Es una de las grandes figuras del baile de su generación, pues su estilizada figura hace de su expresión una muestra de finura y compás. Sus padres siempre lo apoyaron y así creció Miguel Ángel Heredia (Jerez, 1985), entre fiestas y peñas, acudiendo junto a otros de su edad a escuchar a los maestros y a aprender los secretos del arte jondo. Aprovechamos para recordar a los añorados Juanillorro y Miguel Salado, de la misma reunión de jóvenes talentos que Miguel.
Miguel podría decirse que sí era una sílfide, desde siempre alto y delgado, con su melena, respetuoso y divertido, gran aficionado al cante, pero al nivel del resto de bailaores, ya que es algo habitual en esta tierra. ¿Cuántas veces han reconocido algunos guitarristas y bailaores que son cantaores frustrados? En el baile, sobre todo, se comprueba en las clases de bulerías cómo esos maestros cantan para que los alumnos se acerquen más a la realidad de la fiesta. Aquí en Jerez he podido escuchar a Angelita Gómez tararear bulerías cortas, también a Ana María López, o con más ahínco a Manuela Carpio, que ha sido capaz de hacerlo en público incluso en el Teatro Villamarta o en otros festivales importantes, siempre con gran aceptación.
Recientemente, otra de sus compañeras, Gema Moneo, no duda en animarse cantando para recordar aquellas tardes en familia. Miguel tuvo que hacerlo casi por obligación, por indicaciones de Manuel Liñán para el espectáculo Viva. Y para algunos, como es mi caso, fue verdaderamente emotivo comprobar cómo Miguel se desenvolvía en escena con tantísima soltura pero con un trasfondo vencedor en un mundo de tantos estereotipos y prejuicios. Jerez, tan cabal para sus cosas, arropó a su artista vestido de bailaora, con peluca y cantando.
«Miguel Ángel Heredia es más libre que nunca y eso es un hecho celebrado por todos. Su sensibilidad rebosa cualquier escenario y tiene muy claro lo que quiere conseguir: enseñar a cantar a otros. Mientras, seguirá haciéndonos disfrutar en determinados espectáculos como los de Manuel Liñán o en ‘Así Canta Jerez en Navidad’, que dirige Luis de Perikín»

Han pasado algunos años de aquello y aquel bailaor, que es reclamado por su personalidad por cientos de aficionados del mundo entero como los propios japoneses, cursa 4º Grado Superior en la especialidad de Cante Flamenco, comenzando en Córdoba y actualmente en Málaga. «Me gradúo este año y pronto estaré impartiendo clases en un conservatorio, y estoy feliz», me ha reconocido después de la actuación en la Peña El Pescaero, donde ofreció en la tarde del sábado 31 de octubre su primer recital ‘alante’ en su tierra. Antes lo ha hecho en otros lugares, pero aquí solo ha cantado dentro de otros espectáculos, como hizo la noche antes en la Peña La Bulería, cantando para el baile de Salomé Ramírez.
Dentro del ciclo de otoño de esta entidad, Miguel comenzó su comparecencia por bulerías por soleá dejándose llevar por el compás de su hermano Ismael Heredia en la guitarra, y las palmas de Curro del Londro y José María Pérez. Seguidamente, la seguiriya. No vamos a negar que para quienes lo hemos seguido desde siempre se nos hace extraño verlo en estas lides, lo que no quiere decir que no nos guste. Seguidamente se motivó por alegrías y enfocó su segunda mitad a los tangos y bulerías, donde se le ve más a gusto y disfrutando, porque compagina el cante y algún remate con los pies que resulta electrizante. Romántico en sus letras, va del cuplé a la balada, pasando por los estilos de La Plazuela: «A mi forma y a mi manera siempre».
Miguel es más libre que nunca y eso es un hecho celebrado por todos. Su sensibilidad rebosa cualquier escenario y tiene muy claro lo que quiere conseguir: enseñar a cantar a otros en el área formativa y profesional. Mientras, seguirá cantando y haciendo disfrutar en determinados espectáculos como los del propio Manuel Liñán o, como novedad este año, en Así Canta Jerez en Navidad, que dirige Luis de Perikín. ♦














