• Nosotros
  • Servicios
  • Contacto
  • Membresias
  • Colaboradores
sábado, agosto 22, 2026
No hay resultados
Ver todos los resultados
Revista
Advertisement
  • Revista
    • Internacional
    • Actualidad
    • Artículos
    • Opinión
    • Crónicas
    • Entrevistas
    • Firmas
      • A cuerda pelá
      • De Guitarreras Maneras
      • Con una copla de más
      • Desde dentro
      • Estela Flamenca
      • Los Elegidos
      • Sala de Flamencas
      • Una ventana al cante
      • Firmas invitadas
    • Investigaciones
    • Archivo
  • Internacional
  • Actualidad
  • Entrevistas
  • Opinión
  • Crónicas
  • Firmas
  • Archivo
  • Login
  • Revista
    • Internacional
    • Actualidad
    • Artículos
    • Opinión
    • Crónicas
    • Entrevistas
    • Firmas
      • A cuerda pelá
      • De Guitarreras Maneras
      • Con una copla de más
      • Desde dentro
      • Estela Flamenca
      • Los Elegidos
      • Sala de Flamencas
      • Una ventana al cante
      • Firmas invitadas
    • Investigaciones
    • Archivo
  • Internacional
  • Actualidad
  • Entrevistas
  • Opinión
  • Crónicas
  • Firmas
  • Archivo
No hay resultados
Ver todos los resultados
Revista
No hay resultados
Ver todos los resultados

Celebramos los 150 años de Niño Medina (y II)

Con esta entrega de Niño Medina se confirma una vez más que si los grandes maestros del arte siempre han sido objeto de la más intensa curiosidad por parte de las personas reflexivas, esa excepción sólo la detecto en el flamenco, género en el que sólo la memoria parece ejercer de centinela del espíritu.

Manuel Martín Martín por Manuel Martín Martín
1 noviembre 2025
Tiempo de lectura: 6 mins lecturas
290
A A
0
El célebre cantaor José María Rodríguez de la Rosa, Niño Medina.

El célebre cantaor José María Rodríguez de la Rosa, Niño Medina.

575
Compartir
1.6k
Vistas
Share on Facebook
Share on Twitter
Comparte por correo
Comparte en Whatsapp
Comparte con ChatGPT
Comparte con Perplexity

El reconocimiento a Niño Medina siempre partió de Arcos de la Frontera, localidad que en 1983 le rotuló una calle con su nombre y que en 2001 lo homenajeó con el IX Recital de Saetas, año en que también le dedicó el Festival de las Nieves, donde se entregó el Premio Nacional de Periodismo Niño Medina, concurso que me honro en haber conseguido y que sólo se convocó su primera edición.

ArtículosRelacionados

Black-and-white portrait of a man seated in dramatic side lighting against a black background, wearing a watch.

San Fernando llora a Paquito de la Isla

15 agosto 2026
Imagen del Tablao Esperanza, Tokio. Foto: IG Tablao Esperanza

Japón rinde homenaje a Manuel Malena

11 agosto 2026
El cantaor Beni de Cádiz.

Beni de Cádiz, materia prima de la gracia gaditana

9 agosto 2026

Y ahí se abre una controversia salvada por Antonio Cristo Ruiz en la revista Candil nº 142 (salió a la luz en febrero de 2004), donde evidenció que, aunque de ascendencia arcense, José Manuel Antonio de la Santísima Trinidad Rodríguez de la Rosa, Niño Medina, nació el 30 de mayo de 1888 de Jerez de la Frontera y siendo bautizado en la Parroquia de San Marcos.

Mas sobrevolando por su obra, si bien se suele decir que Niño Medina grabó junto al maestro Patena en Odeón con la Compañía International Talking Machine (GMBH), las únicas grabaciones que de él dispongo arrojan 31 cantes –algunos repetidos– que corresponden a 1910 con la guitarra de Ramón Montoya, año que coincide con la comercialización plena del disco de pizarra de dos caras, y que se bifurcan en los sellos Zonophone y Gramófono.

A esta luz, Niño Medina abordó con rigor ‘torrista’ tres variantes de las seguiriyas de Manuel Molina, como son las jerezanas según don Antonio Chacón (A clavito y canela y Siempre por los rincones), y la cabal portuense (Y yo le pío a Dios), a más del estilo gaditano del Viejo de la Isla (Vamos a hincarnos de roílla).

Por lo que hace a las soleares, es el primer cantaor en darnos a conocer en el sello Zonophone uno de los tres estilos adjudicados a Juaniquín (Que me llaman el Moreno), variante majestuosa y de marcado carácter que incluye reminiscencias de La Serneta, a más de albergar en su repertorio, y en el mismo sello discográfico, uno de los cantes jerezanos de Frijones (Se vistan de colorao y Cuando más a gusto estaba), que con tanto acierto difundiera Pastora Pavón, otro gaditano de Enrique el Mellizo (Que no me quieres serrana), y dos de La Serneta con ecos chaconianos (Males que acarrea el tiempo y Dicen que no siento ná).

De otra parte, en los estilos mineros buscó el modelo chaconiano, y la taranta, por ejemplo, la dominó con amplitud, como lo evidencia en la anunciación que hizo del taranto almeriense de El Mochuelo (Ronda, Pruna y Alcalá), que bien pudo servir de base para el de Pastora Pavón (Dame veneno), y en la taranta de Linares (Todos los mineros tiemblan), además de aportarle a la taranta de La Gabriela (Una mañana de niebla, que concluye con el fandango de Cartagena, A la corriente del agua), algo novedoso, como es el temple de la petenera, tal y como se aprecia en la taranta minera Ay, galería.

Sin perder esta línea, Medina siguió la estela de Chacón en la cartagenera (Para quitarse la vía), que resolvió con el fandango lucentino de Rafael Rivas (Eso se tenía que acabar), aparte de ejecutar la grande del Rojo el Alpargatero (Acaba penita, acaba).

 

«Niño Medina fue un maestro en toda regla, un cantaor de los denominados enciclopédicos, ya que, a más de dominar los estilos de su tiempo, hay quienes apuntan que aflamencó, junto al Niño de la Isla, las asturianas y montañesas, sin olvidar su aporte a las jotas flamencas (Al puerto de Guadarrama), estilo con el que se anticipó a El Chozas»

 

En otro orden de cosas, si bien fue Antonio Revuelta el primero que cantó la guajira públicamente a finales del siglo XIX, nadie cuestiona que fue Niño Medina quien, al decir de Domingo Sampiero, la elevó a la “cumbre de la popularidad”, y su Te acordarás vida mía, resuelta con Y es la vía del artista, sin virtuosismo de cara a los aficionados poco exigentes, es un buen ejemplo de perfección ejecutora.

Así se mostró, igualmente, en los tangos, ya que, muy en la línea de Manuel Torre, abordó los tangos lentos (hoy tientos) de Cádiz (Y me bendijo a mi mare) y los jerezanos de Frijones (La luz del entendimiento, Si te publico yo a ti me pierdo y En la casa de la pena), en los que fue igualmente maestro de Pastora Pavón.

Mas dentro de la amplia gama de los tangos, Niño Medina se especializó en el garrotín, del que fue un consumado especialista, ya que compitió, según González Climent, con el Niño de las Marianas y Manuel Torre en el Café de Novedades. Mientras el primero, que sería quien se llevaría el gato al agua, exponía sus marianas y el segundo la farruca, el Niño Medina logró la celebridad con el garrotín en los primeros años de este siglo, al punto que monopolizó el estilo que él empezó a cantar, según confesó el propio Niño de las Marianas, y su versión (Si el rey de España perdió, Una vez que yo te quise y Cuanto te quiere apostar), sirvió de referencia, junto a la de Amalia Molina, para la modalidad que engrandeciera Pastora Pavón.

Empero, sería por petenera y bulerías donde centraría la atención de sus coetáneos y los analistas ulteriores. Así, la petenera corta (Al pie de tu sepultura) la tomó Niño Medina de su abuelo, en tanto que consumó su maestría en la petenera grande, estilo que, como don Antonio Chacón, recogió igualmente de Medina el Viejo (Yo no creo ni en mi mare y Niño que en cuero y descalzo), variante que alargó en su secuencia melódica y que, a más de ser seguido por Manuel Escacena y por la insuperable Pastora Pavón, fue engrandecido por la genial sevillana (Yo quisiera renegar).

Mismamente, fue uno de los pioneros de las bulerías, grabando dos cuerpos de bulerías cortas casi todas de carácter jerezano, el primero con seis estrofas (Cuando tienen un vestío, Dios mío que me jaré, Yo nací en Argel, la arcense Ay mamá ay mamá, la versión gaditana de Cuatro pare Francisco y Dios mío qué será esto), y el segundo con siete (Ojalá contigo fuera, Ojalá contigo fuera, Siento en mi cuerpo un extraño, Qué maldito este arriero, Dios mío que me jaré, Ay mamá ay mamá y Dios mío no sé qué es esto).

Estos cantes que se reseñan señalan a Niño Medina y a la Niña de los Peines, que tanto monta, monta tanto, como los paladines discográficos de las actuales bulerías, los primeros cultivadores profesionales de las auténticas bulerías de Jerez, al punto que fueron ellos los que contribuyeron a la primigenia popularización de este cante tan complejo.

A la luz de lo que antecede, Niño Medina fue un maestro en toda regla, un cantaor de los denominados enciclopédicos, ya que, a más de dominar los estilos de su tiempo, hay quienes apuntan que aflamencó, junto al Niño de la Isla, las asturianas y montañesas, sin olvidar su aporte a las jotas flamencas (Al puerto de Guadarrama), estilo con el que se anticipó a El Chozas.

Con esta entrega de Niño Medina se confirma una vez más que si los grandes maestros del arte siempre han sido objeto de la más intensa curiosidad por parte de las personas reflexivas, esa excepción sólo la detecto en el flamenco, género en el que sólo la memoria parece ejercer de centinela del espíritu. ♦

 

 

→ Ver aquí la primera entrega de Manuel Martín Martín sobre Niño Medina.

 

Manuel Martín Martín

Manuel Martín Martín

De Écija, Sevilla. Escritor para el que la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio. Entre otros, primer Premio Nacional de Periodismo a la Crítica Flamenca, por lo que me da igual que me linchen si a cambio garantizo mi libertad.

Artículos Relacionados

Acto de presentación del reformado Teatro Pemán. Foto: Ayto Cádiz
Actualidad

Paco y Chick Corea en ‘petit comité’ (y otras historias del Pemán)

por Alejandro Luque
20 agosto 2026
Discos producidos por Ricardo Pachón. Fotografía del salón de casa de Manuel Domínguez.
Opinión

La leyenda de Ricardo Pachón, en diez discos

por ExpoFlamenco
20 agosto 2026
Delfín Amaya, el penúltimo de una estirpe rumbera
A cuerda pelá

Delfín Amaya, el penúltimo de una estirpe rumbera

por Faustino Núñez
19 agosto 2026
El productor Ricardo Pachón, fotografiado en su casa de la calle Goya, Nervión, con motivo del aniversario de 'La leyenda del tiempo'. Foto: perezventana
Opinión

Ricardo Pachón, gori-gori al gurú de los sonidos nuevos

por Eduardo J. Pastor
19 agosto 2026
El escritor Juan Carlos Muñoz, presentando el libro 'Lorca - Legado flamenco', 2026. Foto: Mercedes Sánchez
Con una copla de más

Federico García Lorca sigue invocando el duende

por José Cenizo
18 agosto 2026
Danza flamenca en la Bienal de Sevilla. Foto: Bienal
Actualidad

Bienal de Sevilla: formas de entender el movimiento, el cuerpo y la creación flamenca

por ExpoFlamenco
18 agosto 2026
Three performers bow on stage: a guitarist in a blazer, a smiling woman in a red dress, and a man in a dark shirt, under colored lights.
Firmas

Lucía Aliaño: voz y piano, y un sinfín de cosas más

por Juan Garrido
17 agosto 2026
Siguiente artículo
Antigua estampa flamenca.

La Semilla del Flamenco

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

banner_fundacion_manolo_sanlucar
Banner Lorca y Granada
Banner Bienal de Sevilla
Banner Lateral Academia
Banner Laterla FAN

La Voz del Flamenco en el Mundo. 

Sigue a ExpoFlamenco

Facebook X-twitter Instagram Youtube Whatsapp
  • Términos y condiciones
  • Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Aviso Legal
  • Términos y condiciones
  • Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Aviso Legal
  • Nosotros
  • Servicios
  • Contacto
  • Membresias
  • Colaboradores
  • Nosotros
  • Servicios
  • Contacto
  • Membresias
  • Colaboradores

© 2015 - 2026 expoflamenco . Todos los derechos reservados.

Ok

Recuperar la contraseña

Introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico para restablecer tu contraseña.

Log In
No hay resultados
Ver todos los resultados
  • Espacio
  • Agenda
  • Academia
  • Comunidad
  • Podcast
  • TV
  • Shop

© 2015- 2026 ExpoFlamenco
La Voz de Flamenco en el mundo.