{"id":686,"date":"2024-03-12T18:59:30","date_gmt":"2024-03-12T17:59:30","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/medio-siglo-del-flechazo\/"},"modified":"2024-03-12T18:59:30","modified_gmt":"2024-03-12T17:59:30","slug":"medio-siglo-del-flechazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/medio-siglo-del-flechazo\/","title":{"rendered":"Medio siglo del flechazo","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>Se van a cumplir cincuenta a\u00f1os de la noche en la que un cantaor aficionado me meti\u00f3 el cante jondo en la sangre. Llegu\u00e9 a Sevilla, desde Palomares del R\u00edo, comenzando el verano de 1973, en concreto a <strong>la populosa barriada sevillana de<\/strong> <strong>Su Eminencia<\/strong>. Abandonamos el para\u00edso para vivir en una covacha de la calle Cop\u00e9rnico, esquina a Ofelia Nieto. No recuerdo haber pasado m\u00e1s calor en mi vida. Al poco tiempo dejamos esa accesoria para mudarnos a un piso de la Plata, con cuarto de ba\u00f1o con ducha y dos buenos dormitorios. La cocina era tan peque\u00f1a que hab\u00eda que tirar los huevos al perol desde el sal\u00f3n, pero era una cocina. En un bar de enfrente de este piso de Costa y Llovera, cuyo due\u00f1o, Manuel, era un escayolista de Arahal, <strong>se estaba creando una pe\u00f1a flamenca y comenc\u00e9 a frecuentar este local<\/strong>, con el que todav\u00eda sue\u00f1o porque fue para m\u00ed m\u00e1s importante que el colegio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una noche estaba ya acostado y escuch\u00e9 cantar a un se\u00f1or con una voz magn\u00edfica, creo recordar que unas malague\u00f1as de <strong>Chac\u00f3n<\/strong>, <em>Dando en el reloj la una<\/em>. Este hombre era solo un buen aficionado, pero un maestro del cante que explicaba los estilos como un catedr\u00e1tico de Historia explicar\u00eda el Descubrimiento de Am\u00e9rica. Me vio tan embobado escuch\u00e1ndolo, y tan emocionado, que me pregunt\u00f3: \u201c\u00bfNi\u00f1o, de d\u00f3nde eres t\u00fa?\u201d. Le dije que de Arahal, pero que me hab\u00eda criado en Palomares. \u201cYo soy de Palomares\u201d, me dijo, y me qued\u00e9 turulato, porque no lo hab\u00eda visto en mi vida. Era Isa\u00edas,<strong> el hermano del cantaor Carlillo<\/strong>, aficionado tambi\u00e9n. Cosas del destino. No descubr\u00ed el cante jondo en Palomares y vine a hacerlo en Sevilla y con uno de este pueblecito sevillano, un buen cantaor, <strong>Isa\u00edas el Vaquero<\/strong>, que lo mismo era capaz de bordar una taranta de <strong>Valderrama<\/strong> que unas soleares de <strong>Fosforito<\/strong>. Era un gran copista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abCre\u00eda que los que cantaban en realidad rezaban, por c\u00f3mo pon\u00edan las manos y miraban al cielo. Y hasta lloraban a veces cantando. Ya entonces, con tan pocos a\u00f1os, sospechaba que aquellos cantes eran algo m\u00e1s que vino y copla, que hab\u00eda algo muy grande y profundo en aquellos ayes lastimeros que hablaban del amor, el desamor, las madres, los celos o el alma humana\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este hombre fue quien me hizo enamorarme del cante. Luego llegaron otras voces que me enamoraron tambi\u00e9n: las de <strong>El Chozas, Jos\u00e9 el de la Tomasa, el Ni\u00f1o de Arahal, Chiquetete, Menese, Lebrijano y Camar\u00f3n<\/strong>. M\u00e1s tarde descubr\u00ed a <strong>Antonio Mairena<\/strong>, que fue durante a\u00f1os el faro que me guiaba, por ser un cantaor estudioso, un maestro que ense\u00f1aba, que era lo que quer\u00eda, porque al descubrir el cante sent\u00ed unas ganas enormes de conocerlo todo sobre este arte. No ve\u00eda el cante solo como un divertimento, sino como algo que me iba a ayudar a descubrir tambi\u00e9n la poes\u00eda, otras m\u00fasicas, el arte en general. Mairena fue de alguna manera el responsable de que viera en el cante algo m\u00e1s que vino y copla. Con el tiempo discrep\u00e9 de sus postulados y desert\u00e9 del mairenismo, aunque jam\u00e1s dej\u00f3 de gustarme y de tenerlo como una referencia de mucha importancia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se van a cumplir cincuenta a\u00f1os del flechazo, de aquella noche en la que un hombre del campo me meti\u00f3 el cante dentro, en las venas, en el alma y el coraz\u00f3n. Creo que lo llevaba desde ni\u00f1o, pero sin saberlo. Alguna vez he escrito sobre c\u00f3mo, de ni\u00f1o, escuchaba cante en alguna taberna de Palomares y <strong>me sentaba en el escal\u00f3n para averiguar qu\u00e9 era aquello que me llamaba y que me emocionaba tanto<\/strong>. Cre\u00eda que los que cantaban en realidad rezaban, por c\u00f3mo pon\u00edan las manos y miraban al cielo. Y hasta lloraban a veces cantando. Ya entonces, con tan pocos a\u00f1os, sospechaba que aquellos cantes eran algo m\u00e1s que vino y copla, que hab\u00eda algo muy grande y profundo en aquellos ayes lastimeros que hablaban del amor, el desamor, las madres, los celos o el alma humana. El cante me hab\u00eda dado el picotazo y medio siglo despu\u00e9s sigo aqu\u00ed, tan enamorado como el primer d\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Se van a cumplir cincuenta a\u00f1os del flechazo, de aquella noche en la que un hombre del campo me meti\u00f3 el cante dentro, en las venas, en el alma y el coraz\u00f3n. El cante me hab\u00eda dado el picotazo y medio siglo despu\u00e9s sigo aqu\u00ed, tan enamorado como el primer d\u00eda.<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"author":7,"featured_media":687,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":[],"jnews_primary_category":[],"jnews_override_bookmark_settings":[],"jnews_social_meta":[],"jnews_review":[],"enable_review":"","type":"","name":"","summary":"","brand":"","sku":"","good":[],"bad":[],"score_override":"","override_value":"","rating":[],"price":[],"jnews_override_counter":[],"footnotes":""},"categories":[227,38],"tags":[593,195,594,595],"class_list":["post-686","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-bordonazo","category-en-portada","tag-amor-por-el-flamenco","tag-flamenco","tag-hechizo-del-flamenco","tag-picotazo-del-flamenco","pmpro-has-access"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"gt_translate_keys":[{"key":"link","format":"url"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/686","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=686"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/686\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/687"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=686"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=686"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=686"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}