{"id":662,"date":"2024-01-29T18:53:57","date_gmt":"2024-01-29T17:53:57","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/carlos-lencero-el-riesgo-y-la-aventura-de-lo-jondo\/"},"modified":"2024-01-29T18:53:57","modified_gmt":"2024-01-29T17:53:57","slug":"carlos-lencero-el-riesgo-y-la-aventura-de-lo-jondo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/carlos-lencero-el-riesgo-y-la-aventura-de-lo-jondo\/","title":{"rendered":"Carlos Lencero, el riesgo y la aventura de lo jondo","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>Para mucha gente, <strong>Carlos Lencero<\/strong> (Badajoz, 1951-2006) sigue siendo un completo desconocido. No es del todo de extra\u00f1ar, dado que siempre rehuy\u00f3 los focos y las alfombras rojas. Para otros muchos, se trata tan solo del brillante letrista de <strong>Camar\u00f3n<\/strong> o de <strong>Pata Negra<\/strong>. Y luego est\u00e1n los lencerianos o lenceristas que, si no son legi\u00f3n, s\u00ed son al menos una tropa fervorosa y fidel\u00edsima. Para todos ellos acaba de ver la luz el volumen <em><strong>Odisea del espacio<\/strong>. <strong>Textos flamencos <\/strong><\/em>(Fuego Fatuo), donde los primeros podr\u00e1n descubrir a una pluma excepcional, los segundos entender su notable versatilidad, y los terceros revalidar su pasi\u00f3n por el personaje y su obra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como informa el prologuista <strong>Hugo J. S\u00e1nchez Rey<\/strong>, el volumen re\u00fane una serie de escritos en torno al arte jondo de muy diversa \u00edndole, todos los cuales ofrecen caras distintas de la sentida y sabia afici\u00f3n del autor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Empecemos por el final: por las letras. Una serie de retratos cantados, bajo el rubro <em>Medallones flamencos<\/em>, nos traen a la memoria a la <strong>Paquera<\/strong> (\u201c<em>Tuyas son las buler\u00edas\/ pero m\u00edo es el querer\/ haber nacido mocito\/ del barrio de San Miguel\u201d<\/em>), de <strong>Manolo Caracol<\/strong> (\u201c<em>\u00a1No, no necesita balcones,\/ Caracol, para cantarle\/ al Cristo de los Faroles!\u201d<\/em>), <strong>Manuel Agujetas<\/strong> (\u201c<em>A golpe de martillo\/ tienes hecha la cara.\/ Ya nunca tendr\u00e1s fragua\/ vives en un volc\u00e1n\u201d<\/em>), <strong>Diego del Gastor<\/strong> (\u201c<em>Cinco japoneses corren\/a locas por el bord\u00f3n.\/Diego les sonr\u00ede, comiendo\/ semillas de girasol\u201d<\/em>) o <strong>Bernarda<\/strong> (\u201c<em>Y si no canta,\/ esa noche la luna\/ no se levanta\u201d<\/em>), entre otros, y que han interpretado ya figuras como <strong>Diego Carrasco<\/strong> o <strong>La Macanita<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abNo firmar\u00eda la mayor\u00eda de las canciones que he escrito si tuvieran que publicarse escritas. Est\u00e1n hechas para cantar, y ya lo puedes t\u00fa escribir en el m\u00e1s correcto castellano que el que la va a cantar le va a dar un deje andaluz\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aparecen esos doce fandangos que escribe para <strong>Paco Toronjo<\/strong> cuando ya estaban los dos \u201ccon la salud quebrada\u201d, pero con la ilusi\u00f3n de Lencero por dedicarle esas letras, y del maestro por recibirlas. Un bot\u00f3n de muestra:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El amor tiene tres puertas<\/em><br \/>\n<em>y las tres yo fui a llam\u00e1:<\/em><br \/>\n<em>pena, dolor y alegr\u00eda,<\/em><br \/>\n<em>salieron a contest\u00e1;<\/em><br \/>\n<em>no s\u00e9 qu\u00e9 puerta es la m\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Le siguen (siempre en orden inverso) algunos textos que Lencero escribi\u00f3 para varios ced\u00e9s, como la <em>Antolog\u00eda in\u00e9dita <\/em>o la <em>Integral <\/em>de Camar\u00f3n, o la reedici\u00f3n del <em>Blues de la Frontera <\/em>de Pata Negra, y una reveladora entrevista in\u00e9dita con <strong>Ricardo Aguilera<\/strong> en la que cuenta su descubrimiento del flamenco de la mano de su padre, cercano a <strong>Pastora<\/strong>, el <strong>Pinto<\/strong> y <strong>Ni\u00f1o Ricardo<\/strong>, su conexi\u00f3n con los Amador de la mano de <strong>Ricardo Pach\u00f3n<\/strong> y su concepci\u00f3n del oficio de letrista: \u201cNo firmar\u00eda la mayor\u00eda de las canciones que he escrito si tuvieran que publicarse escritas\u201d, dice. \u201cEst\u00e1n hechas para cantar, y ya lo puedes t\u00fa escribir en el m\u00e1s correcto castellano que el que la va a cantar le va a dar un deje andaluz\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tampoco se ahorraba su opini\u00f3n sobre el pujante <strong><em>nuevo flamenco <\/em><\/strong>de los \u00faltimos a\u00f1os 90 y primeros 2000, que ve\u00eda como \u201cun mal, en principio\u201d, pero tambi\u00e9n sab\u00eda que \u201cesto no lo para nadie (\u2026.) El p\u00fablico pide otra cosa, la sociedad ha cambiado y la gente quiere algo que responda al latido de la sociedad. Lo insostenible era mantener el flamenco como una cosa arqueol\u00f3gica, intocable. Eso era una muerte anunciada, y a muy corto plazo. Lo que no quiere decir que siempre haya un t\u00edo en un pueblo \u2013en Lebrija, en Utrera o en C\u00e1diz\u2013 que se pegue una sole\u00e1 y te deje tieso\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abEl p\u00fablico pide otra cosa, la sociedad ha cambiado y la gente quiere algo que responda al latido de la sociedad. Lo insostenible era mantener el flamenco como una cosa arqueol\u00f3gica, intocable. Lo que no quiere decir que siempre haya un t\u00edo en un pueblo que se pegue una sole\u00e1 y te deje tieso\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No menos enjundiosos son los art\u00edculos reunidos en el apartado <strong><em>Obra period\u00edstica<\/em><\/strong>, publicados en revistas como <em>La Flamenca <\/em>o <em>Alma 100, <\/em>y que abordan desde personalidades se\u00f1eras como <strong>Juan Talega, Diego del Gastor, Mairena, Chocolate, Terremoto<\/strong> o <strong>la Ni\u00f1a de los Peines<\/strong>, a asuntos como la Bienal de Flamenco o su experiencia en Mont-de-Marsan. Y concluye el sumario, aparte el pr\u00f3logo y el ep\u00edlogo de Ricardo Pach\u00f3n y <strong>Luis Clemente<\/strong>, respectivamente, con seis cuentos (uno en verso) que no hacen sino confirmar lo que ya sabemos: que en Lencero la pasi\u00f3n por el flamenco y la escritura virtuosa son casi una misma pulsi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEl flamenco es SIEMPRE riesgo y aventura, o no es flamenco\u201d, proclama en alg\u00fan momento Lencero as\u00ed, con enf\u00e1ticas may\u00fasculas. Eso parece decirnos tambi\u00e9n su mirada desde la foto de cubierta (acabemos por el principio), con su sombrero de ala ancha y en su mano la vara de acebuche que le otorgaron los gitanos en Zafra, orgullosamente asida. &nbsp;&nbsp;<em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/expoflamenco.com\/prensa\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2024\/01\/expoflamenco-libro-carlos-lencero-odisea-del-espacio-20240417-232430.jpeg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-47600\" src=\"https:\/\/expoflamenco.com\/prensa\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2024\/01\/expoflamenco-libro-carlos-lencero-odisea-del-espacio-20240417-232430.jpeg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"751\"><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuego Fatuo publica \u2018Odisea en el espacio. Textos flamencos\u2019, una recopilaci\u00f3n de escritos del creador pacense Carlos Lencero, donde una vez m\u00e1s se pone de manifiesto su tremenda afici\u00f3n y su personal\u00edsimo estilo. \u201cEl flamenco es siempre riesgo y aventura, o no es flamenco\u201d, dice.   <\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"author":13,"featured_media":663,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":[],"jnews_primary_category":[],"jnews_override_bookmark_settings":[],"jnews_social_meta":[],"jnews_review":[],"enable_review":"","type":"","name":"","summary":"","brand":"","sku":"","good":[],"bad":[],"score_override":"","override_value":"","rating":[],"price":[],"jnews_override_counter":[],"footnotes":""},"categories":[37],"tags":[560,195,561,562,563,564],"class_list":["post-662","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","tag-carlos-lencero","tag-flamenco","tag-fuego-fatuo","tag-letrista-flamenco","tag-odisea-del-espacio","tag-textos-flamencos","pmpro-has-access"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"gt_translate_keys":[{"key":"link","format":"url"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/662","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=662"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/662\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/663"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=662"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=662"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=662"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}