No seré yo quien pretenda convencerles de que el cambio climático es un hecho, pero créanme: en Stuttgart hace un calor que no es normal. Al parecer, este verano se han superado los 36 grados, y considerando que la ciudad está remetida en un valle por el que corre el rumoroso y poético río Neckar, se imaginarán que la sensación térmica es cosa seria.
También hacía calor este domingo en el Theaterhaus de la villa alemana, donde iba a tener lugar la gala Bailaoras, una de las citas fuertes del programa del Festival Flamenco de Stuttgart. Es sabido que fuera de nuestras fronteras el baile es la disciplina reina, la más solicitada por el público. Y muy concretamente el baile femenino, que añade a su valor artístico el atractivo de los peinados, el vestuario y los complementos, recreando un imaginario romántico muy apreciado en todo el mundo.
Así, la propuesta dirigida por Miguel Ángel Espino no prometía otra cosa que un recorrido por distintos paisajes flamencos que permitieran un lucimiento equilibrado de las artistas convocadas, convenientemente respaldadas por el cante y la guitarra. El arranque por jaleos dio paso a uno de los más impresionantes poemas de Miguel Hernández, Sentado sobre los muertos, que popularizó Enrique Morente, y a la ecijana Sara Luque blandiendo enérgicamente su bastón para bailar martinete y debla. A ambos lados tenía a dos cantaores de gran veteranía, con horas de vuelo suficientes como para comprarse un piso con los puntos de Iberia acumulados: Momi de Cádiz, un artista que ha trabajado muchísimo por Europa, y la utrerana Carmen Fernández.
«Es sabido que fuera de las fronteras españolas el baile es la disciplina reina, la más solicitada por el público. Y muy concretamente el baile femenino, que añade a su valor artístico el atractivo de los peinados, el vestuario y los complementos, recreando un imaginario romántico muy apreciado en todo el mundo»

Ambas voces se unieron para rememorar la Leyenda del tiempo lorquiana en la versión de Camarón, antes de invitar a la madrileña Laura Fúnez a bailar por taranto. Esta bailaora puso la nota clásica del espectáculo, dando muestras de su buen hacer tanto en las castañuelas como con su exhibición de pasos de la escuela bolera, y rematando su faena con espectaculares piruetas. Su figura menuda y rebosante de ángel animó notablemente el desarrollo del montaje.
No menos meritorio fue el papel de la cordobesa Araceli Muñoz en su guajira, derrochando coquetería y sensualidad con su abanico. Se trata de una bailaora que irradia una luz especial, de las que pellizcan sin necesidad de hacer un paso, solo con una sonrisa. Por su parte y tras el descanso, Luque, con su estampa juncal por la que Romero de Torres habría dado dinero y una técnica deudora de la escuela de Matilde Coral, donde se formó, hizo lo propio con la bata de cola por soleá. En todo momento, justo es señalarlo, las bailaoras anduvieron bien respaldadas por dos guitarristas de sobra conocidos por el público estuttgardiense: el brasileño Fernando de la Rua y el cordobés Antonio Españadero, ambos vinculados al Conservatorio Superior de Danza María de Ávila de Madrid y asiduos del festival.
Bajo el título Rincón flamenco encadenaron los cantaores un popurrí donde cupieron canciones clásicas como el Vito, los Cuatro muleros o el bolero Dos gardenias metido por Carmen Fernández por bulerías, con pataíta de propina y colofón por Jerez. Y ya que estábamos soñando por la tierra del vino, por qué no dejarnos caer por la Bahía de Cádiz con unas cantiñas bien defendidas por la malagueña Carmen Camacho –no confundir con la poeta de Alcaudete del mismo nombre, colaboradora de Rocío Márquez–, una artista de gran solvencia que levantó suspiros de asombro en el patio de butacas con el vuelo de su mantón.
Así llegó el fin de fiesta por bulerías, con el elenco al completo dando lo que el respetable demandaba: una propuesta flamenca ortodoxa, sin colorantes ni aditivos experimentales, ofrecida con entrega por parte de todos y cada uno de los artistas, hasta el punto de que por un momento nos olvidamos de las calores veraniegas, pero solo por un momento: al término del espectáculo corrimos a refrescarnos con una rubia cerveza en la cantina del teatro, pero también para brindar por la excelente salud del flamenco y por las buenas bailaoras que lo llevan como bandera por todo el mundo.
Ficha artística
Gala Bailaoras
16º Festival Flamenco de Stuttgart
Theaterhaus de Stuttgart
2 de agosto de 2026
Dirección: Miguel Ángel Espino
Baile: Sara Luque, Carmen Camacho, Laura Fúnez, Araceli Muñoz
Guitarra: Antonio Españadero, Fernando de la Rua
Cante: Carmen Fernández, Momi de Cádiz

























































































