, cogiéndose la barriga, y casi cayéndose de la silla, recibía una emoción tal que… Empecé a quedar atrapado por el flamenco, en el mejor sentido»
Compuesta por una treintena de piezas de 50×60, la exposición Diego Clavel, pureza del cante abarca un arco temporal que va desde 1975 a 2010. “Las primeras son de La Puebla, lógicamente”, señala Sánchez, “y el resto retratos de diferentes años, para entrevistas y portadas de discos como Encuentro o A golpes de corazón, así como festivales como los de Mairena del Alcor o Bellavista”.
Paco Sánchez nunca ha olvidado aquella noche en que descubrió a un cantaor diferente, alguien que destacaba sobre el resto no solo por su capacidad de transmisión, sino también por la potencia de su imagen, que el objetivo de Sánchez quiso captar. “Caray, cada vez que escuchaba la voz de este hombre me emocionaba más”, añade. “Hasta que cuando cantó por seguiriya, cogiéndose la barriga, y casi cayéndose de la silla, recibía una emoción tal que… Empecé a quedar atrapado por el flamenco, en el mejor sentido”. ♦















