Sandra y David, David y Sandra, afortunado momento en el que los hados en la forma y espíritu de Pepe Marchena los fueron a unir en 2024, gracias al proyecto que precisamente hoy vienen a recrear en esta Bienal de Sevilla dedicada a la Ópera Flamenca.
Sandra, con mayor recorrido artístico, tanto en solitario como acompañando a artistas de dentro y fuera del flamenco –desde Manolo Sanlúcar o Eva Yerbabuena a Jerry González o Anoushka Shankar–, o poniendo siempre la guinda del gusto a las películas de Remedios Málvarez o los discos del conocido productor Javier Limón, parece haber encontrado en la guitarra de David el complemento perfecto para su precioso quejío.
Nada que envidiar tiene tampoco, a pesar de su juventud, el recorrido de David, que ha trabajado con artistas de renombre y tiene ya dos discos en su haber –cuatro Sandra– más sus dos trabajos conjuntos: el doble álbum en directo dedicado a Marchena –Recordando a Marchena– y el reciente Nunca me olvides.
Tonos ámbar y anaranjados presentan el espectáculo con las figuras de Sandra y David en primer término mientras José Maldonado coloca un sombrero cordobés sobre la cabeza de Sandra que va presentando: doble taranta Los astros por qué se mueven y el Romance a Marchena. La guitarra da paso a un inicio dudoso en la voz, que irá cogiendo temple a medida que avance la noche. Cantes y recitados acompañan ese Romance al más puro estilo marchenero, como no podía ser de otra forma. No tardarán los aplausos en pisar los finales de los cantes en cuanto se produzca el más mínimo receso o silencio en los intérpretes. Se van incorporando el resto de los instrumentos y voces de apoyo, que suenan, afortunadamente, en su justa medida, sin superar nunca el hilo conductor principal de guitarra y voz.
Guajira menor de la Niña de Los Peines, anuncia Sandra. Guitarra, palmas, coros y percusión llevan en volandas la evocación a Pastora, que se detienen en la soleá apolá del disco –Llamarme por soleá–, que provoca esos primeros picores en los ojos: Reniego yo de los rosales… –Milonga y Pintera–, No llores guitarra mía, obra de Pepe Pinto basada en el fandango de Aznalcázar, son presentados y ejecutados intercalando una y otra, como si fuera poca cosa emular a semejantes genios –Marchena y El Pinto– como para encima hacer encajes de bolillos con ambas. Esta será la tónica, engarzar varios cantes, entrando y saliendo con gran maestría y sin perder el hilo nunca. Como pasa con la Fantasía malagueña, que, cuando ya van arrancando a los abandolaos, de repente se detienen para volver a las malagueñas y retomar unos verdiales adornados por los Hermanos Parrilla a la flauta y el violín.
«Sandra Carrasco confirma su madurez artística con una gran presencia, no solo en el cante, sino también siendo el hilo conductor con su voz, su baile y sus interacciones con el resto de los protagonistas y, cómo no, junto a la guitarra de David de Arahal»

«El Palanca y Marchena fueron amigos toda la vida, compartiendo año de nacimiento y muerte», nos explica Sandra para presentar los Fandangos de palanca que, de repente, se convierten en unas zambras en Honores a Pinto y Caracol que derivan en el archiconocido Romance de Juan de Osuna: La manita en el evagelio / la pongo yo, aunque me muera / que yo no he matao a nadie / anoche en la carretera. Sandra se ha quitado su sombrero y en un tablao tras ella, José Maldonado despliega una sábana sobre la que derrama vino mientras baila y luego pinta trazos negros para acabar mostrando un precioso y original cuadro que representa una especie de árbol invertido.
Colombianas, no podían faltar las colombianas, pero a capella y con cinco voces, destacando especialmente el duelo de Sandra con un brillante Bernardo Miranda que ofrece un delicado contrapunto a la voz principal durante todo el recital. Rompen las colombianas en sevillanas antiguas y, sin solución de continuidad, nos llevan de la mano al Zorongo Gitano de Lorca y las Alegrías del cántaro nuevo.
Hay una silla en medio del escenario con la que juegan José y Sandra mientras van sonando lo que parecen tangos –Tú dime lo que tienes / que yo no lo sé–, pero no, que son alegrías de nuevo. Este tipo de juguetillos entre estilos causan un gran efecto sorpresa en el respetable que corresponde con merecidos aplausos y jaleos. Seguimos con los tangos Jardinero por qué no vienes y vamos enfilando el desenlace con los esperados e inevitables fandangos que comienzan a cuatro voces evocando la Marchena de Pepe. Llegan las interpretaciones individuales de Josué, de un espectacular Bernardo y de Antonio y Lolo Montes Saavedra en un crescendo maravilloso que todos correspondemos con vítores. De fondo José ha pintado una paloma sobre un lienzo transparente mientras culmina Sandra con los Fandanguillos del S. XXI –Entre mis manos– en todo lo alto con agradecimientos al pueblo de Arahal. Presentación de todos los que han hecho posible este espectáculo, producción y músicos, llegando a casi romperse de emoción al presentar a David.
Los aplausos consiguen un bis y de nuevo se oscurece el escenario sobre el fondo anaranjado donde solo quedan nuestros dos protagonistas sentados frente a frente. Se atreven con el portentoso Romance a Córdoba marchenero que entre recitado y cantado tanta fama le dio. En la penumbra, el pintaor que baila o el bailaor que pinta anda manoteando unas chaquetas que cuelgan de las sillas de Sandra y David. La voz de Sandra ya sin micro se va extinguiendo mientras una única luz cenital ilumina las espaldas de los dos sobre las que Maldonado ha pintado unos primorosos ojos a todo color sobre sus negras chaquetas. Precioso y artístico cierre.
Poema de la libertad es un espectáculo muy completo y cuidado. Se nota que hay un gran trabajo detrás. No estamos ante una mera recreación homenaje a Pepe Marchena, Pastora, Chacón, Pepe Pinto o Caracol o al universo de la Ópera Flamenca. Vemos también creatividad, tanto en lo escénico como en lo musical, en esa manera de engarzar estilos, instrumentos y voces, mientras en un segundo plano el baile dialoga con la pintura. Sandra confirma su madurez artística con una gran presencia, no solo en el cante, sino también siendo el hilo conductor con su voz, su baile y sus interacciones con el resto de los protagonistas y, cómo no, junto a la guitarra de David.
Ficha artística
Poema de la libertad, de Sandra Carrasco y David de Arahal
XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla
Teatro Central
2 de octubre de 2026
Cante: Sandra Carrasco
Guitarra: David de Arahal
Baile: José Maldonado
Flauta: Juan Parrilla
Violín: Bernardo Parrilla
Percusión: Lito Mánez
Palmas y coros: Los Mellis de Huelva
Palmas y coros: Bernardo Miranda y Josué Segura















