{"id":7111,"date":"2026-05-14T18:48:21","date_gmt":"2026-05-14T16:48:21","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/?p=7111"},"modified":"2026-05-14T18:48:21","modified_gmt":"2026-05-14T16:48:21","slug":"manolo-de-huelva-cincuenta-anos-de-su-adios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/manolo-de-huelva-cincuenta-anos-de-su-adios\/","title":{"rendered":"Manolo de Huelva, cincuenta a\u00f1os de su adi\u00f3s","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>Se hace necesario echar la mitrada atr\u00e1s para descubrir a tantos maestros y\/o genios que aportaron rasgos no sobradamente descritos acaso por su car\u00e1cter, talante que deambula entre el papel flamenco desempe\u00f1ado y el yo propio de la persona.<\/p>\n<p>Hoy reclamo la presencia de <strong>Manolo de Huelva<\/strong> (Riotinto, 1892 \u2013 Sevilla, 1976), de quien el pasado martes, d\u00eda 12, se cumpli\u00f3 el cincuenta aniversario de su adi\u00f3s. Pero aparte de la efem\u00e9ride, llamo la atenci\u00f3n del lector porque la guitarra era por entonces el m\u00e9dium de la verdad cantaora, y, para el ejercicio de muchos guitarristas, esto significaba cargarse de verdad en sus observaciones. Es claro, pues, que unos encontraron en el instrumento la mejor ayuda para poder vivir, pero tambi\u00e9n otros descubrieron al mismo tiempo un veh\u00edculo para expresar ideas, tal como encontramos en Manolo de Huelva.<\/p>\n<p>Aunque hubo de pasar algunos a\u00f1os para que <strong>El Huelvano<\/strong> fuera reconocido como precursor y alcanzara una gloria inimaginable, no cabe ya duda que se acepta como un nudo fundamental de la red hist\u00f3rica. Admirado de sus compa\u00f1eros, aplaudido por los cantaores y celebrado por todos es, en comparaci\u00f3n con otros grandes maestros, estimado por los entendidos como uno de los genios m\u00e1s significativos del instrumento.<\/p>\n<p>En ese sentido, fue llamado por <strong>Andr\u00e9s Segovia<\/strong> <em>el mayor guitarrista de flamenco viviente<\/em>, y <strong>Melchor de Marchena<\/strong> lo proclam\u00f3 como <em>el mayor guitarrista que hab\u00eda escuchado<\/em>. <strong>Donn E. Pohren<\/strong> dijo de \u00e9l que <em>rein\u00f3 como supremo guitarrista durante medio siglo<\/em>. <strong>J. A. P\u00e9rez-Bustamante<\/strong> lo calific\u00f3 como <em>el m\u00e1ximo exponente del toque a comp\u00e1s, cuyo invento y m\u00e9ritos son indiscutibles. <\/em>Y\u00a0<strong>Luis Caballero<\/strong> nunca se cans\u00f3 de decir, y con raz\u00f3n, que <em>Manolo de Huelva suene hoy m\u00e1s en el comentario de sus rarezas que en las grabaciones de su guitarra<\/em>.<\/p>\n<p>Para mi admirado maestro y buen amigo <strong>Luis Maravillas<\/strong>, <em>es un gran guitarrista y creador, ya que a \u00e9l debemos las actuales buler\u00edas<\/em>. Y para el tratadista <strong>Manuel Yerga Lancharro<\/strong>, <em>siempre dijo que su arte se lo llevar\u00eda consigo al otro mundo y as\u00ed lo consigui\u00f3 mientras pudo<\/em>. <strong>Manuel Vallejo<\/strong>, por su parte, confes\u00f3 que <em>era emparejable a Ram\u00f3n Montoya, el mejor guitarrista de todas las \u00e9pocas<\/em>, en tanto que Aurelio Sell\u00e9s dir\u00eda que <em>despu\u00e9s de Capinetti, el que mejor me ha tocado ha sido el Ni\u00f1o de Huelva, porque Montoya tocaba a su manera, era un fen\u00f3meno, pero para \u00e9l<\/em>.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, <strong>Fernando el de Triana<\/strong> ya nos adelant\u00f3 la verdad de Manolo de Huelva: <em>Artista supremo de la guitarra; compositor del m\u00e1s delicado y caprichoso paladar; acompa\u00f1ante limitado a lo que debe ser, pues dice, y tiene raz\u00f3n, que, entre copla y copla, el que quiera puede demostrar su arte, pero en saliendo el cantaor, se acabaron las flores. Y como esta es la m\u00e1xima del Ni\u00f1o de Huelva, esto es lo que tiene colocado en primera l\u00ednea como acompa\u00f1ante&#8230; Como solista, es sencillamente maravillosa su labor<\/em>.<\/p>\n<p>Pero su magisterio, como propugnamos en el <strong>XX Congreso Nacional de Flamenco<\/strong>, celebrado en Huelva all\u00e1 por septiembre de 1992, no estuvo en armon\u00eda con su esperada labor did\u00e1ctica. Propuso, es cierto, una norma de acci\u00f3n flamenca, pero no lo es menos que silenci\u00f3 sus teorizaciones acerca de la misma. Quiero decir que nos enfrenta, clara y parad\u00f3jicamente, a algo ajeno a lo que podr\u00edamos llamar la instrumentalizaci\u00f3n en beneficio propio de una pr\u00e1ctica que debiera entenderse dirigida hacia el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Es obvio que Manolo de Huelva fue un hombre de indudable talento y que logr\u00f3 altas cotas guitarr\u00edsticas. Y sin embargo dej\u00f3 una escasa producci\u00f3n discogr\u00e1fica. Pero su obra hay que considerarla como obra maestra, tanto por resultar orientativa para trazar su perfil en esos a\u00f1os (1922 a 1941), cuanto por ofrecer esquemas selectos, am\u00e9n de entrever un secreto que ya nos advirtiera su gran admirador <strong>Francisco Vallecillo<\/strong>: <em>nos deja sacar muy poco en una primera audici\u00f3n. Nuestra felicidad llega cuando le reescuchamos con especial deleite<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abCorrespond\u00eda a nosotros recordarlo en las bodas de oro de aquel fat\u00eddico d\u00eda, porque con Manolo de Huelva la guitarra dio un salto supercualitativo, poni\u00e9ndose su maestr\u00eda suprema como ejemplo hist\u00f3rico del que todos somos deudores. Y las deudas hay que pagarlas\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aparte de las grabaciones dom\u00e9sticas y aquellos seis toques de estudio para cante y baile legados por la colecci\u00f3n <strong>Zayas<\/strong> para la <strong>III Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla<\/strong>, sus grabaciones delatan que es dif\u00edcil precisar si Manolo de Huelva cre\u00f3 un nuevo m\u00e9todo de acercamiento a la realidad guitarr\u00edstica, pero s\u00ed podemos asegurar que se sirve de unos referentes que, en s\u00ed mismos, llevan una espec\u00edfica visi\u00f3n de la realidad.<\/p>\n<p>Quiere esto decir que, en el uso de un determinado discurso expresivo, ya va incluida una cierta forma de entender la guitarra, lo que nos lleva a la conclusi\u00f3n de que Manolo de Huelva no se acerca al movimiento guitarr\u00edstico porque s\u00ed, sino con una idea preconcebida de lo que buscaba con talento e inspiraci\u00f3n, del cauce expresivo que quer\u00eda crear y de c\u00f3mo manifestarlo, desembocando en una obra aplaudida por su invenci\u00f3n, pureza y fluidez de estilo, al par de bien avenida por dejamos pensar en c\u00f3mo empez\u00f3 a concebirse el toque a partir de su tiempo.<\/p>\n<p>Entendiendo desde ese prisma los mecanismos que act\u00faan en su obra, aparte de sus conocimientos de guitarra cl\u00e1sica, aparece igualmente la subordinaci\u00f3n del instrumento al encaje de lo flamenco como obra de arte, como as\u00ed le delatan sus fraseos de la mano izquierda y la pulsaci\u00f3n del pulgar, cargados de un esplendor noble, una inspiraci\u00f3n sin intermitencias y un sentimiento siempre coherente con el cante, lo que nos induce a una ejecuci\u00f3n realmente mod\u00e9lica y rigurosa, una indagaci\u00f3n sobre los estilos esclarecedora, exhaustiva y metodol\u00f3gicamente impecable, resuelta con una claridad tan meridiana como digna de los mayores elogios.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, cualquier estudio musical sobre Manolo de Huelva ha de centrarse b\u00e1sicamente en todo un ramillete de ingeniosas prontitudes por mor de su prodigiosa mano izquierda y su privilegiado pulgar, sustancias vivas de su arte.<\/p>\n<p>Como escribiera <strong>Pohren<\/strong> en su <em>Lifes and legends of flamenco<\/em>, t\u00e9cnicamente<em> Manolo conf\u00eda en su veloz pulgar y mano izquierda que utiliza a ojos cerrados. Toda la l\u00ednea de la mano derecha -prosigue Pohren- est\u00e1 subordinada a su pulgar; es decir, su mano derecha se mantiene en tal postura que le da al pulgar completa libertad de movimientos. \u00bfSus otras t\u00e9cnicas? Cuando \u00e9l lo desea, su picado no es superado y sus arpegios son exactos, perfectos, aunque rara vez los utiliza. Sus rasgueados son excelentes. Poco se conoce de su tr\u00e9molo, ya que \u00e9l conserva esta florida y po\u00e9tica t\u00e9cnica en gran menosprecio<\/em>.<\/p>\n<p>Paralelo a ese enjuiciamiento, parece obligado resaltar otra circunstancia que, de alguna manera, llama nuestra atenci\u00f3n. Y me refiero a que le falt\u00f3 razonar y explicar la actitud de encerrarse en el silencio.<\/p>\n<p>Dicen los que le visitaron que viv\u00eda en situaci\u00f3n poco menos que desesperante y desesperada. Su salud se resent\u00eda, su audici\u00f3n ya era d\u00e9bil y quebradiza, y se acercaba a la vejez con la consiguiente p\u00e9rdida de la juventud de esp\u00edritu. Y cuando alguien lo visitaba, como <strong>Ricardo Mi\u00f1o<\/strong> tras ganar el <strong>Nacional de Cordoba en 1971<\/strong>, \u00e9l lo rebajaba eludiendo respuestas concretas. As\u00ed se atrincher\u00f3 en su casa de la Alameda de H\u00e9rcules hasta su fallecimiento.<\/p>\n<p>Correspond\u00eda a nosotros, no obstante, recordarlo en las bodas de oro de aquel fat\u00eddico d\u00eda, porque con Manolo de Huelva la guitarra dio un salto supercualitativo, poni\u00e9ndose su maestr\u00eda suprema como ejemplo hist\u00f3rico del que todos somos deudores. Y las deudas hay que pagarlas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Se hace necesario echar la mitrada atr\u00e1s para descubrir a tantos maestros y\/o genios que aportaron rasgos no sobradamente descritos acaso por su car\u00e1cter, talante que deambula entre el papel flamenco desempe\u00f1ado y el yo propio de la persona. 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