{"id":7661,"date":"2026-06-02T12:10:10","date_gmt":"2026-06-02T10:10:10","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/?p=7661"},"modified":"2026-06-02T12:10:10","modified_gmt":"2026-06-02T10:10:10","slug":"tacones-lejanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/tacones-lejanos\/","title":{"rendered":"Tacones lejanos","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>En este art\u00edculo, primero de una serie que voy a dedicar a una \u00e9poca dorada del teatro breve m\u00e1s castizo, os voy a llevar a dar una vueltecita, no por la muralla real, sino por algunas obras musicales del repertorio de tonadillas, entremeses, sainetes y fines de fiesta del siglo XVIII en las que se menciona el taconeo. Cinco millares de obritas que, con sus partituras manuscritas, se conservan en la <a href=\"https:\/\/bibliotecas.madrid.es\/portal\/site\/bibliotecas\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Biblioteca Municipal de Madrid<\/a>, en los s\u00f3tanos del antiguo cuartel del Conde Duque, donde guardan cientos de referencias que ya publiqu\u00e9 hace unos a\u00f1os en mi <strong><em>Gu\u00eda comentada de m\u00fasica y baile preflamencos (1750-1808)<\/em><\/strong>. En las que hoy traigo podremos intuir, sin tener que echarle demasiada imaginaci\u00f3n, algunos de los elementos que configuraron el baile flamenco tal y como hoy lo conocemos.<\/p>\n<p>Empecemos el paseo con la m\u00e1s antigua, un sainete an\u00f3nimo de 1761 titulado <strong><em>La Vendimia<\/em><\/strong>, en el que la tonadillera <strong>Casimira Blanco<\/strong>, conocida en el gremio por <strong>La Portuguesa<\/strong>, canta con \u00abayre payo\u00bb: \u00abAnda, Juan, c\u00e1ntala un sonecillo, bailotea y respinga\u2026 y formemos un sonsonecillo con las voces, los pies y martillos. Los tacones llevando el comp\u00e1s, tra tra tra trarratrat\u00e1 (los herradores), los martillos har\u00e1n el clar\u00edn, trin trin trin trin trin, (los carpinteros), y las cubas har\u00e1n el tambor, tron tron tron tron\u201d. Fue la gran <strong>Polonia Rochel<\/strong>, sobresalienta de cantado, especialmente dotada para los papeles de gitana, la que cant\u00f3 <em>Vaya un meneo, y despu\u00e9s un respingo con taconeo&#8230;<\/em> en la tonadilla <em>El franc\u00e9s y la maja<\/em> de <strong>Jos\u00e9 Castel<\/strong> (sin fecha). Y en el sainete de 1778 <em>Los volatines<\/em>, del prol\u00edfico compositor navarro <strong>Blas de Laserna<\/strong>, cuando Polonia dijo: \u201cAy, que me muero, por bailar seguidillas con taconeo\u00bb. Ah\u00ed est\u00e1n las boleras taconeando, para quien piensa que todo este repertorio se bailaba en zapatilla, nada m\u00e1s lejos de la realidad. Eso nos pasa por fiar a las fuentes iconogr\u00e1ficas todo lo referido a la indumentaria de los artistas preflamencos.<\/p>\n<p>De lo que no cabe duda es de que el taconeo era apreciado por propios y extra\u00f1os. Vean si no el fin de fiesta de <strong>Blas de Laserna<\/strong> (sin fecha) titulado <em>La funci\u00f3n de la Raboso<\/em>, en el que la tonadillera sevillana <strong>Mariana Raboso<\/strong> canta <em>En viendo los extranjeros bailar un majo el fandango, bailar\u00e1n el taconeo encima de un campanario<\/em>, confirmando una vez m\u00e1s c\u00f3mo el fandango bailable del siglo XVIII (no confundir con el fandango del XIX y XX, mayor y cantable, frente al antiguo, menor y bailable) se taconeaba. En la tonadilla an\u00f3nima <em>El cuento de la calle de San Pedro<\/em>, cant\u00f3 la murciana <strong>Manuela Guerrero<\/strong>: \u00abUna maja, se\u00f1ores, de cierto barrio, cant\u00f3 estas seguidillas en un fandango&#8230; es imposible que haya en ning\u00fan tiempo, cosa mas salerosa que el taconeo, es la sal de Espa\u00f1a y el embeleso de los espa\u00f1oles y del mundo entero\u00bb. \u00a1Anda que no! Todo esto se cantaba antes de que los ide\u00f3logos de la memoria cateta se esforzasen al m\u00e1ximo para que, todo lo que huela a espa\u00f1ol, quede reducido convenientemente en murciano, andaluz, gallego, vasco o catal\u00e1n. No, si al final solo nos va a quedar el Museo del Prado. Pero, sigamos que me pierdo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00ab\u00a1Anda que no! Todo esto se cantaba antes de que los ide\u00f3logos de la memoria cateta se esforzasen al m\u00e1ximo para que, todo lo que huela a espa\u00f1ol, quede reducido convenientemente en murciano, andaluz, gallego, vasco o catal\u00e1n. No, si al final solo nos va a quedar el Museo del Prado\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Era al p\u00fablico a quien de verdad le pellizcaban los respingos de sus divas. Actrices y cantantes cuyos seguidores iban a sus casas a buscarlas y, subiendo Ave Mar\u00eda cruzaban Atocha y por Matute llegaban a los teatros de La Cruz, en la calle del mismo nombre, y del Pr\u00edncipe, las portaban a hombros hasta la mismita puerta, como si fueran toreras saliendo por la puerta grande. La entonces c\u00e9lebre cantadora, mi tocaya <strong>Faustina Silva<\/strong>, en la tonadilla an\u00f3nima <em>Ya ha llegado el invierno<\/em> del a\u00f1o 1778, afirmaba aquello de \u00aba mi patio, le gusta un taconeo, mas que trinados\u00bb, criticando los gorgoritos a la italiana que tanto emocionaban a las clases elevadas de entonces, locos por la \u00f3pera que se hac\u00eda a pocos metros de all\u00ed, en los Ca\u00f1os del Peral, hoy Teatro Real.<\/p>\n<p>Si has llegado hasta aqu\u00ed, paciente lector de referencias a\u00f1ejas, ah\u00ed van dos m\u00e1s. La primera, del a\u00f1o 1790, la encontr\u00e9 en <em>El tutor embustero<\/em>, cuya letra transcribo tal y como aparece en la partitura: \u00abCatalina y Jucepillo, con pandelo y con sonajas, por divertil a su plimo, alegles los dos cantaban. Meneate plimo, men\u00e9ese ust\u00e9, que todos los neglos bailan la cumb\u00e9, vaya el taconeo que es mui lindo, a fe que es baile de Angola (achi). Ya se ve, elel\u00e9, para la cumbe, elel\u00e9, para la cumbe\u2026\u201d. Aqu\u00ed tenemos el baile del cumb\u00e9 y paracumb\u00e9, baile de negros taconeado.<\/p>\n<p>Y para el final he dejado una referencia que tiene como protagonista a quien fue un portento de la majencia, rechuscaza como pocas y reina de las saladas. Me refiero a <strong>Mar\u00eda Antonia Fern\u00e1ndez &#8216;La Caramba&#8217;<\/strong>, de Motril, que, despu\u00e9s de pasar por Zaragoza, cant\u00f3 y bail\u00f3 durante varias temporadas en los teatros de C\u00e1diz, plaza obligada antes de llegar a la corte madrile\u00f1a para todo artista que quisiera hacer carrera en el disputado mundillo de los c\u00f3micos. Fue seguramente la m\u00e1s celebrada de las tonadilleras hasta que se retir\u00f3 a un convento, donde pas\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. Para anunciar la tonadilla <em>El susto del hidalgo<\/em>, del m\u00e1s flamenco de los compositores, el barcelon\u00e9s <strong>Pablo Esteve<\/strong>, se dirige a su p\u00fablico cantando: \u00abPara cantar mosqueteros, mi tonadilla a la ley, vengo vestida de Maja, desde la cabeza al pie, vengo alegrita, vengo salada, vengo crudita, vengo chuscaza, y prevenida para bailar un zapateo que ha de alegrar\u00bb. Aqu\u00ed no tenemos solo la acci\u00f3n de taconear en un fandango, sino el zapateo como g\u00e9nero. Un solo de pies que podr\u00eda ser la premonici\u00f3n del que d\u00e9cadas despu\u00e9s ser\u00e1 el famoso zapateado de C\u00e1diz, que finalmente ser\u00e1 la base del zapateo flamenco.<\/p>\n<p>Sirva este breve art\u00edculo como una humilde reivindicaci\u00f3n de lo castizo, a ver si por fin, aunque estos taconeos de aquella \u00e9poca \u00abgoyesca\u00bb suenen lejanos en el tiempo, logramos ensalzar a estas majas, madres de las boleras y abuelas de las flamencas, que a fin de cuentas son lo mismo, artistas de canto y baile que encabezaron un movimiento de exaltaci\u00f3n identitaria frente a las modas francesas e italianas impuestas por la corte borb\u00f3nica, que pretendi\u00f3 barrer todo el legado de la \u00e1urea dinast\u00eda Habsburgo, la del siglo XVII, cuando reinaban a sus anchas <strong>Lope, Tirso, Cervantes, Vel\u00e1zquez y Calder\u00f3n<\/strong>. Aunque, como estamos en Espa\u00f1a, unos dir\u00e1n que nones, y otros que pares. Nos vemos en la pr\u00f3xima estaci\u00f3n. \u2666<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Sirvan estas l\u00edneas como una humilde reivindicaci\u00f3n de lo castizo. 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