{"id":3554,"date":"2025-10-05T15:17:02","date_gmt":"2025-10-05T13:17:02","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/adela-campallo-solo-adela-el-zamarreon-de-la-bailaora-de-sevilla\/"},"modified":"2025-10-05T15:17:02","modified_gmt":"2025-10-05T13:17:02","slug":"adela-campallo-solo-adela-el-zamarreon-de-la-bailaora-de-sevilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/adela-campallo-solo-adela-el-zamarreon-de-la-bailaora-de-sevilla\/","title":{"rendered":"Adela Campallo, solo Adela: el zamarre\u00f3n de la bailaora de Sevilla","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>El baile de <strong>Adela Campallo<\/strong> me pill\u00f3 despreven\u00edo. Me dej\u00f3 las carnes a jirones, llenitas de ara\u00f1ones y cardenales. Y adem\u00e1s de uno de los aplausos m\u00e1s largos y sonaos que yo he viv\u00edo en <strong>Torres Macarena<\/strong>, se llev\u00f3 entre los volantes del vest\u00edo una espuerta de oles y las palabras de mi boca. \u00bfY yo ahora qu\u00e9 digo, si he malgastao con alegr\u00eda un pu\u00f1ao de piropos repart\u00edos? Vino Adela a descubrirme, me dej\u00f3 m\u00fao. Porque cualquier intento de bosquejar su estampa se queda corto y transparenta la torpeza de mi pluma quedando en limitante ofensa describirla con un manojo de letras. Su baile hay que vivirlo, dejarlo que te atraviese y te estremezca, que te reba\u00f1e por dentro con el lamento negro de la seguiriya y la sole\u00e1 punzante para aliviarte despu\u00e9s con una juerga por buler\u00edas. Adela form\u00f3 la revoluci\u00f3n. Zamarre\u00f3 los pilares de la pe\u00f1a y a los aficionaos. Los despert\u00f3 del letargo para <strong>anunciar que sigue aqu\u00ed y que ella es, probablemente, la bailaora de Sevilla<\/strong>.<\/p>\n<p>La guitarra de su hermano <strong>Juan Campallo<\/strong> tuvo parte de culpa, porque toc\u00f3 pa enmarcarle sus deos, echando a hervir al respetable, que vivi\u00f3 un atrac\u00f3n de jondura y sensibilidad con la sinf\u00f3nica de pellizcos que tiene entre sus manos. Eso fue el colmo. Si de costumbre ya toca bien, esa noche lo poseyeron las musas y se abandon\u00f3 inspirao, se despellej\u00f3 las yemitas y hasta las telillas del coraz\u00f3n. Por lo que llevan arrastrao. \u00a1Qu\u00e9 sabe nadie!<\/p>\n<p>Abri\u00f3 el llanto de la guitarra. Juan se fundi\u00f3 con las curvas del cipr\u00e9s y habl\u00f3 solo con ella, en la intimidad desnuda de un escenario, mirando a los ojos de la baja\u00f1\u00ed, sac\u00e1ndole con sus cosquillas los trinos escondidos que nadie encuentra. \u00c9l conoce los rincones de la m\u00fasica que aguardan las caricias que la levantan. Y nos regal\u00f3 el di\u00e1logo in\u00e9dito entre un alma noble y su guitarra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abSu baile hay que vivirlo, dejarlo que te atraviese y te estremezca, que te reba\u00f1e por dentro con el lamento negro de la seguiriya y la sole\u00e1 punzante para aliviarte despu\u00e9s con una juerga por buler\u00edas. Adela form\u00f3 la revoluci\u00f3n\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La terna de los quej\u00edos la dibujaron los bronces de <strong>Jonathan Reyes<\/strong>, las mec\u00edas suaves de <strong>Antonio Amador<\/strong> y los terru\u00f1os de cristalitos hirientes de <strong>David El Galli<\/strong>, entrega\u00edsimos a los pies de Adela, crec\u00edos con las cuerdas de Campallo y sus campaller\u00edas, rebosantes de gozo por prestarle sus gargantas a la cintura de la bailaora.<\/p>\n<p>Juan se sac\u00f3 de la manga una introducci\u00f3n por alegr\u00edas que puso guirnaldas de colores al comp\u00e1s. Y lo dej\u00f3 serv\u00edo para que pasearan por C\u00e1diz y que Antonio flirteara con el mirabr\u00e1s, Jonathan espurreara sal y El Galli se acordara de Sanl\u00facar con <em>Las Mirris<\/em> y hasta endosara en la amalgama un par de fandangos de Lucena cuyos tonos de transici\u00f3n los calc\u00f3 Campallo a la sonanta sin temblarle el o\u00eddo.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el perfume a clavito y canela por el tragaero de Jonathan. Los bordones de Campallo se alinearon por seguiriya. Desde el camerino surgi\u00f3 la imagen de Adela como una advocaci\u00f3n de la Virgen que, a la voz interior de \u2018menos paso quiero\u2019, parec\u00eda <strong>La Esperanza<\/strong> en silencio para subir a los maderos del templo del flamenco de Sevilla. Los vellos de punta y aun no se hab\u00eda recog\u00edo el vest\u00edo. Anduvo con aplomo y gallard\u00eda hasta <strong>rajar las tablas de flamencura con esa cara divina, sus caderas, un braceo exquisito, fuerza en los pies y unos marcajes potentes con quintales de trap\u00edo<\/strong>. Doli\u00f3 el llanto seguiriyero, se me clav\u00f3 hasta el tu\u00e9tano, d\u00e1ndome repelucos al verle el rostro a las ducas que pint\u00f3 Adela en el baile. Los cantaores lloraron con ella, mascando los envites, desga\u00f1it\u00e1ndose ante semejante demostraci\u00f3n de empaque. El baile de verdad tambi\u00e9n hiere. <strong>Adela me lastim\u00f3 el izquierdo y dej\u00f3 a media pe\u00f1a llorando<\/strong>, literalmente. Ya lo dijo aquel: \u00abSe trata de transmitir\u00bb. Yo entregu\u00e9 la cuchara.<\/p>\n<p>Por tarantos y abandolaos prosigui\u00f3 el cante a la espera de la bailaora. Se hizo la sole\u00e1 con buler\u00eda en el remate. Y ya andaba yo derret\u00edo y magullao, ronco de arrojarle oles y con el coraz\u00f3n compung\u00edo ator\u00e1ndome en el pecho porque penitas y alegr\u00edas no cab\u00edan m\u00e1s. Pase\u00f3 con solemnidad, jug\u00f3 con los tiempos, lo hizo elegante, sent\u00edo y personal. \u00danico. Erigi\u00f3 un monumento al baile sevillano seg\u00fan Adela, tradicional y fresco, con desplantes solo suyos, con diez mil matices diferentes que llevaban su apellido. Le bail\u00f3 al cante y a la guitarra, a sus pesares y a las cosas bonitas de la vida. No pens\u00f3 el baile. El baile la pens\u00f3 a ella y surgi\u00f3 el duende.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abYa andaba yo derret\u00edo y magullao, ronco de arrojarle oles y con el coraz\u00f3n compung\u00edo ator\u00e1ndome en el pecho porque penitas y alegr\u00edas no cab\u00edan m\u00e1s. Pase\u00f3 con solemnidad, jug\u00f3 con los tiempos, lo hizo elegante, sent\u00edo y personal. \u00danico. Erigi\u00f3 un monumento al baile sevillano seg\u00fan Adela, tradicional y fresco, con desplantes solo suyos\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Los pies definidos y rotundos. La pose justa. \u00a1Qu\u00e9 manera de mover los volantes y pegarse dos pat\u00e1s! \u00a0Se desfigur\u00f3 dentro de la elegancia cuando el cante la retorc\u00eda y perfil\u00f3 los dibujos rayando las aristas de sus mudanzas. Lo dej\u00f3 claro. Desde el tac\u00f3n a los hombros, del cuello al flequillo\u2026 Flamenca como ella sola, distinta, espont\u00e1nea, dulce, racial, sent\u00eda\u2026 Adela Campallo, solo Adela.<\/p>\n<p>Y termin\u00f3 por buler\u00edas meneando el culo sin obscenidades, femenina y guasona, risue\u00f1a y sensual. Cuaja\u00edta de recursos que le brotaban con la naturalidad de la que lo lleva en vena. No imitaba a nadie y beb\u00eda de todas para cambiarle el cauce a los r\u00edos. El fin de fiesta se hizo de rogar. No se atrev\u00edan a subir despu\u00e9s de aquello. Pero sus amigos <strong>Juan Tom\u00e1s de la Mol\u00eda<\/strong>, <strong>\u00c1gueda Saavedra<\/strong>, <strong>Mercedes de C\u00f3rdoba <\/strong>y <strong>Carmen Ledesma<\/strong> dejaron la resistencia en sus sillas y la acompa\u00f1aron para celebrar el triunfo que se sell\u00f3 con uno de los aplausos m\u00e1s extensos que recuerdo en esta pe\u00f1a. No fue pa menos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ficha art\u00edstica<\/strong><\/p>\n<p>Recital de baile de Adela Campallo<br \/>\nPe\u00f1a Flamenca Torres Macarena, Sevilla<br \/>\n3 de octubre de 2025<br \/>\nBaile: Adela Campallo<br \/>\nCante: Jonathan Reyes, Antonio Amador y David El Galli<br \/>\nGuitarra: Juan Campallo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Adela Campallo reivindic\u00f3 al baile su soberan\u00eda en los maderos de la Pe\u00f1a Flamenca Torres Macarena de Sevilla. Juan Campallo a la guitarra tuvo gran parte de culpa.<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"author":63,"featured_media":3555,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":null,"jnews_primary_category":{"id":"248"},"jnews_override_bookmark_settings":{"override_bookmark_button":"0","override_show_bookmark_button":"0"},"jnews_social_meta":[],"jnews_review":[],"enable_review":"","type":"percentage","name":"","summary":"","brand":"","sku":"","good":[],"bad":[],"score_override":"","override_value":"","rating":[],"price":[],"jnews_override_counter":{"view_counter_number":"0","share_counter_number":"0","like_counter_number":"0","dislike_counter_number":"0"},"footnotes":""},"categories":[46,38],"tags":[3147,48,631,70],"class_list":["post-3554","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cronicas","category-en-portada","tag-adela-campallo","tag-bailaora-flamenca","tag-juan-campallo","tag-pena-flamenca-torres-macarena-de-sevilla","pmpro-has-access"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"gt_translate_keys":[{"key":"link","format":"url"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3554","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/63"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3554"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3554\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3555"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3554"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3554"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3554"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}