{"id":3747,"date":"2025-11-14T13:25:52","date_gmt":"2025-11-14T12:25:52","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/fosforito-el-ultimo-maestro-y-ii\/"},"modified":"2025-11-14T13:25:52","modified_gmt":"2025-11-14T12:25:52","slug":"fosforito-el-ultimo-maestro-y-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/fosforito-el-ultimo-maestro-y-ii\/","title":{"rendered":"Fosforito, el \u00faltimo maestro (y II)","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>Contin\u00fao entreg\u00e1ndome a la libertad de la m\u00fasica de <strong>Fosforito<\/strong> y me pregunto: \u00bfqu\u00e9 misterioso don posee el maestro? \u00bfQu\u00e9 extra\u00f1o y hermoso secreto reside en su alma que hace que uno se sienta identificado plenamente, alegremente con su mensaje radiante? Ah\u00ed radica lo m\u00e1s grande que le es dado al cantaor: sobrecogernos a distancia, en un momento dado, con una r\u00e1faga musicada de enigmas que, en nuestra hora oscura, nos deslumbra con el s\u00fabito rel\u00e1mpago de una queja estremecedora hasta lograr que uno sienta el deseo de eternizar ese instante, de vivir siempre ese momento de lujosa caridad.<\/p>\n<p>La secuencia podr\u00eda ser esta: de pronto, una encendida r\u00e1faga de belleza. Est\u00e1bamos relajados, escuchando la voz del \u00faltimo <strong>Prometeo <\/strong>que d\u00eda a d\u00eda le fue robando al aire el encanto de la m\u00fasica, y, de pronto, todo ha cambiado. Un momento nos inunda una alegr\u00eda \u00edntima, confiada. Algo vago, sin forma, pero poderosamente real y cierto, ha hablado en nuestro interior. \u00bfQui\u00e9n hizo el milagro? En este caso un cantaor orgullo de Andaluc\u00eda y honra de Espa\u00f1a ha hecho la suprema sencillez de un milagro.<\/p>\n<p>Este es el indudable mensaje de Fosforito. La sonoridad apabullante de su nombre ya nos indica que estamos ante el \u00faltimo maestro, rescoldo del fuego sagrado de una \u00e9poca que recuper\u00f3 los silencios del flamenco verdad. <em>Voz de silencio<\/em> le llam\u00f3 <strong>Pablo Garc\u00eda Baena<\/strong>. \u00a1Qu\u00e9 suave es para el alma el silencio de Fosforito! Es el silencio m\u00edstico del maestro. Es el prodigio del arte, la soberana emoci\u00f3n de la belleza contenida. Y es que, desde la desolaci\u00f3n y las tendencias convulsas del cante, en un parque abandonado, surge uno de los m\u00e1s preciados logros flamencos de nuestro tiempo, Fosforito, la luz callada y centelleante que perfora las tinieblas en que no brillaron algunos intelectuales, la obra de un hombre que labora en la niebla, y con \u00e9l la tierra desaparece bajo los pies.<\/p>\n<p>Hoy, despu\u00e9s de su adi\u00f3s, seguimos a su merced, como bien constata el hecho de que primeras figuras de este tiempo, tal que <strong>Jos\u00e9 Merc\u00e9<\/strong> o <strong>Carmen Linares<\/strong>, iniciaron su andadura art\u00edstica mir\u00e1ndose en el espejo de Fosforito. Y es que el cante del maestro es algo que vive y avanza sin cesar, un obstinado impulso de producir por evoluci\u00f3n formas siempre nuevas y mejores. Pero eso s\u00ed, luchando contra viento y marea, haciendo bueno aquello que definiera <strong>H\u00e9nri Bergson<\/strong> sobre su evoluci\u00f3n creadora: <em>un inmenso ej\u00e9rcito capaz de atropellar todas las resistencias, tal vez la muerte misma<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abEste es el indudable mensaje de Fosforito. La sonoridad apabullante de su nombre ya nos indica que estamos ante el \u00faltimo maestro, rescoldo del fuego sagrado de una \u00e9poca que recuper\u00f3 los silencios del flamenco verdad. Voz de silencio, le llam\u00f3 Pablo Garc\u00eda Baena. \u00a1Qu\u00e9 suave es para el alma el silencio de Fosforito!\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con mi despedida no pretendo con ello demostrar nada nuevo. Muchos de los lectores habr\u00e1n sido testigos fieles de que cuando el maestro, como humano, pasaba por una actuaci\u00f3n laxa, sus adversarios, o aquellos que escriben al dictado del lucro, procuraban ponerlo de manifiesto lo m\u00e1s ostensiblemente posible. Pero al final, la cruenta e incisiva campa\u00f1a quedaba envuelta en una nebulosa, aunque algunos se quieran justificar con la vieja m\u00e1xima filos\u00f3fica de que, para comprender una cosa, para poder fijarse en ella y analizarla, la inteligencia tiene previamente que matarla.<\/p>\n<p>Ni aun as\u00ed pudieron sujetar la corriente del maestro. \u00c9sta escapa a la urdimbre de sus an\u00e1lisis como el agua a trav\u00e9s de un cesto. Porque es, precisamente, Fosforito quien recoge en el cuenco de su mano derecha la maestr\u00eda suprema, el reinado de los cantes, y los deja escapar lentamente, delicadamente al aire amorfo de este crep\u00fasculo devastador, confundido y comercial que nos invade.<\/p>\n<p>Empero, lejos de esta fiebre mercantilista, su obra fue madurando en silencio. Henchida de una fina captaci\u00f3n de detalles y matices, y conformada por un total de 26 discos en mi archivo, la logra con una exquisita intuici\u00f3n musical y emocionada profundidad. Dominador de todos los estilos, desde el polo y el z\u00e1ngano \u2013donde cre\u00f3 escuela a partir de 1957\u2013, a la debla, al taranto de Almer\u00eda \u2013que desempolv\u00f3 en 1957 tras 24 a\u00f1os sin grabarse\u2013, o a la petenera de <strong>Medina el Viejo<\/strong>, que la acomod\u00f3 a ritmo para el baile de <strong>Manuela Vargas<\/strong>, y desde los estilos malague\u00f1os a las variantes mineras, pasando por las formas m\u00e1s complejas como aquella seguiriya de <strong>Juanichi el Manijero<\/strong> (<em>Comparito m\u00edo Cuco<\/em>) que \u00e9l fue el primero en rescatar en 1967, o la sole\u00e1 cordobesa de <strong>Onofre<\/strong> mejor acabada de cuantas fueron grabadas (<em>A mi tierra, C\u00f3rdoba<\/em>, el a\u00f1o 1982), e incluso los cantes de temporadas, dejaron a Espa\u00f1a fosforizada, como bien sentenciara en 1962 <strong>Ricardo Molina<\/strong>.<\/p>\n<p>Y as\u00ed contin\u00faan los m\u00e1s f\u00e9rtiles territorios del flamenco, merced ahora a esas soleares apol\u00e1s, canti\u00f1as, tangos de Triana y C\u00e1diz, la taranta del <strong>Pajarito<\/strong> (<em>Anoche fui al teatro y vide a la emperatriz<\/em>) o ese taranto linarense del <strong>Tonto Carica Dios<\/strong> (<em>Que ya no puedo m\u00e1s<\/em>), cantes que conforman una sublime lecci\u00f3n para formar una conciencia est\u00e9tica y un original ideal flamenco.<\/p>\n<p>Pero en aras de dejar constancia de que Fosforito es el cantaor m\u00e1s enciclop\u00e9dico de su generaci\u00f3n, me tomo la licencia de sobrevolar por su obra de referencia, aunque sin analizar, obviamente, la tipolog\u00eda de las Misas Flamencas.<\/p>\n<p>Y en ella nos encontramos con que Fosforito graba en los sellos Philips (1958 y 1959), Belter (1964 a 1976), Polydor (1966), Hispavox (1967), Olivo (1978 y 1979), RCA (1982), Chumbera Records (1988) y Fonoruz (1989), y lo hace junto a las guitarras de <strong>Vargas Araceli<\/strong>, <strong>Juanito Serrano<\/strong>, <strong>Alberto V\u00e9lez<\/strong>, <strong>Juan Habichuela<\/strong>, <strong>Juan Maya Marote<\/strong>, <strong>Ram\u00f3n de Algeciras<\/strong>, <strong>Manolo Carmona<\/strong>, <strong>Paco de Luc\u00eda<\/strong> (entre 1968 y 1973 en Belter), <strong>Manuel Cano<\/strong>, <strong>Pepe Habichuela<\/strong>, <strong>Enrique de Melchor<\/strong>, <strong>Pedro Blanco<\/strong> y <strong>Manuel Santiago<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abSu obra, siempre encendida en una llama de amor fundido con el grito incontenible, llena todo el \u00e1mbito de lo jondo, se desparrama generosamente allende los l\u00edmites de Huelva, y resuena, vertida de extra\u00f1os y sonoros ritmos, tierra arriba, hasta las cumbres grises de la arrinconada Almer\u00eda o hasta las tierras del Campo de Cartagena\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero dado que nuestro protagonista ha estado unido de por vida a Lo Ferro, cito, finalmente, que fue Fosforito quien ultim\u00f3 la naturaleza de la ferre\u00f1a. Ocurri\u00f3 en el festival de 2003, y al a\u00f1o siguiente fue grabada por <strong>Bonela Hijo<\/strong>, cante que podr\u00eda llamarse malague\u00f1a atarantada dado su parentesco con la malague\u00f1a que hoy debemos a la cantaora cartagenera <strong>Concha la Pe\u00f1aranda<\/strong>.<\/p>\n<p>Es de tal modo como Fosforito ha encendido luces que alumbrar\u00e1n durante muchos a\u00f1os, dado que su vena cantaora eternamente rica se remansa en la orilla cl\u00e1sica de lo permanentemente vivo, y porque en el cante flamenco, como en todo, lo que cuenta es la cantidad de vida, la cantidad de esencia creadora que hay insuflada en cada cante. Y la obra del \u00faltimo maestro crepita, pues, de una vida poderosa, vibrante, desarrollada bajo un sello de sincera autenticidad, profundamente original.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n es que, si hay cantaores dominados por estados de \u00e1nimos, y, otros, por convicciones, en Fosforito se dan ambas situaciones. De un lado, es un hombre que ha sabido laborar los cantes con la meditaci\u00f3n y el desasimiento de un monje del medievo. Por otra parte, ha intervenido poderosamente en lo que pudi\u00e9ramos llamar el principio del fin, ya que, en su \u00e9poca, super\u00f3 con creces todas las haza\u00f1as discogr\u00e1ficas de entre cantaores vivos. De ah\u00ed que su obra conforme un tesoro fructuoso al encontrarse en ella todos los valores sustanciales que priman en el Flamenco.<\/p>\n<p>En tal sentido, algunos se preguntar\u00e1n: \u00bfcu\u00e1ntas variantes ha impresionado Fosforito? \u00bfUn centenar? No lo s\u00e9, ni creo que el guarismo cuestione mis argumentos, porque su obra, siempre encendida en una llama de amor fundido con el grito incontenible, llena todo el \u00e1mbito de lo jondo, se desparrama generosamente allende los l\u00edmites de Huelva, y resuena, vertida de extra\u00f1os y sonoros ritmos, tierra arriba, hasta las cumbres grises de la arrinconada Almer\u00eda o hasta las tierras del Campo de Cartagena. Y es que quien busque el cielo de sus cantes en las alturas es porque nunca asisti\u00f3 a sus clases de geograf\u00eda cantaora. \u2666<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/fosforito-el-ultimo-maestro-i\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u2192 Ver aqu\u00ed la entrega anterior de Manuel Mart\u00edn Mart\u00edn sobre el adi\u00f3s a Fosforito.<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Contin\u00fao entreg\u00e1ndome a la libertad de la m\u00fasica de Fosforito. \u00bfQu\u00e9 misterioso don posee el maestro? \u00bfQu\u00e9 extra\u00f1o y hermoso secreto reside en su alma que hace que uno se sienta identificado con su mensaje radiante?<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"author":44,"featured_media":3748,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":null,"jnews_primary_category":{"id":"3463"},"jnews_override_bookmark_settings":{"override_bookmark_button":"0","override_show_bookmark_button":"0"},"jnews_social_meta":[],"jnews_review":[],"enable_review":"","type":"percentage","name":"","summary":"","brand":"","sku":"","good":[],"bad":[],"score_override":"","override_value":"","rating":[],"price":[],"jnews_override_counter":{"view_counter_number":"0","share_counter_number":"0","like_counter_number":"0","dislike_counter_number":"0"},"footnotes":""},"categories":[38,73],"tags":[3319,54,360,3315],"class_list":["post-3747","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-portada","category-opinion","tag-antonio-fernandez-diaz","tag-cantaor-flamenco","tag-fosforito","tag-muerte-de-fosforito","pmpro-has-access"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"gt_translate_keys":[{"key":"link","format":"url"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3747","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/44"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3747"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3747\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3748"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3747"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3747"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3747"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}