El ciclo FlamenCAD, que durante julio y agosto se celebra en el Baluarte de la Candelaria de Cádiz, cruzaba su ecuador con Love Flamenco, una de las apuestas más arriesgadas de su programación. Artistas de diferentes territorios se dieron cita en la fortaleza gaditana para ofrecer un espectáculo de cante, toque y baile avalado por el rotundo éxito de su reciente gira por Estados Unidos.
Con una puesta en escena cercana al formato tablao, el elenco reunió a Antonio Gómez ‘El Turry’ y Ezequiel Montoya al cante, Marcos de Silvia al toque, Cheyenne en la percusión y Vero La India, Juan José Villar, Fuensanta La Blanca y Juan Fernández al baile en una noche marcada por el flamenco en sus formas más ortodoxas, volviendo a demostrar que el género, cuando se interpreta desde sus raíces, mantiene intacta su vigencia.
Durante algo más de hora y media, los artistas contaron con la complicidad de un público completamente entregado ante una propuesta que cobraba especial relevancia en un momento en el que las producciones privadas suelen apostar sobre seguro.
Y este ramillete de caras nuevas en tierras de la Baja Andalucía aportaban un soplo de aire fresco, aunque el cartel ya resultaba especialmente atractivo para los aficionados al flamenco ya que el espectáculo recorría una amplia variedad de palos, impulsado por la pasión, la juventud y el conocimiento de sus protagonistas.
La formación se presentó con un arranque por bulerías en el que asomaron ecos morentianos y copleros. Aquellos primeros compases marcaron el rumbo de una función que, hasta el fin de fiesta, fue desplegando las principales ramas del árbol del flamenco en una sucesión de intervenciones en la que se cuidaba con especial celo el equilibrio entre cante, guitarra, percusión y baile.
Y bajo estos mimbre, el público se adentraba en los rincones del flamenco más clásico de la mano de un elenco joven, conocedor de sus códigos y dotado de una evidente intensidad escénica. Uno de los primeros grandes momentos de la noche lo protagonizó Vero La India. Su baile por tarantos y tangos combinó pasión y brío, con una poderosa presencia escénica y un profundo dominio del compás que hicieron vibrar al público.
Su actuación llegó después de las malagueñas del Niño de Vélez y de las rondeñas y verdiales interpretadas por Antonio ‘El Turry’. El cantaor brilló durante toda la velada, tanto con la voz como con la flauta, que también adquirió un papel destacado dentro del espectáculo.
«En Love Flamenco’ nos encontramos con un ramillete de artistas dispuestos a tomar el relevo de un arte que sigue abriéndose camino desde sus vertientes más clásicas y ortodoxas, impulsado por quienes llegan reclamando su lugar en el universo de lo más y lo menos jondo»

A su lado estuvo la guitarra de Marcos de Silvia, cuyo toque sostuvo y envolvió los diferentes pasajes de la función. El guitarrista jerezano avanza a velocidad de crucero hacia un lugar destacado entre las grandes figuras de la bajañí, como volvió a demostrar por seguiriyas junto a Juan José Villar, que jugaba en casa.
El bailaor se adentró en los terrenos del cante del dolor presente a compás de cinco por ocho y desplegó lo mejor de su punta y tacón a una velocidad eléctrica. En medio del silencio de la seguiriya, su interpretación terminó levantando al público de sus asientos antes de que la formación volviera a reunirse en un pasaje por bulerías. La orquesta evocaba, tanto instrumental como vocalmente, a Tomatito, Niño Jero y Moraíto, en un tramo construido sobre el diálogo entre las distintas disciplinas flamencas y dar una tregua al elenco bailaor.
Todos y cada uno de ellos dispusieron de su propio espacio, si bien todas las actuaciones quedaron integradas en una propuesta común, marcada por la variedad de registros y siempre fiel a la expresión clásica y ortodoxa planteada desde el comienzo.
Con el pescao caro llegó el turno de Fuensanta Blanco, que también se subió al carro de la victoria con un baile por alegrías. Vestida con bata de cola y mantón, ofreció una actuación tan llena de fuerza, tanto arriba como abajo, como de matices, así como una intensa conexión con los espectadores.
Esa cercanía con el público continuó con Ezequiel Montoya, encargado de interpretar el bolero Toda una vida. Durante su intervención, el nieto de Farruco y Juana la del Revuelo recordó además su pasado chiclanero, reforzando el vínculo del espectáculo con el entorno gaditano.
Para cerrar la noche, Juan Fernández escogió la soleá, la reina de los palos flamencos. Su baile puso el epílogo a una función que había transitado por un recorrido a través de las formas más clásicas del flamenco, interpretadas por un grupo de jóvenes llamados a tener mucho que decir en las próximas generaciones.
Sin lugar a dudas ni equivocación, nos encontramos con un ramillete de artistas dispuestos a tomar el relevo de un arte que sigue abriéndose camino desde sus vertientes más clásicas y ortodoxas, impulsado por quienes llegan reclamando su lugar en el universo de lo más y lo menos jondo.
Ficha artística
Love Flamenco
Baluarte de la Candelaria, Cádiz
30 de julio de 2026
El Turry y Ezequiel Montoya (cante)
Marcos de Silvia (guitarrista)
Cheyenne (percusión)
Juan José Villar, Juan Fernández (baile)
Vero la India y Fuensanta Blanco (baile)
Texto: David Montes




















































































