La Plaza de San Francisco, sita en la trasera del Ayuntamiento de Sevilla, es uno de los espacios más bellos que ofrece la ciudad como escenario del evento flamenco de mayor repercusión mundial como es la Bienal de Flamenco en su XXIV edición. En esta ocasión, la organización del magno evento ha seleccionado una apuesta diferente para levantar el telón de la Bienal sobre el proyecto que presentara Segundo Falcón titulado Ecos primitivos. Cante en altura. Danza en tierra. Un pregón a cielo abierto donde el cante se eleva libre, sin ataduras.
Con esta invitación a la ciudad en su conjunto se ofreció presenciar el flamenco con una llamada a las raíces, a los cantes de tierra adentro, a las formas cantaoras que nos retrotraen en el tiempo a los orígenes del Flamenco. El cante descarnado, sin guitarra, solo las voces de Segundo Falcón, María Terremoto, Pedro el Granaíno, Esperanza Fernández y Rafael de Utrera, que van asomando alternadamente a los balcones de las ricas formas arquitectónicas del edificio del Ayuntamiento, de la casa Laredo y de la sede de la Fundación Cajasol, en un metafórico triangulo dibujado por las tres fachadas que rodean la plaza, y que sirven de excelso decorado.
En el centro de la localización se alza un escenario alrededor del cual se arrima libremente el público para disfrutar y sentir, con toda la cercanía posible, el cante que les rodea y el baile especialmente bien ejecutado de Ana Morales, que ocupa las tablas acompañada a la guitarra por Salvador Gutiérrez. Un encuentro de cante, baile y toque, al compás de las palmas de los propios artistas emulando aquellas reuniones en las que el flamenco emergía como un encuentro ritual compartido en las reuniones cotidianas.
«El pregón de los caramelos, romance, liviana, martinete, trilla, toná, saeta, cantes y cantos sin instrumentación se dibujan en las voces que se elevan en el aire, sentenciando la vida, sentenciando la humanidad, sentenciando los destinos. El cante suena por las esquinas del tiempo»

El pregón de los caramelos, romance, liviana, martinete, trilla, toná, saeta, cantes y cantos sin instrumentación se dibujan en las voces que se elevan en el aire, sentenciando la vida, sentenciando la humanidad, sentenciando los destinos. El cante suena por las esquinas del tiempo.
Aquellas maneras pretéritas nos devuelven a los tiempos presentes, transportando en el tiempo el legado recibido para fijar los pies en la tierra con el baile de Ana Morales ataviada de mantón, en blanco y negro, con adornos gollescos en su bata para acometer con una elegancia admirable los estilos de la soleá que nos sumergen de lleno en las formas apolás, del Zurraque y fragueras, de Triana, fuente y cuna del cante, mientras la Giralda se asoma altiva tras los brazos de la bailaora, dejando santo y seña de una ciudad que sostiene el flamenco entre los alminares de su cultura.
Es preciso destacar la presencia de las autoridades de la ciudad en cuyas manos están los designios de la Bienal y por ende del Flamenco en nuestra ciudad, entre los que citamos a la consejera de Cultura, Patricia del Pozo; el director de la Bienal, Luis Ybarra; y el director del Instituto Andaluz del Flamenco, Cristóbal Ortega. Así como un importante público que avaló con sus oles y aplausos los momentos más significativos de la noche.
Ficha artística
Ecos primitivos. Cante en altura. Danza en tierra
Pregón de la XXIV Bienal de Sevilla
Plaza de San Francisco, Sevilla
9 de septiembre de 2026
Al cante: Segundo Falcón, Pedro el Granaíno, Esperanza Fernández, Rafael de Utrera y María Terremoto
Al baile: Ana Morales
Al toque: Salvador Gutiérrez

























