Es el festival con más solera de toda la provincia de Granada. Cuida lo artístico como si fuera de porcelana. No así el sonido, que año sí año también colabora o no en magnificar o afear el conjunto. Cada año cambia la estética del fondo de la inmensa caja escénica por donde pasan los artistas. Este 2026 han acertado de pleno con un gran eslogan trasero en el que resaltaba la frase ‘Cante flamenco’ que invitó a disfrutar además de un juego de luces que dimensionó el escenario.
Como cada año, se homenajea a una gran figura del flamenco y este año le ha tocado al genio Enrique Morente. Por ello, el presidente de su fundación, José Manuel Medina, fue invitado e intervino con unas palabras de agradecimiento versando sobre el sentimiento de Enrique de sentirse aficionado, referenciando que ha sido a la par cantaor clásico y cantaor del futuro. El alcalde, en su ya tradicional discurso de bienvenida, dio las gracias al público y nos invitó a disfrutar la noche.
Actos protocolarios realizados, se notaba en el ambiente ganas de disfrutar porque el elenco artístico fue de primer nivel y las sensaciones de disfrute del público fueron in crescendo.
El presentador José Antonio Corpas, como lleva haciendo varios años, hizo su labor en modo poético, esto es, presenta a los artistas recitando glosas y poesías que califican la calidad artística de cada uno de ellos incluyendo además otros poemas de cuño propio en algunas de las transiciones. Con traje amarillo y brillantes, dio el pistoletazo de salida con una previa breve de baile de Fuensanta La Moneta y Marcos Palometas al toque por granaínas mientras glosaba unos versos.
La Peña Flamenca La Yerbabuena, que es el alma mater del festival, contó para la apertura con Antonia Contreras, que vino con su fiel escudero y enorme guitarrista Juan Ramón Caro. Ella es casi de la peña, pues la relación que mantiene con sus socios va más allá de lo artístico. Se miró en Morente con El Pastorcito, poema de San Juan de la Cruz que musicó el Ronco del Albaicín tan magistralmente. Sin embargo, sorprendió ver a Antonia con una chuleta detrás del abanico con la letra del poema.
Cantó por malagueñas y fandango de Frasquito Yerbabuena, que se le fueron un par de veces, tanda extensa de tangos, seguiriyas y fandangos.
«Ezequiel Benítez sedujo a más de mil personas cuando por bulerías hizo algunas clásicas, del Chozas, de Manolito de María y otras con letras personales que enganchan, guasonas, facilonas y provocadoras, que llegan por su mensaje directo y llano y que provocaron la mayor ovación de la noche. ¡Ahí es nada!»

Le siguió el jerezano Jesús Méndez acompañado de la guitarra de Pepe del Morao y las palmas de Diego Montoya y Manuel Salado, que trajo en su repertorio alegrías, soleá, seguiriyas y bulerías de su tierra. Jesús es un valor seguro vaya donde vaya y es una figura de prestigio por su jondura y su personalidad. Le suena de escándalo y es una de las mejores representaciones del cante de Jerez de su generación. En su caso, Pepe del Morao está a su altura reconociendo en él a su estirpe y a la tendencia de su sello en versión siglo XXI. ¡Cómo se acordó de la bulería corta, de El Lebrijano o de Luis de la Pica! Tremendo a pie de escenario sin micro con entrega absoluta.
Otro jerezano fue el que se llevó el gato al agua. Fue el único capaz de levantar al público al unísono. Es flamenco a la par que carismático, es creador de casi todas sus letras y le gusta provocar al presente con sus letras guasonas o profundas en igual medida. Ezequiel Benitez junto a Paco León nos regalaron soleá, alegrías, una malagueña personal dedicada a un amigo desaparecido hace poco y fandangos caracoleros y de El Gloria. Enganchó a más de mil personas cuando por bulerías hizo algunas clásicas, del Chozas, de Manolito de María y otras con letras personales que enganchan, como decía, guasonas, facilonas y provocadoras, que llegan por su mensaje directo y llano y que provocaron la mayor ovación de la noche. ¡Ahí es nada! Y hasta hubo una petición unánime de bis que vino también por bulerías.
Como es tradición, este festival incluye baile. Y la granadina La Moneta puso el pabellón en lo más alto por soleá. No tuvo que tirar de pies para desmarcarse y demostrar nada, porque solo con su cuerpo y su cara fue capaz de bailar el cante de Sergio el Colorao y Juan Ángel Tirado, dos de los cantaores que mejor acompañan al baile en la actualidad. La Moneta fue solemne, dando quietud y entereza a cada gesto, cada movimiento de sus brazos y sus hombros, asomándose a la tradición de Granada con una impronta de la que hay que beber. Mención especial para Marcos Palometas, que cada día toca mejor para el baile, hecho que demuestra con el paso del tiempo. A tenerlo muy en cuenta.
Jerez estuvo más que presente en el escenario esta noche. María Terremoto apostó por recordar a Lole Montoya junto a Nono Jero y sus palmeros de siempre, que son gloria del compás: Juan Diego Valencia y Manuel Cantarote. Ella cantó malagueñas, rondeña y fandango de Frasquito Yerbabuena, al que debe darle una vuelta. Continuó con tangos y bulerías.
El cierre del festival, que ha sido uno de los mejores de los últimos años por muchos motivos, le correspondió a Pedro el Granaíno. Acompañado de su inseparable Antonio Patrocinio y el violín de Rosa Escobar, cantó media granaína rematada con fandango, siguió con tangos, vidalita, el Requiem de Vicente Amigo y cierre por bulerías.
Una noche de las mejores de los últimos años en Ogíjares, que finalizó con un fin de fiesta con parte de los participantes junto a los artistas locales Jose Cortés el Indio y Eva Esquivel.
Ficha artística
XLVII Festival Nacional de Cante de Ogíjares
Ogijares, Granada
5 de septiembre de 2026
Cante: Antonia Contreras, Jesús Méndez, Ezequiel Benítez, Pedro el Granaíno, Sergio el Colorao, Juan Ángel Tirado, María Terremoto
Guitarra: Juan Ramón Caro, Pepe del Morao, Paco León, Marcos Palometas, Antonio Patrocinio, Nono Jero
Violín: Rosa Escobar
Baile: Fuensanta La Moneta
Palmas: Diego Montoya, Manuel Salado, Juan Diego Valencia, Manuel Cantarote

















