El sexto centenario de la llegada de los gitanos a la Península Ibérica, que fue objeto de múltiples conmemoraciones el año pasado, sirve a Marina Heredia como pretexto argumental de su nuevo trabajo ¡En libertad! El camino de los gitanos, que se presentaba este jueves en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, en el marco de la Bienal de Flamenco, antes de convertirse en un anunciado disco. Como atractivo añadido, figuraban en la ficha artística toda una Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) y un ramillete de artistas invitados de primera que permitían presagiar una gran noche.
Pronto íbamos a descubrir que, de hecho, la propuesta de la granadina iba a constar de dos partes bien diferenciadas: una, compuesta por un poema sinfónico con el acompañamiento de la orquesta hispalense, además de la habitual escolta de la cantaora –José Quevedo Bolita a la guitarra y Pakito González a la percusión–, y una segunda parte con desfile de los amigos más o menos ilustres ya mencionados.
Debo adelantar que no soy muy amigo de las aventuras sinfónicas, y recuerdo con bostezos la moda de los primeros 2000, felizmente evaporada, de músicos de pop y rock temerosos de no ser nadie si no se rodeaban de una orquesta, cuanto más grande mejor. El flamenco también lo prefiero en formatos reducidos, más aún cuando se trata de sintetizar el espíritu romaní, tan esencial.
«Marina Heredia es una cantaora en plena madurez a la que su carrera le pide seguramente un salto hacia adelante, un salto cualitativo. El ambicioso proyecto de ¡En libertad! El camino de los gitanos parece responder a esa necesidad, y desde luego la voz de la artista del Albaicín se encuentra pletórica para abordarlo»

Sin embargo, resulta difícil sustraerse a la fuerza y el peso escénico de la formación dirigida por José Trigueros, con una Marina Heredia tan en forma que por momentos pasaba por diva de ópera. Los arreglos de alegrías, nana o tangos, siendo notablemente complejos, recordaban a la épica grandilocuente de la música de cine, lo cual podía sin duda complacer a los oídos menos hechos a los sonidos propiamente jondos. En cuanto al mensaje, para este cronista insistía quizá demasiado en la histórica condición marginal y perseguida de la comunidad gitana, esa “raza maltratada y odiada, reprimida y dolida”, reduciendo a la condición de víctima a un pueblo que es, naturalmente, mucho más que eso.
Tras el descanso, la segunda parte siguió repitiendo ese mantra en boca del narrador Juan Fernández, antes de que la voz de un veterano cantaor como Jaime El Parrón, padre de Marina para más señas, atravesara por toná el coliseo sevillano. Y para no salir de Granada, Eva Yerbabuena salió a escena para protagonizar por farruca –expresamente dedicada a la memoria de Manolete– uno de los momentos más flamencos de la noche. Con una escenografía escueta y más bien obvia, donde el uniforme del campo de concentración rimaba con el bastón del patriarca, la rueda y los canastos, el cante de Ezequiel Montoya y el piano de David Peña Dorantes quisieron salpimentar también una grata velada, que tuvo un atípico broche por rumba.
A sus 46 años, Marina Heredia es una cantaora en plena madurez a la que su carrera le pide seguramente un salto hacia adelante, un salto cualitativo. El ambicioso proyecto de ¡En libertad! El camino de los gitanos parece responder a esa necesidad, y desde luego la voz de la artista del Albaicín se encuentra pletórica para abordarlo. Ningún pero se le puede poner tampoco a los músicos del elenco, que son de lo mejor del panorama. Y sin embargo, a su crónica cantada de la epopeya gitana, a su viaje en el tiempo de la India milenaria a la vieja piel de toro, le falta algo que, a una hora de mi salida del teatro, no atino a definir. Quizá un poco de polvo y de sudor, quizá un poco más de eso tan raro e inasible que llamamos verdad.
Ficha artística
¡En libertad! El camino de los gitanos, de Marina Heredia
XXIV Bienal de Sevilla
Teatro de la Maestranza de Sevilla
1 de octubre de 2026
Cantaora: Marina Heredia
Voz: Jaime Heredia ‘El Parrón’
Guitarra: José Quevedo ‘Bolita’
Piano: Pablo Suarez
Percusión: Pakito González
Palmas y coros: Manuela Moya, Carmela Gil, Diego Montoya y Curro Soto.
Narrador y voz dramática: Juan Fernández
Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS)
Director: José Trigueros
Colaboraciones especiales: Juan Fernández, Jaime “El Parron“, Eva Yerbabuena, David Dorantes y Ezequiel Montoya
















