Hay creaciones que nacen para habitar un escenario y otras que aspiran a transformar el espacio que las acoge. Guacamayo, el nuevo proyecto del artista multidisciplinar José Maldonado, pertenece a esta segunda categoría: una propuesta donde el flamenco, la danza y la pintura en directo confluyen en un mismo impulso creativo. Durante los próximos meses, Maldonado profundizará en el diálogo entre el baile flamenco, la música y la pintura en vivo para dar forma a una propuesta en la que el cuerpo se transforma en pincel y el escenario muta progresivamente hasta convertirse en un bosque amazónico. Este trabajo cuenta con el apoyo de Fabra i Coats: Fábrica de Creación de Barcelona y Fábrica de Creación Nau Ivanow. El resultado podrá verse los días 12 y 13 de septiembre en el ciclo Canal Baila de los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid y el 16 de octubre en el Festival Dansat & Festival Ciutat Flamenco, en el SAT! Teatre Barcelona.
Guacamayo nace de una investigación que el bailaor, coreógrafo y director artístico José Maldonado desarrolla desde hace años en torno al diálogo entre el cuerpo y el trazo, dos lenguajes que el artista entiende como manifestaciones de un mismo impulso creativo. Fiel a una trayectoria que transita con naturalidad entre el flamenco, la danza y las artes plásticas, la obra convierte el escenario en un espacio de transformación donde el quejío adquiere color, el movimiento deja huella y el lienzo se convierte en el testimonio vivo e irrepetible de cada función.
Las residencias artísticas desarrolladas en los meses de julio, agosto y septiembre en Barcelona y Madrid permitirán culminar el proceso de creación de Guacamayo antes de su encuentro con el público, con el que explorará la esencia del arte jondo desde una mirada contemporánea en la que el cuerpo, la música y la pintura se funden en un mismo acto creativo.
«Fiel a una trayectoria que transita con naturalidad entre el flamenco, la danza y las artes plásticas, la obra convierte el escenario en un espacio de transformación donde el quejío adquiere color, el movimiento deja huella y el lienzo se convierte en el testimonio vivo e irrepetible de cada función»
Esta coproducción de José Maldonado, Teatros del Canal (Centro Coreográfico Canal) y Barcelona Crea – SAT! Teatre plantea un viaje de transformación en el que el movimiento se convierte en trazo y el lienzo en memoria viva de una emoción única. A través del baile, el cante, la guitarra y la percusión, la creación transita por un proceso de cambio y renacimiento donde las fronteras entre disciplinas desaparecen para dar lugar a un lenguaje escénico propio. En palabras del propio Maldonado, el origen de Guacamayo parte de una conexión inesperada entre él y el territorio amazónico: “Descubrir que la mayor concentración de guacamayos está en el Amazonas peruano, en Puerto Maldonado, coincidiendo con mi apellido, fue una casualidad que me atrapó y que me llevó hasta allí”. Durante diez días en la selva, el artista se impregnó de sus imágenes, colores, sonidos y atmósferas para trasladar esa experiencia al escenario: “Todo esto es lo que intento y pretendo trasladar al espectáculo”. En esta búsqueda, el ave se convierte en un símbolo de transformación y libertad. Para migrar ese universo onírico al escenario, Maldonado se basó en tres detonantes del sueño: el color del guacamayo ligado a las emociones, el vuelo del pájaro como símbolo de libertad y el viaje al Amazonas como una conexión profunda con una naturaleza más instintiva y salvaje.
Para el artista, esta nueva obra es también la materialización de un diálogo profundo entre sus dos lenguajes artísticos: el flamenco y las artes plásticas. “He creado un dispositivo escénico donde poder mezclar mis dos armas artísticas: el flamenco desde el baile y la música, y las artes plásticas mediante la pintura”, señala. Un proceso en el que el cuerpo y el trazo conviven en tiempo real: “Cuando bailo, a la vez que pinto, ocurre algo muy físico, muy real. De alguna forma me tengo que disociar y el juicio desaparece para conectar con algo más intuitivo, más visceral”. Para la creación sonora, Maldonado ha trabajado junto a Juan Gómez ‘Chicuelo’, con quien comparte una visión abierta del flamenco: “De alguna manera, hablamos un mismo idioma a la hora de imaginar la música y en esta ocasión hemos partido de colores y hemos elegido los palos en función de la emoción que queríamos transmitir. Realmente siento que con su música ha sido capaz de crear paisajes y de abrir espacios donde poder jugar, improvisar y sentirnos libres”.
En este sentido, en lo que respecta a lo musical, Maldonado se ha servido de América como puente entre continentes. “En el flamenco es esencial este viaje de ida y vuelta y, para la creación de la música, me he inspirado mucho en esos cantes, en estos estilos que están influenciados por ese ir y venir”, señala. ♦




















































































