NUEVO DÍA, 50 AÑOS
RECORDANDO A LOLE Y MANUEL
La VI Muestra de Flamenco de Vallecas estará dedicada a Lole y Manuel como homenaje a su primer trabajo discográfico Nuevo día, del que se cumple, este año, medio siglo. Su publicación lo cambió todo y esta efeméride coincide, además, con los diez años de ausencia de Manuel Molina, poeta y referente absoluto de la renovación del género flamenco. Después vendrían otros muchos artistas, desde Camarón de la Isla a Paco de Lucía o Enrique Morente.
Pero Lole y Manuel fueron el principio de todo.
Desde finales de los años sesenta y durante la década de los setenta, Sevilla se había convertido en capital de la contracultura y el movimiento jipi gracias a las bases de Rota y Morón de la Frontera.
La música andaluza empezó a contemplar la fusión con sonidos anglosajones por la música que llegaba de dichas bases. Así pasó con Smash, el primer grupo musical de Manuel Molina, que consiguió hacer un hit del garrotín, género flamenco llevado al rock and roll.
Poco después, gracias a Lole y Manuel, de la mano de Gonzalo García Pelayo y el arreglista y también productor Ricardo Pachón, se consiguió que lo que había nacido como un fenómeno local se extendiese ya a toda España. En el mismo momento en el que se decía, al fin, adiós a la guerra de Vietnam, en España explotaba el romanticismo naturalista y el mensaje pacifista de dos gitanos que, en su primer disco, titulado
Nuevo día, estaban llamados a dar el primer golpe sobre la mesa del Nuevo Flamenco.
Lole Montoya y Manuel Molina abrazaban la tradición, pero su espíritu aventurero les animó a probar con nuevas letras de la mano del poeta Juan Manuel Flores y del propio Manuel, también poeta; frente a lo
oscuro por entonces de los textos flamencos, en estos se enarbolaba un canto gigante a la naturaleza y a la vida.
De la mano de Pachón se atrevieron, además, a experimentar con los sonidos e introducir instrumentos como el mellotrón, popularizado, por ejemplo, por los Beatles en su Strawberry fields forever. Toda una
revolución en el lanzamiento de un trabajo que también miraba a Pink Floyd en su forma de tratar las guitarras reforzando ecos y reverberaciones.
Y por encima de todo, el protagonismo de una voz única, la de Lole, muy diferente a lo que por entonces se estilaba en el flamenco. De la luz que emanaba de ella a la garganta arenosa de Manuel en la conjunción
perfecta que traería consigo el dúo. ¡Ya estaban puestos los cimientos para todo lo que habría de llegar!
Su primer trabajo, Nuevo día, ha sido destacado, a menudo, como el primer “best seller de lo jondo” y desde luego forma parte importante de la memoria sentimental de los españoles.
En esta nueva edición de Miradas Flamenkas no solo vamos a comprobar que la voz de Lole Montoya sigue llevándonos en volandas a la más pura emoción en el recuerdo de aquellos temas míticos, también descubriremos de qué forma ha calado su legado en artistas muy jóvenes y de perfiles muy diferentes pero con un denominador común: tenerles como referente al compartir su espíritu innovador.
Paloma Concejero
Directora artística de Miradas Flamenkas









