Confieso que mi capacidad de asombro con Rosario está más que superada desde aquella noche en la Bienal de 2012, en el Patio de Santa Clara, cuando, en compañía del iraní Mohammad Motamedi, fundieron flamenco con poesía y arte persa en el espectáculo Qasida. Desde entonces y a lo largo de estos años, sus creaciones me han ido sorprendiendo y, aunque siempre pienso que ya no lo va a seguir haciendo, ha vuelto a ocurrir. Yo daba casi por hecho que, cuando presentó Tránsito en noviembre de 2025 en este mismo teatro junto a Dani de Morón, sería su siguiente disco, pero, como su propio título indicaba, solo era un hito en el recorrido que nos ha traído hasta Menos es más, que, este sí, es un disco real que saldrá a la venta en un mes.
Pero vamos a lo que vamos. Aún estamos a oscuras en el Central, no se ha levantado el telón y ya suena la nueva propuesta sonora de La Tremendita. No es flamenco de sillita, desde luego, lo que sale del escenario: suenan potentes la batería, el bajo, la guitarra y los teclados. Mientras sube el telón y una luz blanca nos deslumbra, se observa un todo blanco y luminoso en el escenario: suelo, luces e incluso músicos. No acabamos de encajar esa música que nos parece jazz-rock, sinfónico o progresivo y donde solo podemos distinguir como flamencas la guitarra de Dani de Morón y la voz de Rosario. Y este será el esquema de todo el concierto: tenemos que aferrarnos a estos dos puntalitos para saber qué estilo transitamos, porque los guiños instrumentales a veces nos sacan de la esencia que siempre hay de fondo. Este es el ejercicio vital y musical que ha recorrido la artista junto a los músicos que hoy comparecen: quitar lo que le sobraba para dejar las cosas en el hueso y, sobre el hueso, poner la carne, la música justa que entre todos han ido creando. Por eso, a veces, entran dos bajos a la vez y no chirrían, teclados, bases, percusión, una guitarra flamenca que a veces no suena flamenca, pero todo el conjunto tiene armonía y sabes que el esqueleto que lo sustenta es el flamenco, el tuétano del hueso. Confieso que a veces naufrago en este viaje sin saber bien a qué asirme, pero lo bueno –y seguro– de los recitales de la Tremendita es que en algún momento te va a echar una soga para que puedas subirte al trayecto con sus acostumbradas explicaciones, tanto en lo vital como en lo musical. Así hemos comenzado con las piezas más agitadas en lo instrumental: Ruido (seguiriya) y Perdiendo el norte (soleá con ecos al Chozas), para apaciguarnos luego con casi el único hilo conductor de la voz y la guitarra que protagonizan casi en solitario la creación propia de La Tremolera, inspirada en una chuflilla de Triana que Rosario oyó a Valderrama, la saeta Espíritu firme y la canción Más allá de mí te encuentro.
«Tenemos aquí a una mujer investigadora, creadora, intérprete, productora y dueña de sus pasos que sigue una trayectoria propia, como la de quien se adentra en caminos nuevos que nadie ha transitado, los más difíciles y los que más asustan. Pero eso del miedo parece que no va con ella y al salto mortal que supone ser madre en estos tiempos le suma además el parto previo de un nuevo disco»

Es aquí donde Rosario hace un receso que aprovecha para contarnos este nuevo proyecto y su momento vital, en el que el parto que supone este nuevo disco viene acompañado de un embarazo más que evidente. Nos presenta a Joana Dark, con la que interpreta una petenera inspirada en un canto popular catalán, La fam, y un peculiar garrotín –Libertad–, que deriva ya de nuevo en terrenos más experimentales y agitados. Al eje musical que han seguido estos tres últimos temas se suman el resto de musicazos que están con ellos –Manuel Reina, a la batería; Juanfe Pérez, al bajo, y David Sancho, a los teclados– para continuar el concierto con una Bambera de Triana –¿por qué no?– titulada Mi Esperanza y una milonga –Sin prisas–. A partir de aquí, parece que hemos superado la travesía principal y en escena aparece ya el color en las luces para enfilar una etapa final más vitalista y energética, empezando con unas bulerías que ya oímos en noviembre, dedicadas a su abuela –que aparece en forma de grabación– y a las que ha titulado Tremendería (Abuelerías). Seguimos con los tangos A Jaco y cerramos ya las con palmas y coros de todo el teatro, con la rumba MiLeLe, que junto con La Fam y Tremendería son los sencillos que hemos podido oír ya en las plataformas musicales este 2026.
Rosario nos ha cantado y contado su nueva propuesta, en la que ha quitado capas hasta dejar lo fundamental para luego volver a construir desde ahí. En realidad, ya nada debería sorprendernos en La Tremendita porque hemos seguido su trayectoria a lo largo de estos años. Ella no tiene problema alguno para amalgamar todo tipo de influencias musicales, siempre con el ancla puesta en el flamenco que ha mamado. Tampoco tiene problema en acompañar o rodearse de músicos de todo tipo, en tocar todos los instrumentos que le hemos visto tocar o, incluso, en aportar sus propias letras a ese legado tan valioso que es la lírica flamenca.
Así pues, tenemos aquí a una mujer investigadora, creadora, intérprete, productora y dueña de sus pasos que sigue una trayectoria propia, como la de quien se adentra en caminos nuevos que nadie ha transitado, los más difíciles y los que más asustan. Pero eso del miedo parece que no va con ella y al salto mortal que supone ser madre en estos tiempos le suma además el parto previo de un nuevo disco. Así que desde aquí le deseamos la mejor de las suertes musicales y personales, y le devolvemos ese «que sean felices» que tantas veces nos ha dirigido en esta actuación.
Ficha artística
Menos es más, de Tremendita
XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla
Teatro Central, Sevilla
11 de septiembre de 2026
Dirección artística: Rosario La Tremendita
Dirección musical: Dani de Morón y Rosario La Tremendita
Voz y bajo: Rosario La Tremendita
Guitarra: Dani de Morón
Batería: Manuel Reina
Bajo: Juanfe Pérez
Teclados: David Sancho
Artista invitada: Joana Dark





















