La Semana Cultural de Actividades Flamencas de Paradas es un acontecimiento para la afición. Estrena abriles luciendo el escenario de José Antonio Brenes, siempre al quite para el asunto. Lo de este año es una preciosa alegoría regá de claveles rojos y sillas de enea que acoge como abrazo de madre a los artistas que pisan los maderos de La Comarcal, sede de esta peña de cabales, la de Miguel Vargas, llena de buen flamenco y mejores personas.
Este año se le dedica al cantaor enciclopédico Diego Clavel, que en la noche del 4 de abril fue entrevistado por el amigo y compañero Manuel Curao con la maestría que le dan el talento y la experiencia. Supo exprimir del morisco la esencia de su trayectoria, retratándolo como un aficionao empedernío del cante, un estudioso humilde que nos ha legado una obra antológica además de creaciones personales, especialmente en la malagueña, aunque ahondó en los fandangos de Huelva, la soleá y la seguiriya como nadie. Transparentó en la conversación la honestidad que muy pocos flamencos poseen a su altura. Incluso se templó por saeta estremeciendo al respetable a sus casi 79 años. Solo la entrañable entrevista bien mereció el viaje y puso al graderío en pie rindiendo honores al insigne cantaor.
Han tenido el acierto de conjugar estos días en su programación veteranía y juventud. La bailaora utrerana Lucía Benavides solo cuenta diecisiete primaveras y colmó de belleza y elegancia el entarimao paraeño. Acompañá a la guitarra por el lebrijano Curro Vargas, a la percusión por Fali del Eléctrico y al cante por Joni Torres y el palaciego Juanelo ofreció un recital comedido en el tiempo que deleitó al público asistente por la finura de su propuesta. Todo estuvo cuidado hasta el mínimo detalle. Y todo cuenta. Un vestuario de categoría, el repertorio bien trabajao y las coreografías oportunas hicieron de su actuación un espectáculo redondo, completo, coherente y hermoso. Me gustó que diera una pizquita de baile a modo de presentación, algo que está en desuso. Joni le regaló el cante por romance con los bordones de Curro y Juanelo se acordó de El Turronero en la bulería. Lucía apareció de blanco y verde endiñando una pincelá de esperanza que evidenciaba el augurio de una bailaora con mucha progresión. Porque le vengo siguiendo el rastro y cada vez baila mejor. Todavía no ha tocado techo. Y me alegra. Se le nota el trabajo, el gusto y la entrega.
«Es una muñeca dulce que destaca en su generación por ser delicada y muy elegante, sin que por ello renuncie a la técnica y el dominio del baile. Especialmente en los movimientos del torso y sus caderas, un braceo estiloso y distinguido y el gesto siempre adecuado a lo que se canta, se toca y baila»

Curro Vargas se ganó el silencio jugando con la pulsación en un solo por malagueñas que preludió las alegrías en las que la utrerana se desplegó con semblante sonriente, brillando en las poses flamencas que pintó con naturalidad. Movió los volantes de la bata y los flecos del mantón con delicadeza, sin aspavientos bruscos, dibujando estampas de tremenda belleza. La escobilla justa, alejada de ostentaciones con los pies y las estridencias, con la bata en sus manos. Llegó con gracia a la bulería de Cádiz y no endosó artificio alguno que le sobrara. En la bulería por soleá descollaron los aires de bronce caliente en las gargantas de Joni y Juanelo, dos cantaores de enjundia que tienen los mimbres para revolcar a cualquiera. Después se fajaron en el taranto con tangos donde Lucía transitó de lo serio y solemne al bamboleo con age de sus hombros y su cintura, derrochando feminidad a raudales. Como en las alegrías, en las que olió a espuma de olas, salerosa y valiente.
Al fin de fiesta hizo subir a su amigo Ricardo para la pataíta. Joni estuvo sembrao en la suya, Fali hizo lo propio y hasta Juanelo, que no se prodiga en estos lances, no pudo resistirse a la llamada de Lucía, a la elegancia de un caramelito.
Lucía Benavides es ya una buena bailaora, a pesar de su insultante juventud y que le quede mucho recorrido. Juegan a favor su porte y su planta. Es una muñeca dulce que destaca en su generación por ser delicada y muy elegante, sin que por ello renuncie a la técnica y el dominio del baile. Especialmente en los movimientos del torso y sus caderas, un braceo estiloso y distinguido y el gesto siempre adecuado a lo que se canta, se toca y baila.
Se despidió presentando al elenco, agradeciendo a la peña la oportunidad y subió al proscenio al culpable de la escenografía para que aplaudieran la genialidad de su obra. Lucía brilló en Paradas.
Ficha artística
XXXV Semana Cultural de Actividades Flamencas de Paradas, Sevilla
Los flamencos hablan de sí mismos. Entrevista de Manuel Curao a Diego Clavel
Recital de baile de Lucía Benavides
4 de abril de 2025
Baile: Lucía Benavides
Cante: Joni Torres y Juanelo
Guitarra: Curro Vargas
Percusión: Fali del Eléctrico
Entrevistador: Manuel Curao
Entrevistado: Diego Clavel
Presentadora: Lorena Portillo







