{"id":9620,"date":"2026-09-03T08:04:58","date_gmt":"2026-09-03T06:04:58","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/?p=9620"},"modified":"2026-09-03T08:04:58","modified_gmt":"2026-09-03T06:04:58","slug":"el-divino-palanca-de-marchena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/el-divino-palanca-de-marchena\/","title":{"rendered":"El Divino Palanca de Marchena","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>Dicen que sus actuaciones en Madrid se anunciaban con octavillas lanzadas desde una avioneta, o que <strong>Federico Garc\u00eda Lorca<\/strong> lo admiraba como el mejor fandanguero de todas las \u00e9pocas, pero se despidi\u00f3 de este mundo <em>viviendo fantasmalmente de s\u00ed mismo<\/em>, como se\u00f1al\u00f3 <strong>Anselmo Gonz\u00e1lez Climent<\/strong>.<\/p>\n<p>Aludo a <strong>Pepe Palanca<\/strong>, de quien el jueves, 3 de septiembre, conmemoramos el cincuenta aniversario de su muerte. Fue el segundo hijo habido del matrimonio entre los marcheneros <strong>Andr\u00e9s Lebr\u00f3n Sevillano<\/strong> y <strong>Rosario L\u00f3pez Garc\u00eda<\/strong>, y naci\u00f3 en Marchena el 22 de diciembre de 1903, pero fue registrado el 1 de enero de 1904, heredando desde peque\u00f1o el apodo paterno de Palanca.<\/p>\n<p>Sus primeros ecos surgieron en su tierra natal y en los pueblos de la provincia junto a <strong>El Carbonerillo<\/strong>, <strong>el Ni\u00f1o de la Huerta<\/strong> o <strong>Pepe Pinto<\/strong>, y su primer traje cuentan que se lo compraron los aficionados de Montalb\u00e1n, lo que no quita para que lo reclamase su paisano y amigo <strong>Pepe Marchena<\/strong> en 1929, o que el a\u00f1o 1931 figurara en el espect\u00e1culo capitaneado por <strong>Jes\u00fas Perosanz<\/strong>, donde ya era anunciado en el Circo Price, de Madrid, que regentaba el empresario <strong>Jos\u00e9 Carcell\u00e9<\/strong>, como <em>El as moderno o el divino Palanca<\/em>.<\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1o de 1931 gir\u00f3 por el territorio espa\u00f1ol tanto con <strong>Perosanz<\/strong> como con <strong>Angelillo<\/strong>, que lo anunci\u00f3 como el <em>renovador del fandanguillo<\/em>, actuaciones que, unidas a las grabaciones que hab\u00eda hecho en 1930 con la guitarra de <strong>Jos\u00e9 Revueltas<\/strong>, le permitieron ganar en nombrad\u00eda hasta el advenimiento de la guerra civil.<\/p>\n<p>Fue un cantaor de los que hicieron afici\u00f3n, y no por su largueza cantaora sino por mostrar la s\u00edntesis de lo jondo en un cante en el que escribi\u00f3 con letras de oro un cap\u00edtulo muy singular: el fandango, como bien volvi\u00f3 a constatar en 1933, en que de nuevo grab\u00f3 seg\u00fan mi fonoteca personal, pero ahora en Barcelona con <strong>Miguel Borrull<\/strong> para el sello Gram\u00f3fono, firma para la que igualmente impresion\u00f3, pero ahora con la guitarra de <strong>Manolo de Badajoz<\/strong>.<\/p>\n<p>Sin perder la estela de 1933, ese a\u00f1o forma parte del elenco de la compa\u00f1\u00eda que encabezaba Angelillo. Uno a\u00f1o m\u00e1s tarde, el 10 de julio, contratado por el morisco <strong>Gabriel Gallardo<\/strong> (Gabriel de la Cecilia), trabaj\u00f3 en el Cine Victoria, de La Puebla de Cazalla, y el 1 de noviembre de 1934, canta de nuevo en el Circo Price bajo la producci\u00f3n del empresario <strong>Alberto Monserrat<\/strong> y en un cartel encabezado por Pepe Marchena.<\/p>\n<p>Pero la actuaci\u00f3n m\u00e1s significativa de Palanca tendr\u00eda lugar en el madrile\u00f1o Teatro Espa\u00f1ol, donde el 22 de junio de 1935, el padre de la patria andaluza, <strong>Blas Infante<\/strong>, organiza un festival, <em>Exaltaci\u00f3n del Flamenco<\/em>, a fin de obtener beneficios para la financiaci\u00f3n del libro <em>Arte y artistas flamencos<\/em>, de <strong>Fernando el de Triana<\/strong>.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed su fama traspas\u00f3 fronteras, gan\u00f3 un dinero que luego echar\u00eda de menos y le cogi\u00f3 la guerra civil en Madrid, donde viv\u00eda junto a su hermano Enrique, para luego, antes de acabar la contienda, regresar a Marchena, desde donde incluso se dice que ejerci\u00f3 de representante art\u00edstico de <strong>Juanito Valderrama<\/strong> en los albores de los a\u00f1os cuarenta.<\/p>\n<p>Mas despu\u00e9s de la guerra, Palanca vio truncada su fulgurante carrera. Quien sent\u00f3 c\u00e1tedra en un tiempo \u20131936 a 1939\u2013 en que dictaba lecciones magistrales su paisano, Pepe Marchena, al que le un\u00eda la amistad sincera y su amor por el cante pero tambi\u00e9n por el bacarr\u00e1, no pod\u00eda imaginar que declinar\u00edan las galas y todo se ir\u00eda al garete.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abPepe Palanca fue un cantaor de los que hicieron afici\u00f3n, y no por su largueza cantaora sino por mostrar la s\u00edntesis de lo jondo en un cante en el que escribi\u00f3 con letras de oro un cap\u00edtulo muy singular: el fandango\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquellos a\u00f1os Palanca viv\u00eda en Madrid, pero vinieron nuevos tiempos. Los bolos desaparecieron y ya s\u00f3lo cantaba para las fiestas de amigos, busc\u00e1ndose igualmente la vida como croupier en el Casino de Madrid, hasta que decidi\u00f3 marcharse a Sevilla, confes\u00e1ndole al escritor argentino de San Roque, Gonz\u00e1lez Climent, que \u00aben estos diez a\u00f1os de silencio he cantado solamente para un grupo de amigos&#8230; Me dediqu\u00e9 a la compraventa de autom\u00f3viles. Hice una buena fortuna. Y una ruina tambi\u00e9n. Hoy no tengo un c\u00e9ntimo. Pero conservo el capital de mi cante, mejorado\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, pero el instrumento no le respond\u00eda. Palanca, al que los que bien lo trataron, siempre definieron como bohemio, solter\u00f3n empedernido, vividor y hombre al que no le cuajaba una peseta en el bolsillo, como lo defini\u00f3 su amigo <strong>Manuel Parra Mar\u00edn<\/strong>, de Montalb\u00e1n, s\u00f3lo tuvo un amor reconocido, <strong>Roc\u00edo<\/strong>, de Madrid, a la que le puso un bar en Marchena, y adem\u00e1s ten\u00eda la man\u00eda de no poder soportar a un cojo, seg\u00fan supimos de <strong>Luis Caballero<\/strong>.<\/p>\n<p>Con todo, y pese a estar limitado en sus facultades, participa en el <strong>II Concurso Nacional de Cante por Cartageneras<\/strong> (1965), trofeo que gan\u00f3 <strong>Bernardo de los Lobitos<\/strong> y en un a\u00f1o en que igualmente act\u00faa como invitado de honor en <em>Solera<\/em>, junto a <strong>Porrina de Badajoz<\/strong>, al par de figurar en el <strong>I Festival de la Guitarra de Marchena<\/strong> (1967), su tierra natal, que, merced a los amigos, le brind\u00f3 un homenaje, en el Cine Planelles, el a\u00f1o 1974 a fin de recaudar beneficios ante su maltrecha situaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Hay que se\u00f1alar que ese mismo a\u00f1o de 1974 cant\u00f3 en la ya desaparecida <strong>Pe\u00f1a Los Cabales<\/strong>, de Montalb\u00e1n, a donde lleg\u00f3 con su amigo <strong>Perico Lavado<\/strong> y donde hubo de ser atendido por el m\u00e9dico ante el estado de salud que presentaba, resisti\u00e9ndose al c\u00e1ncer de laringe que padec\u00eda en el Hospital de San L\u00e1zaro, hasta las quince horas del 3 de septiembre de 1976, en que muri\u00f3 en Sevilla a consecuencia de un c\u00e1ncer de vejiga, quedando sus restos inhumados en el cementerio de Marchena.<\/p>\n<p>Palanca, cual Cid Campeador, prolong\u00f3 su gloria una vez muerto, ya que el <strong>Ayuntamiento de Marchena<\/strong> le rotul\u00f3 una calle con su nombre, y en junio de 2004, con motivo del centenario de su nacimiento, la <strong>Pe\u00f1a Flamenca de Marchena<\/strong> instituy\u00f3 la <strong>I Semana Cultural Flamenca Pepe Palanca<\/strong>.<\/p>\n<p>El cante de Pepe Palanca fue seguido, entre los muchos, por la madrile\u00f1a <strong>Milagros la Macarena<\/strong>, <strong>el Ni\u00f1o de la Ribera<\/strong>, <strong>Pepe Pinto<\/strong> (<em>Atorment\u00e1 la conciencia tuya<\/em>), <strong>El Americano<\/strong> (<em>Eres una mujer mu decente<\/em>), <strong>Ni\u00f1o del Museo<\/strong> (<em>Que hizo el n\u00edo en tu ventana<\/em>), Pepe Marchena (<em>Yo tengo perd\u00edo el sent\u00edo<\/em>), El Carbonerillo (<em>A buscarme t\u00fa has de venir<\/em>) y <strong>Canalejas<\/strong> (<em>Y pa la pobre de mi madre no lo hicieron<\/em>), cantes que para Valderrama <em>lo mejoran sus inn\u00fameros disc\u00edpulos<\/em>.<\/p>\n<p>Esa opini\u00f3n es contraria a las palabras del propio Palanca, que as\u00ed se defini\u00f3 ante Gonz\u00e1lez Climent: \u00abMe considero \u00fanico en el cante corto y hablado. Mis altos y mis pellizcos, en los tercios valientes del fandango, son r\u00e1pidos y \u2018elocuentes\u2019. Para entendidos. Nadie, antes o despu\u00e9s de m\u00ed, ha hecho \u2018cante tirado\u2019 mejor que yo\u00bb.<\/p>\n<p>Ese esp\u00edritu lo llev\u00f3 a la grabaci\u00f3n <strong>El Cabrero<\/strong>, que impresion\u00f3 dos estilos: \u00abEl primero, muy original, no dicho, sino cantado por lo bajito y sentencioso. Y el segundo, pat\u00e9tico y muy flamenco, con tercios desgarrados, de finales cortos pero muy acentuados\u00bb.<\/p>\n<p>A esta luz, el fandango de Palanca, amasado posiblemente con la levadura cadencial de <strong>Corruco de Algeciras<\/strong>, pero cocido en una garganta que combin\u00f3 por igual la ternura con el dramatismo, podemos conceptuarlo como de muy corto, esto es, contrario a la estilizaci\u00f3n de l\u00edneas mel\u00f3dicas de la \u00e9poca, pero con un sello muy peculiar y letras tan propias que tuvo tras de s\u00ed a una legi\u00f3n de seguidores que le rindieron culto, de ah\u00ed lo de <em>El divino Palanca<\/em>. \u2666<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicen que sus actuaciones en Madrid se anunciaban con octavillas lanzadas desde una avioneta, o que Federico Garc\u00eda Lorca lo admiraba como el mejor fandanguero de todas las \u00e9pocas. 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