Cuando se habla de flamenco, se citan tres patas o bases: cante, toque y baile. Suele olvidarse, quizá sin mala intención, la cuarta, la letra o copla flamenca, la base poética, lírica. Sin ella, el flamenco, sobre todo el cante y después el baile, no tendrían mucho sentido, nunca mejor dicho. Los cantaores y cantaoras no solo ayean, gritan, se entonan o hacen sus melismas o alargamientos vocálicos, sino que dicen algo, expresan sobre asuntos relacionados con la vida en conjunto. Nos comunican sobre temas universales de la literatura y del arte como el amor y el desamor en todas sus facetas y destinatarios, la muerte, las reflexiones sobre nuestra esencia humana personal y social, los problemas de explotación laboral, el humor, lo religioso, etc.
Hay necesidad de letras nuevas. Y, para ello, existen medios para hacerlo: el romancero, la poesía popular o tradicional, sefardí y andalusí, los cancioneros, la canción popular o de autor, poesía culta o de autor, etc. Publiqué un artículo sobre esta necesidad y sus soluciones o fuentes en la revista Demófilo de la Fundación Machado y otro sobre la capacidad proteica de la bulería en La musa y el duende, que dirigía José L. Navarro, a quien tanto debemos en el flamenco. Y en septiembre de 2024, por invitación del catedrático de Literatura de la Universidad de Sevilla Francisco J. Escobar Borrego, nuestro apreciado guitarrista y compositor Paco Escobar, impartí una conferencia, inédita, sobre el asunto que ahora les traigo en varias entregas.
Creo que, como hice en la misma, una buena manera de ir planteando el asunto de manera dinámica y más cercana es ir preguntándonos diversas cuestiones y, en la medida de mi capacidad y conocimiento, nunca exhaustiva aquí, ir dando respuestas surgidas de la investigación que sobre esto vengo haciendo desde hace tiempo. En 2009 publiqué Poética y didáctica del flamenco, en la editorial sevillana Signatura, y ahí, en uno de sus apartados, hacía una lista de las aportaciones de versiones flamencas de poetas cultos. Desde entonces se han publicado muchas más obras, por suerte, lo que enriquece al flamenco tanto literaria como musicalmente. En 2025 saldrá una reedición ampliada, revisada y actualizada, que me ha costado meses de trabajo, no crean, en la editorial Renacimiento, con el título Aprender flamenco. Una visión interdisciplinar de las letras del cante. Feliz, desde luego, de aportar algo a la didáctica, difusión y disfrute del flamenco a través de sus letras, siempre unidas a la música, al cante.
Empecemos, por tanto, con las preguntas y modestas respuestas de las que ustedes pueden, claro está, disentir total o parcialmente, y estaré encantado y agradecido de recibir estas contribuciones en los comentarios o por otro medio.
–¿Cómo denominar esta relación o tema?
Poesía culta o de autor versionada al flamenco, versiones flamencas de poetas cultos, de poesía clásica, musipoemas flamencos, poesía canónica o de autores canónicos (Florian Homann), poesía lírica flamenca (redundante quizá), clásicos (en el sentido de que no son letristas), etc. Ya ven, pero con poesía culta o de autor ya me entiendo, y creo que mucha gente.
Pero, ¿qué criterios tomamos para acotar? ¿Qué es poesía culta o de autor? ¿Entraría el romancero y la poesía popular y tradicional? Más bien no, aunque yo lo hago con el romancero en mi libro Poética y didáctica del flamenco. ¿Cómo llamar al resultado: cantes por un palo determinado, canciones por un palo determinado, canciones simplemente, creaciones personales…? ¿Cómo vemos un disco como el de Mayte Martín a Manuel Alcántara, hecho por una artista flamenca, pero no tan flamenco quizá, sin bien una auténtica joya musical en todo caso? ¿Y qué hacemos con las versiones como las canciones populares de García Lorca? Muchas preguntas, y eso es bueno, pues es el inicio de la reflexión, positiva siempre que sea abierta y justificada. Yo tomo un criterio abierto y, a la vez, entraría a distinguir algunas aportaciones que tienen poco de flamenco de las que, de alguna manera, sí lo tienen.
Aquí puedes disfrutar con este poema de Manuel Alcántara, titulado Por la mar chica del puerto, en la voz de Mayte Martín.
– ¿Por qué surgen estas versiones?
Pienso que surgen de la necesidad de nuevas letras, deseos de novedad, creatividad musical al tener que adaptar, prestigiarse, acercamiento a públicos más amplios… Ocurre lo mismo en otros ámbitos musicales, como el rock, el pop, las baladas, etc. Por ejemplo, el poema magnífico Palabras para Julia, de José Agustín Goytisolo, cuya versión de Paco Ibáñez cantan muchos artistas de la canción, incluido algún grupo de rock como Los Suaves, y del flamenco, aunque pocos, extrañamente (Rosalía, La Reina Roja, Soleá Morente con Alfredo Lagos por bulería por soleá…).
Escuchemos una de estas versiones de Palabras para Julia, la de Rosalía:
–¿Quién busca a quién con mayor abundancia?
El flamenco a la poesía culta, aunque esta se nutre desde siempre de lo popular, lo tradicional. Como lo que llamamos intertextualidad, recordemos la leyenda La venta de los Gatos de Bécquer, inspirada en una copla flamenca –En el carro de los muertos / ha pasado por aquí, / llevaba una mano fuera, / por ella la conocí– o el soneto de Juan Valera a partir de una seguiriya. Lo vemos, primero la seguiriya:
Cuando yo me muera
mira que te encargo
que con la sinta de tu pelo negro
m`amarren las manos.
A continuación el soneto:
Es mi anhelo vivir siempre contigo,
oír tu dulce y regalado acento,
mirar tus ojos, respirar tu aliento,
sin rival de mi dicha, ni testigo.
Yo tanto bien, Rojana, no consigo,
mátame, pues, y acabe mi tormento;
mas al verme morir, por un momento
une tu labio al labio de tu amigo.
Pensando en esta dicha que me espera,
si mi llanto y mis ruegos no son vanos,
con la esperanza de morir me alegro.
¡Cuán supremo deleite yo sintiera
si me amarrasen, al morir, las manos
con una trenza de tu pelo negro!
Seguro que les ha gustado más la seguiriya, ¿no? A mí al menos sí, la verdad.
– ¿Qué gana el flamenco como lírica y como música y qué la poesía culta? ¿Hay simbiosis, mutuo beneficio?
El flamenco gana lo que busca: nuevas letras, novedad, prestigio, acercamiento a públicos más amplios, creatividad musical… y, en buena parte, lo logra.
La poesía culta también gana el prestigio de un arte especial, un nuevo acercamiento al texto escrito, nuevos receptores que tal vez de otra manera no llegarían a esos textos, la musicalización de sus obras. Esto último ya es abundante en otros ámbitos musicales como la canción popular, la de cantautor, la copla, el rock, la canción moderna, etc., como puede verse en el magnífico blog Antología poética multimedia de Ángel Ricardo Puente Pérez –donde, por cierto, precisamente faltan muchas de las versiones al flamenco– o en otro donde sí hay muchas del flamenco, poemaycancion, blog imprescindible de José C. Cárdenas.
Rosalía Pérez González, en su artículo «Poesía clásica viva en el flamenco: el ‘Romance del Amargo’ de García Lorca y Camarón», en Revista de Lenguas modernas (2013, núm. 19, pp. 591–600), defiende que el flamenco no es solo un vehículo de la memoria poética popular, sino que hoy en día en gran medida transmite al público contemporáneo –tendencialmente leyendo menos libros, pero consumiendo más música– lo que se entiende por poesía clásica y culta, y que con esta difusión oral de la literatura canónica se convierte en vehículo de la identidad cultural hispánica en general. Esta investigadora, también convencida de que el cante tiene una gran fuerza de transmisión de la memoria colectiva, menciona varias ventajas de la poesía puesta en escena: «La versión musical enfatiza el ritmo del poema, gana en dramatismo, facilita su memorización, crea un ambiente propicio para su recepción… pero sobre todo gana público al hacer más atractivos y accesibles los poemas» (p. 596).
–¿Qué dificultades presentan las versiones flamencas?
De toda índole, tanto literaria, sea métrica o estilística, como lingüística y, por supuesto, musical. El grado de dificultad varía según el poema a versionar, siendo mayor la dificultad cuanto más lejos está el poema culto de la peculiar métrica, temática y lenguaje de las letras flamencas. Por ejemplo, un soneto, métricamente, nada tiene que ver con la métrica del flamenco, pero hay varias versiones de sonetos por artistas flamencos tales como La lluvia de Borges por El Cabrero u otro de Góngora por Enrique Morente. O la serie de serventesios alejandrinos (14A 14 B 14 A 14 B) del poema Retrato de Antonio Machado que canta Calixto Sánchez en su disco dedicado íntegramente al poeta. Observa el texto y la versión.
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay–trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
Recuerdo que en la presentación de la obra dedicada a Machado, junto a Manolo Franco, expuso la dificultad para adaptar los alejandrinos a la métrica de la sevillana, pero se ve que lo lograron con sobresaliente.
– ¿Cuándo empiezan estas relaciones, estas versiones?
En el siglo XX, con las versiones de la poesía de Lorca a cargo de artistas como Pastora Pavón con las lorqueñas, por bulerías, años treinta; luego Pepe Albaicín, Pepe Marchena, como Los cuatro muleros en la película Martingala de 1940; Enrique Montoya con varias canciones de Lorca en 1964 o poemas de Antonio Machado en 1969; etc.
– ¿Cómo se desarrolla, cuándo abunda más y por qué?
Toma carrera en los años sesenta y setenta y a partir de ahí es muy frecuente. Por ejemplo, en los años de la Transición, antes y poco después de la muerte del dictador Franco, años setenta y ochenta del pasado siglo, abundan las versiones de artistas flamencos comprometidos, que buscan autores también con perfil de denuncia, sociales, como García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández, aunque sea porque el régimen franquista los prohibía o reprimía.
Florian Homann, en su tesis y luego libro Cante flamenco y memoria cultural, Iberoamericana / Vervuert, Madrid / Frankfurt am Main, 2021, escribe que como primer cantaor se puede considerar a Enrique Morente con un recital en Granada en 1970, en el que versiona dos poemas del poeta de Orihuela, El niño Yuntero y Aceituneros, en palos flamencos. El título del siguiente disco publicado por Hispavox, es Homenaje Flamenco a Miguel Hernández, de 1971, en el que se pueden encontrar, en los tres primeros de siete cantes en total, las versiones de tres poemas hernandianos.
Carmen González Sánchez, también en tesis defendida en 2016, La recepción de Miguel Hernández en la música flamenca, es otro caso de estudio de este asunto. La observación hecha por la investigadora González Sánchez (p. 205) sobre el “gran interés en recuperar y hacer presente la voz de poetas que por razones ideológicas habían sido silenciados” exactamente en esta época se puede ubicar en el contexto de lucha contra el olvido, según lo planteado con respecto a las culturas del recuerdo. Frente a los rechazos de nuevas letras, “los poemas de estos autores se convirtieron en altamente atractivos para un uso como base poética del cante, efectivamente gracias a haber sido olvidados conscientemente por el régimen anterior”.
– ¿Por qué palos es habitual hacer estas versiones? ¿Hay diferentes versiones de un mismo poema con palos distintos?
Por muchos palos y estilos, según la temática y lenguaje y su función, y no solo los habituales para adaptaciones de todo tipo como bulerías, tangos o rumbas. En el caso de las Nanas de la cebolla de Miguel Hernández, vemos, por ejemplo, malagueña y abandolao de Morente en 1971, soleá por bulería de Romero San Juan en 2000, aires festeros de Niño de Elche en 2013…
Veamos la versión de Nanas de la cebolla del maestro Enrique Morente, con Perico el del Lunar de su disco Homenaje a Miguel Hernández, un disco que ya es un clásico:
Florian Homann comenta que Carmen Linares realiza el experimento peculiar de entonar un mismo poema del poemario Cancionero y romancero de ausencias según tres modalidades flamencas distintas. Por un lado, extrae las dos primeras estrofas de El sol, la rosa y el niño y las hace por bulerías en su disco La luna en el río de 1991, mezclándolas con coplas tradicionales y fragmentos de poemas de otros escritores como Antonio Machado – véase González Sánchez, cit., págs…169 a 171–. Por otro lado, presenta una versión de la misma base poética una vez por tonás en su espectáculo para la Bienal de Flamenco de Sevilla de 2011 y otra vez por fandangos de Huelva en el álbum Los Flamencos cantan a Miguel Hernández: Para la Libertad.
Otro collage muy curioso es el que hace el cantaor Calixto Sánchez, mezclando versos de distintos poetas por bulerías bajo el título Déjame que me vaya de su álbum Andando el camino.
Seguiremos comentado este tema que nos apasiona, preguntándonos sobre si hay más artistas hombres que mujeres haciendo estas versiones, si influye la etnia de los mismos, formas métricas predominantes, poetas de qué siglo y estilo, lenguas y géneros literarios, etc. ¿Se lo van a perder? ♦