Aquel año de la Expo’92 compartimos reflexiones y estudios en el libro Manolo de Huelva. 100 años para la historia (1992) con motivo del XX Congreso Nacional de Flamenco, y andando el tiempo, Luis Soler concibió el realizar un proyecto sobre familias flamencas que recoge más de 18.000 datos.
Fue, mismamente, coautor con quien les habla del estudio de la obra completa de Tomás Pavón, que editamos en noviembre de 1993 y que formaría parte de la colección Documentos Sonoros del Patrimonio Musical de Andalucía; participó con otros estudiosos en el libro El Cojo de Málaga (1995); figuró con diversos tratadistas en varios volúmenes de la Historia del Flamenco (Ediciones Tartessos, 1995 y 1996), y publicó junto a su sobrino, Ramón Soler Díaz, la antología Testimonios Flamencos (Ediciones Tartessos, 28-09-1995 a 1996), obra de 40 compactos por la que mereció la Uva Flamenca, de la Cadena Ser (1995), dado que rescata de la memoria voces sin cuyos testimonios no podríamos completar el mapa cantaor de Andalucía.
Añadamos sus publicaciones en revistas especializadas como Candil, Al-Yazirat, Sevilla Flamenca, Acento andaluz, de Málaga, o Almoraima, y sus colaboraciones en diarios como La Opinión de Málaga o Europa Sur (1999), aparte de comentar por supuesto cómo en mayo de 1996 puso a disposición de la ciudad de Algeciras todo su archivo para el futuro Museo de Arte Flamenco, objetivo que no llegó a buen fin, por más que acabara ese año con el homenaje que le hizo la algecireña Sociedad del Cante Grande por su “extraordinario aporte al mundo del flamenco”, acto en el que tuvimos el honor de colaborar y exaltar el rigor científico de Luis.
Su insobornable honradez aplicada tanto a la política como al flamenco le llevó a que, a primeros de mayo de 2000, presidiera la sección de flamenco del Aula Municipal de Cultura Andaluza del Campo de Gibraltar, institución que por desinterés quedó reducida dos años después al exclusivo ámbito algecireño.
«La capacidad de acción del infatigable Luis Soler es incesante. Si el 30 de mayo de 2001 creó en Jerez con otros inquietos estudiosos el Foro para la Defensa del Arte Flamenco, en septiembre de 2001 ofreció junto a los amigos de la Sociedad del Cante Grande una lección histórica, tanto por publicar ‘100 años de flamenco en Algeciras’ cuanto por asumir la responsabilidad de organizar el XXIX Congreso Internacional de Flamenco en Algeciras»

Es así como se explica el que Luis publicara días más tarde la obra Flamencos del Campo de Gibraltar (Fundación José Luis Cano, 2000), primer diccionario flamenco que se edita sobre el entorno campogibraltareño, que estudia a 261 artistas y 18 peñas flamencas, y que me cupo el honor de presentarle en la Fundación José Luis Cano, de Algeciras, el 5 de mayo de 2000.
Pero la capacidad de acción del infatigable Luis es incesante, ya que, si el 30 de mayo de 2001 creó en Jerez con otros inquietos estudiosos el Foro para la Defensa del Arte Flamenco, en septiembre de 2001 ofreció, junto a los amigos de la Sociedad del Cante Grande –de la que llegó a ser su vicepresidente–, una lección histórica, tanto por publicar 100 años de flamenco en Algeciras (2001) cuanto por asumir la responsabilidad de organizar el XXIX Congreso Internacional de Flamenco en Algeciras.
Fue sin duda uno de los congresos más serios, efectivos, coherentes, valientes y rigurosos de cuantos uno recuerda, de ahí que lo criticaran los que no saben más que comer a costa del sudor ajeno, no siendo menos revelador el hecho de haber sido miembro del jurado de los más acreditados concursos, como el de Mairena del Alcor o el Nacional de Cantes por Alegrías de Cádiz, o el asumir en febrero de 2002 la dirección del Aula de Cultura Andaluza de Algeciras, que tan extraordinarios frutos dio entre los niños y jóvenes algecireños, por más que en menos de cinco años esos frutos no maduraran por falta de cultivo y riego político.
No obstante, la colosal importancia de Luis Soler prospera con el protagonismo que compartió con su sobrino Ramón en la exuberante obra Los cantes de Antonio Mairena. Comentarios a su obra discográfica (Tartessos), estudio sin parangón de sus 202 cantes registrados y que fue presentado en el XXXII Congreso Internacional de Flamenco, celebrado en Mairena del Alcor en septiembre de 2004.
A nadie ha de extrañar, por tanto, que figure con otros escritores en el libro Pencho Cros. Torre de penas y coplas (La Unión, 2008), que el 5 de noviembre de 2010 recibiera el reconocimiento de la Caja BBK en el ciclo de la Universidad de Cádiz, o que el 10 de octubre de 2012 aprobáramos por unanimidad la concesión de un Premio Fundación Antonio Mairena para Luis como reconocimiento a su labor en defensa, investigación y difusión del arte gitano y de la obra y figura de Antonio Mairena, honores que tienen su réplica en mayo de 2013, cuando nuestro personaje presentó en Algeciras su libro Reflexiones sobre el flamenco y los flamencos, que reúne artículos suyos publicados en prensa general o especializada y conferencias. ♦
→ Ver aquí la primera entrega de esta serie de Manuel Martín Martín.





