¿De qué color es el flamenco? “De muchos”, diría el poeta. Del color del mar de Cádiz, o del cielo de Huelva, del vino de Jerez o del color oro viejo de la Alhambra iluminada de noche en Granada. Muchas formas de bellezas expresadas en la música de una guitarra, o la tesitura de unas voces capaces de expresar las emociones más intensas que nos dicen verdades acerca del desamor y la muerte.
Y si todas las comarcas tienen sendas personalidades, es probable que el pueblo/ciudad de Morón de la Frontera sea el lugar flamenco de Andalucía que mayor personalidad e identidad tenga. Ni mejor ni peor como dicen, sino marcadamente distinta. Empezando por Diego del Gastor y su original pulsación que lograba decir más con menos. O la voz redonda y resonante de Luis Torres ‘Joselero de Morón‘.
Pero espera… No se escucha hablar del baile de Morón. Pocas personas piensan en Morón de la Frontera como lugar clave del baile y, sin embargo, la ciudad ha dado un número sorprendente de bailaores destacados, tanto en flamenco clásico como en la línea festera. Con una población actual de menos de 28.000 habitantes, Morón tiene más bailaores profesionales per cápita que otras ciudades mucho más grandes. La racial Juana Amaya, el farruquero Juan de Juan, figura incondicional Pepe Torres, elegante, profundo, auténtico, y muchos más.
«La Niña Amparo fue artista en el mítico Guajiro de Sevilla junto al Farruco, Rafael el Negro y Matilde Coral. Ésta recuerda haber coincidido con la Niña Amparo en actuaciones de los años 50/60. Toda esa forma de bailar influyó profundamente a la joven artista»
Hablemos de la bailaora Carmen Torres Amaya, conocida artísticamente como La Niña Amparo, que nos dejó en diciembre con 91 años. Hija de Joselero, tía de Pepe Torres, Andorrano y Diego de Morón, pionera del flamenco de Morón cuando el baile se estaba dando a conocer a nivel internacional. Ya no aquel baile de patio de vecinos, sin ánimo de despreciarlo, sino el baile apto para teatros y escenarios más o menos formales. En perfiles de otros artistas de Morón, especialmente guitarristas de la familia, se menciona que fueron criados oyendo y viendo a La Niña Amparo, lo que indica su papel como transmisora de arte en la familia flamenca Torres Amaya.
La Niña Amparo fue artista en el mítico Guajiro de Sevilla junto al Farruco, Rafael el Negro y Matilde Coral, ésta que recuerda haber coincidido con la Niña Amparo en actuaciones de los años 50/60. Toda esa forma de bailar influyó profundamente a la joven artista, fue la fuente donde alimentó y desarrolló su estética. Su importancia radica en haber sido una de las primeras mujeres en destacar en el baile flamenco dentro de Morón de la Frontera, pueblo con una tradición flamenca bien estable, de la importante familia flamenca de Morón y generadora de grandes artistas. Una sensibilidad flamenca que formaba parte de la identidad de esta localidad de la campiña con tres productos principales: aceitunas, cal y el arte jondo como se ha heredado de la Niña Amparo y otros de su generación.





