Lebrija tenía que ser. Territorio jondo por excelencia de la Baja Andalucía donde Juanelo ha visto el amanecer en más de una ocasión. Este cantaor de Los Palacios y Villafranca (Sevilla), nacido en 1998, muere con los cantes de Juan Peña El Lebrijano, sabiéndose seguidor acérrimo en sus poses y modulaciones de voz, así como mantiene una estrecha relación con Inés o Juan Bacán, tal como admira los aires del recordado Curro Malena, se abraza a la maestría de Manuel de Paula, le canta por bulerías a Concha Vargas en fiestas o escenarios o, también, se ríe con las anécdotas de Miguel Funi.
Cierto es que no es Lebrija la única cuna por la que ha perdido el sueño Juan, es decir, ha pasado largas noches en Utrera, Jerez o Morón. Con esto queremos reflejar el alto concepto empírico del flamenco del que hace gala el cantaor, el mismo que ganó en su pueblo la Venencia Flamenca al Cante del Festival Flamenco de la Mistela en 2024, cuando aún se presentaba en los carteles como Juan Juanelo. El cantaor es de los que conocen y estudian. Es capaz de interpretar una larga lista de estilos, todos ellos basados en la esencialidad interpretativa, manteniendo los códigos de a quien se lo escuchó. Qué duda cabe que imprime su propio sello en cada una de sus actuaciones, pero es algo que llegará a encontrar conforme pase el tiempo.
Con motivo de ese premio, moldeó un espectáculo titulado Cuando el agua va el molino, junto a “mi primo” Ñoño Santiago, refiriéndose a que “todo vuelve a su cauce cuando hay trabajo y dedicación, todo esfuerzo llega al lugar que tiene que llegar. Es una expresión que utilizo constantemente y que utilizaba mi abuelo continuamente. Es como cuando la constancia encuentra su recompensa”, afirma para este medio.
«’Como el agua va al molino’ es el primer trabajo discográfico de Juanelo y con él pretende ser escuchado en muchos más rincones del mundo, seguir luchando por su gran sueño: ser artista. Como hasta ahora, el cantaor lucha cada día por aprender y estar a la altura de lo que exige el flamenco»
Meses más tarde lo llevó hasta Lebrija, concretamente el espectáculo subió al escenario de la Plaza del Mantillo en la 60ª Caracolá Lebrijana, el 18 de julio de 2025, y quedó reflejado sonoramente gracias al trabajo de Araceli Pardal, de la revista digital Lebrija Flamenca. “No esperábamos que se convirtiera en un disco, todo salió de forma natural, ensayado pero no pensando que teníamos que estar al cien por cien por el hecho de que aquello se convertiría en un disco”, comenta.
Esa noche, que compartió mitad con el guitarrista Manuel Valencia y sus Tres Orillas, Juanelo contó con las guitarras de Antonio Moya y Curro Vargas, así como con la percusión de Tete Peña. A las palmas y los jaleos estuvieron Vicente Peña, Antonio Amaya Petete y Manuel Valencia (no el mismo obviamente que el guitarrista anteriormente mencionado). Además, la presencia bailaora del jerezano Fernando Jiménez elevó la emoción de tan señalada noche. Fernando formó parte del Romance Diego Amaya Flores, que dejó para la posteridad Pedro Peña a Diego del Gastor. El repertorio está compuesto por seis cantes, con unos 50 minutos de duración en total. Gallardó inicia el disco en toná y martinete, seguido de la soleá A mi mare, y de los tientos tangos Un gitano universal. El romance referido da continuidad al disco, llegando al final con la seguiriya Por ser gitano y concluyendo con las bulerías Lebrija.
Es su primer trabajo discográfico y con él pretende ser escuchado en muchos más rincones del mundo, seguir luchando por su gran sueño: ser artista. Como hasta ahora, el cantaor lucha, según nos dice, “cada día por aprender y estar a la altura de lo que exige el flamenco”. ♦














