Tras albergar el Ciclo Amalgama, la Real Fábrica de Artillería (Sevilla) se suma a los espacios de la XXIV Bienal de Flamenco para acoger los estrenos absolutos de varios de los espectáculos que conforman su programación. El edificio, una de las construcciones patrimoniales más imponentes y singulares de la ciudad, será escenario de las creaciones que presentarán Ana Morales los días 13 y 14 de septiembre, Rapsodia. Fantasía subterránea, y Pablo Martín Caminero, que los días 22, 23 y 24 de septiembre pondrá en escena Trilogía, una propuesta que enmarca tres piezas en torno al cante, el toque y el baile.
La delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, Angie Moreno, ha destacado la incorporación de la Real Fábrica de Artillería a la programación de la Bienal como “un paso natural en el proceso de consolidación de este espacio como uno de los grandes polos culturales de la ciudad”. En este sentido, ha recordado que “tras la excelente acogida del Ciclo Amalgama, vuelve a abrirse a este arte universal, reforzando su papel como lugar para la creación contemporánea y el diálogo entre tradición e innovación”.
Asimismo, ha subrayado que “la Real Fábrica de Artillería está demostrando que es mucho más que un espacio patrimonial recuperado: es un lugar vivo, en el que la cultura está echando raíces y generando comunidad”. “Nos lo trasladan los propios vecinos de San Bernardo y Nervión, que ya sienten este enclave como algo propio y se acercan preguntando por la programación diaria. Ese vínculo con el entorno es, sin duda, uno de los mayores logros de este proyecto”.
Por último, ha señalado que “la presencia de la Bienal en este espacio no solo amplía los escenarios del festival, sino que también permite explorar nuevos formatos y experiencias en un entorno único, capaz de acoger propuestas de gran envergadura y, al mismo tiempo, impulsar la experimentación artística”.
Por su parte, el director de la Bienal, Luis Ybarra, se ha referido a que “estamos ante una de las grandes novedades de esta edición. Un espacio con vocación de vanguardia y creación que se incorpora al circuito artístico no solo de la Bienal, sino también de la ciudad”. En ese sentido, ha añadido que “además de una intensa actividad paralela que anunciaremos en su momento, Artillería reúne una serie de piezas dancísticas e instrumentales pensadas desde ese lugar. Por un lado, un estreno de Ana Morales, Premio Nacional de Danza, a la que le fue viniendo de manera natural una obra que se debía contar desde el subsuelo y, por supuesto, desde Sevilla, ya que la obra parte de unos pasadizos del siglo XVI para adentrarnos en otro lugar. Por otro lado, disfrutaremos por primera vez en tres días consecutivos de la trilogía de Pablo Martín Caminero en formato de trío. Primero, Al toque, donde piezas sublimes como Alcázar de Sevilla o Nacencia de Manolo Sanlúcar cobran un tono jazzístico y jondo en el contrabajo. Por otro, Al baile, un estreno que cuenta con la complicidad de María Moreno. Y, por último, Al Cante, donde el trío del vitoriano se junta con el eco desgarrador de David Carpio, desde Jerez, para hacer diabluras”. “Creo que es una gran oportunidad para Sevilla poder ver a un músico excelso, que no se programa demasiado en Andalucía, en estas tres estampas que son cañones de artillería”, ha concluido.
Rapsodia. Fantasía subterránea, la nueva creación de Ana Morales, se articula como un viaje órfico que desciende a la Sevilla de los siglos XVI y XVII a través de la forma libre de la rapsodia y cuenta con la dirección musical de Niño de Elche, la guitarra flamenca de Manolo Franco y el saxofón y electrónicas de José Vendetti. En la pieza, el hallazgo de un pasadizo subterráneo abre la puerta a otro tiempo, un espacio laberíntico donde la pérdida se convierte en detonante de la fantasía y en motor de la acción escénica. En ese tránsito, textos de San Juan de la Cruz y músicas del Renacimiento sevillano se entrelazan con sonoridades que evocan un Nuevo Mundo, generando una tensión constante entre lo místico y lo pagano, entre lo antiguo y lo emergente.
Fiel a una trayectoria marcada por la búsqueda de nuevos lenguajes dentro del flamenco, Morales construye aquí un dispositivo coreográfico donde el gesto se abre a lo telúrico y lo visceral. Su formación en danza contemporánea y flamenco, así como su inclinación por la improvisación como germen del movimiento, se traducen en una pieza que indaga en los límites entre deseo y constricción, sometimiento y liberación. El descenso al inframundo se revela así como una metáfora del propio proceso creativo: una exploración hacia el origen, hacia la tierra, donde el flamenco encuentra nuevas resonancias sin perder su raíz.
La intensidad, elegancia y potencia escénica que definen a la artista, reconocida con el Premio Nacional de Danza 2022, atraviesan esta propuesta, que continúa las líneas de investigación
desarrolladas en trabajos anteriores. Así, en ‘Rapsodia. Fantasía subterránea’
, Ana Morales reafirma
una voz coreográfica singular, capaz de dialogar con la tradición desde una mirada profundamente
contemporánea y de convertir el escenario en un espacio de transformación y hallazgo.
Por su parte, el contrabajista y compositor Pablo Martín Caminero presenta en esta edición una
ambiciosa ‘Trilogía’ que se despliega a lo largo de tres jornadas consecutivas y que aborda, desde
una mirada personal, los tres pilares del flamenco: el toque, el cante y el baile. Lejos de plantearse
como un proyecto cerrado desde su origen, esta propuesta surge, en palabras de él mismo, de una
evolución natural: “Después de cinco discos dedicados a mis propias composiciones […] sentí la
necesidad de hacer un álbum de versiones”, un impulso que acabaría abriendo un camino creativo
mucho más amplio.
La primera entrega, ‘Trilogía. Al toque’ (22 de septiembre), parte de la reinterpretación de un
repertorio vinculado a la guitarra flamenca (muy especialmente a la figura de Gerardo Núñez) desde
un formato inusual: un trío sin guitarra, integrado por piano y percusión. “Quería un trío formado por
un pianista improvisador y un percusionista flamenco”
, explica Caminero sobre este proyecto, que
marca el punto de partida de una exploración donde el lenguaje del jazz se convierte en vehículo para
dialogar con la tradición flamenca.En ‘Trilogía. Al cante’ (23 de septiembre), el foco se desplaza hacia la voz, con la colaboración del
cantaor jerezano David Carpio. Lo que inicialmente iba a ser una participación puntual acabó
transformándose en una implicación más profunda: “Después de tocar juntos […] comprendí que
había que profundizar más”. El resultado es una integración orgánica entre el cante y las
composiciones de Caminero, que adquieren, como él cuenta, “una dimensión nueva” dentro de este
formato de trío de raíz jazzística.
El cierre llega con ‘Trilogía. Al baile’ (24 de septiembre), junto a la bailaora María Moreno,
cómplice habitual del músico. Este tercer vértice completa el recorrido y responde a una idea que,
aunque surgió “casi como una broma”
, terminó por consolidar el proyecto: abordar el flamenco desde
sus tres ejes fundamentales. “La posibilidad era demasiado tentadora”
, reconoce Caminero, que
encuentra en el baile un nuevo espacio para expandir su lenguaje musical en diálogo con el
movimiento.
Con esta trilogía, Pablo Martín Caminero, músico formado en la Escuela Superior de Música de Viena
y con una trayectoria marcada por la versatilidad y el cruce de estilos, propone “una manera de mirar
al flamenco desde un formato que conozco”
, el del trío, “que me da libertad y con el que me siento
seguro para acercarme a una música que tanto respeto”
. El resultado es un proyecto coherente y en
expansión que tiende puentes entre el jazz y el flamenco, desde la escucha, la experimentación y el
profundo conocimiento de ambos lenguajes.




