{"id":3823,"date":"2025-11-02T08:56:42","date_gmt":"2025-11-02T07:56:42","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/la-semilla-del-flamenco\/"},"modified":"2025-11-02T08:56:42","modified_gmt":"2025-11-02T07:56:42","slug":"la-semilla-del-flamenco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/la-semilla-del-flamenco\/","title":{"rendered":"La Semilla del Flamenco","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\"><strong>\u00bfCu\u00e1ndo germin\u00f3 la semilla que acabar\u00eda brotando en las formas que hoy reconocemos como flamencas?<\/strong> Todo apunta a que un g\u00e9nero de m\u00fasica y baile que identificar\u00edamos con el flamenco actual no se remonta mucho m\u00e1s all\u00e1 de mediados del siglo XIX. La d\u00e9cada de 1840 presenta indicios m\u00e1s que claros de c\u00f3mo determinados sones andaluces pasaron de ser canciones a ser cantes. He ah\u00ed, en mi opini\u00f3n, la principal se\u00f1a de identidad del flamenco, un g\u00e9nero que no cultiva canciones, como hacen el jazz o el son cubano, el tango argentino o la bossa nova, la chanson francesa o la napolitana, sino cantes, melod\u00edas que han sido creadas por int\u00e9rpretes concretos sobre un armaz\u00f3n r\u00edtmico\/arm\u00f3nico que com\u00fanmente llamamos palos y que de forma m\u00e1s acad\u00e9mica podemos nombrar como estilos. Esos armazones, por ejemplo la sole\u00e1, con su comp\u00e1s de doce tiempos y una cadena de acordes basada en el modo arm\u00f3nico flamenco, el llamado tambi\u00e9n modo de mi y al que tambi\u00e9n suelen referirse como frigio, determinan la estructura del estilo. Unas pocas cadenas de acordes sujetando m\u00faltiples melod\u00edas que podemos llamar variantes del estilo, creadas por maestros del pasado como <strong>Joaqu\u00edn el de la Paula, Enrique El Mellizo, Merc\u00e9 la Serneta, el Fillo o la Andonda, Frijones o Paquirri el Guanter<\/strong>. Cantes por sole\u00e1 que tienen, muchos de ellos, al menos un siglo y medio de edad y que est\u00e1n vivitos y coleando en el repertorio de int\u00e9rpretes de toda clase y condici\u00f3n hasta la actualidad. Es pues el flamenco una suerte de m\u00fasica cl\u00e1sica, con la libertad que impone la m\u00fasica de tradici\u00f3n oral, un arte popular basado en la recreaci\u00f3n de modelos cl\u00e1sicos forjados por los grandes maestros del pasado.<\/p>\n<p class=\"p1\">Aquella semilla, fruto de la m\u00e1s exquisita alquimia cultural que fundi\u00f3 mil metales para obtener uno precioso y de muchos quilates, germin\u00f3 en la provincia gaditana para injertar su esquejes en la sevillana y malague\u00f1a y de ah\u00ed a la cordobesa, jienense, granadina, almeriense, onubense, murciana y extreme\u00f1a. Logrando as\u00ed sembrar <strong>un huerto repleto de frutas suculentas<\/strong> en forma de tangos, fandangos, seguiriyas, soleares y tonadas sin guitarra. La gran familia de los estilos flamencos, emparentados en mayor o menor medida unos con otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abSolo la verdad por delante, sin dar coba, la principal tentaci\u00f3n de los flamencos. Verg\u00fcenza torera, elegancia. Debes convencer al oyente que lo que cantas, tocas y bailas te sale del alma, y para ello hay que tener la maquinaria bien engrasada. Saber transmitir, cualidad esencial para todo artista que se precie de serlo\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\">Y para que floreciera tuvo primero que <strong>definir una est\u00e9tica propia, un forma concreta de expresar los sentimientos m\u00e1s profundos<\/strong> a trav\u00e9s de dos ra\u00edces bien nutridas: la queja, el ayeo que representa musicalmente un pasado doloroso y muchas veces dram\u00e1tico, y el jaleo, la m\u00fasica jaleada y bullanguera, repleta de palmoteos y taconeos. El jip\u00edo con sentimiento, <strong>Gamboa<\/strong> dixit. Ligar los tercios con un solo aliento. Alegr\u00edas y soledades confeccionados a la medida de un pueblo antiguo y maduro. Y la voz, con todos los matices t\u00edmbricos, colorido variopinto reflejo de la diversidad cultural que representa, voces la\u00ednas y roncas, \u00e1giles o lentas, diversas, mestizas, transparentes y opacas, llenas de color y \u00abson\u00edos negros\u00bb. Un grito ind\u00edgena de protesta que reivindica una cultura mestiza como pocas, \u00fanica en su diversidad. Con marcado acento gitano, libre y reivindicativo, andaluz por los cuatro costados, espa\u00f1ol por vocaci\u00f3n, fruto de la herencia hispana m\u00e1s sofisticada.<\/p>\n<p class=\"p1\">De esa semilla solo pudo <strong>brotar un \u00e1rbol hermoso en su colorido, s\u00f3lido y firme<\/strong>. Como los ficus de la Alameda cuyas ra\u00edces forman majestuosos arbotantes y las ramas llegan al cielo. El tronco com\u00fan, lo visible es lo que reconocemos hoy como flamenco, las ra\u00edces se hunden en tres mil a\u00f1os de historia nutriendo d\u00eda a d\u00eda, verso a verso, un repertorio de una riqueza \u00fanica. Abarcando m\u00faltiples formas m\u00e9tricas, compases binarios, ternarios y los m\u00e1s genuinos que amalgaman ambos, la bendita guitarra espa\u00f1ola, instrumento crucial para lograr un g\u00e9nero como el flamenco. Si hubiera sido un piano el protagonista, el flamenco ser\u00eda tan diferente que no lo reconocer\u00edamos como tal. <strong>Es tanto lo que debe la est\u00e9tica jonda a la guitarra que sin ella simplemente no ser\u00eda.<\/strong> La voz desnuda y la austeridad como bandera: palmas, pitos, planta, punta y tac\u00f3n. Un arte hecho \u00abcon lo puesto\u00bb, dando el m\u00e1ximo con el m\u00ednimo de medios, sin m\u00e1s alardes que el diestro manejo de la voz, las manos y los pies. Un m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda como Dios lo trajo al mundo. Expresi\u00f3n musical y de baile en carne viva.<\/p>\n<p class=\"p1\">Adem\u00e1s de c\u00f3mo miden los flamencos su m\u00fasica, c\u00f3mo la armonizan con las seis cuerdas de la sonanta, tambi\u00e9n <strong>juegan con el tempo, haciendo uso de todos los grados posibles<\/strong>, desde lo m\u00e1s lento a lo m\u00e1s acelerado, incluso en un mismo estilo, en las versiones bailables el tempo puede recorrer todo el espectro comenzando tan lento que es casi libre hasta alcanzar el car\u00e1cter m\u00e1s agitado y veloz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abLa semilla del flamenco plantada en tierra f\u00e9rtil regada con l\u00e1grimas y la sangre de millones que pasaron por aquella encrucijada de la humanidad que es la baja Andaluc\u00eda, el umbral de poniente, el jard\u00edn de las hesp\u00e9rides que en diez a\u00f1os pas\u00f3 de ser el fin del mundo a ser el centro, protagonista de una historia repleta de acontecimientos decisivos para el devenir no solo del mundo hisp\u00e1nico sino de toda la humanidad. Y el fruto exquisito de tantos a\u00f1os, personas y lugares es el flamenco\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>Tambi\u00e9n es importante la teatralidad innata a esta expresi\u00f3n cultural y art\u00edstica que llamamos flamenco.<\/strong> Lo nuestro es puro teatro. La letra de los cantes sirve de argumento, un relato concentrado en tres, cuatro o cinco versos, y una forma de exteriorizar los sentimientos que son muchos los convencidos de que no hay m\u00fasica tan sentida. Y cada cante, una letra y un argumento concreto, y el siguiente cante, otro. Ah\u00ed est\u00e1, como apuntamos antes, la principal diferencia entre cante y canci\u00f3n: la canci\u00f3n relata una historia concreta, una tanda de cantes cuenta tantas historias como letras contiene. Y todo ello gesticulando el contenido de cada verso.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>La pureza como meta, cantar, tocar y bailar sin trampa ni cart\u00f3n, el arte verdad, eso es lo puro.<\/strong> Nada de purezas de sangre, imposible entre mestizos. Solo la verdad por delante, sin dar coba, la principal tentaci\u00f3n de los flamencos. Verg\u00fcenza torera, elegancia. Debes convencer al oyente que lo que cantas, tocas y bailas te sale del alma, y para ello hay que tener la maquinaria bien engrasada. Saber transmitir, cualidad esencial para todo artista que se precie de serlo.<\/p>\n<p class=\"p1\">La semilla del flamenco plantada en tierra f\u00e9rtil, regada con l\u00e1grimas y con la sangre de los millones que pasaron por aquella encrucijada de la humanidad que es la baja Andaluc\u00eda, el umbral de poniente, el jard\u00edn de las hesp\u00e9rides que en diez a\u00f1os pas\u00f3 de ser el fin del mundo antiguo a ser el centro de la Edad Moderna, protagonista de una historia repleta de acontecimientos decisivos para el devenir, no solo del mundo hisp\u00e1nico, sino de toda la humanidad. Y el fruto exquisito de tantos a\u00f1os, personas y lugares es el flamenco. <strong>Para que despu\u00e9s venga un sunami de ignorancia supina ningune\u00e1ndolo. \u00a1Homepofav\u00f3! \u00a1Tesquiy\u00e1!<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo apunta a que un g\u00e9nero de m\u00fasica y baile que identificar\u00edamos con el flamenco actual no se remonta mucho m\u00e1s all\u00e1 de mediados del siglo XIX. 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